El atractivo inversor del seguro

La revolución que supone la digitalización contituye un enorme desafío y también una importante oportunidad para el sector

En un mundo cambiante en el que cada vez resulta más complicado la elección de una cartera de inversión que ofrezca un atractivo en el binomio rentabilidad-riesgo, las compañías aseguradoras han demostrado una resistencia y una resiliencia ejemplares en los momentos de mayores dificultades económicas, como el que estamos viviendo debido a la Covid-19. Esto no ha hecho sino demostrar la solidez y solvencia que presenta el sector asegurador de forma invariable a lo largo del tiempo, independientemente de las circunstancias y a pesar de estar directamente afectada por la incertidumbre y todo tipo de contingencias.

El sector de seguros es una importantísima fuente de generación de riqueza para el conjunto de la sociedad. Y esto es especialmente trascendente para un país en el que sectores excesivamente cíclicos y con mayor porcentaje de empleo temporal, y por tanto más expuestos a vaivenes económicos, tienen una presencia destacada en el conjunto de la economía.

Las compañías de seguros que operan en España facturan al año cerca de 60.000 millones de euros, el equivalente a más del 5% del PIB, y aportan cada año a las arcas públicas en torno a 7.000 millones vía impuestos. Esta actividad es, además, un gran proveedor de empleo de calidad: genera 49.200 empleos directos, el 96% indefinidos, y de forma indirecta da trabajo a 550.000 proveedores. Por último, las inversiones de la industria superan los 335.000 millones de euros, de los cuales unos 90.000 son en deuda soberana española. Igual de relevante que la magnitud de esas cifras es su estabilidad, fruto de la solidez y la solvencia de las aseguradoras y del carácter anticíclico de esta actividad. Las compañías del sector están sometidas a una rigurosa regulación y supervisión por parte de las autoridades, y además han demostrado unos niveles de solvencia envidiables a lo largo del tiempo. Están muy bien capitalizadas, siguen rigurosas políticas de suscripción y sus inversiones, la mayoría en renta fija soberana, son prudentes y conservadoras.

No hay mejor prueba que echar la vista atrás solo unos años y comprobar cómo, a diferencia de otros sectores, la actividad aseguradora no ha generado problemas de estabilidad financiera ni costado un euro a los contribuyentes. Y ello manteniendo, al mismo tiempo, un nivel de rentabilidad sobre el capital de entre el 13% y el 15% de forma recurrente. No es casualidad que el sector asegurador cotice en Bolsa a múltiplos más elevados que otros como el bancario, y con una de las mayores rentabilidades por dividendo en Europa, lo cual, teniendo en cuenta la situación de tipos negativos actual, resulta muy atractivo para la comunidad inversora.

La actividad aseguradora tiene por delante un gran potencial de crecimiento, teniendo en cuenta incluso los desafíos que, como el resto de sectores y la sociedad en general, afronta. En un entorno cada vez más incierto y cambiante, la necesidad de protección no ha hecho más que aumentar.

Solo en España, y en un momento en que la pandemia de la Covid-19 ha convertido el hogar en el centro de nuestro día a día, hay 5,6 millones de viviendas sin asegurar. En el ámbito de la salud, los ciudadanos valoran cada vez más la posibilidad de contar con un seguro privado que complemente a la Sanidad Pública. Hoy, más de 9 millones de españoles canalizan su ahorro para la jubilación a través del seguro y hay casi 66.000 seguros de dependencia suscritos, cifras insuficientes a la vista del reto demográfico. Y, respecto al seguro del automóvil, las compañías de seguros han mantenido una innovación continua para adaptarse y liderar el nuevo paradigma de movilidad abierto por las restricciones a los vehículos más contaminantes, el auge del sharing y el renting y el boom de los vehículos de movilidad personal.

La revolución de la digitalización, por su parte, supone un enorme desafío para el sector y, también, una oportunidad. Aunque la aseguradora sea una industria muy regulada, la tecnología ha aumentado la competencia y favorecido la entrada de nuevos competidores.

El sector asegurador crece con las nuevas tendencias del mercado, al tiempo que se adapta a ellas y aprovecha las oportunidades derivadas de estas. Esto hace de la industria aseguradora una de las opciones de inversión más atractivas y seguras, donde su constante apuesta por innovar hace que se mantenga a la vanguardia de forma atemporal y eluda la volatilidad de otros sectores.

Miguel Ángel Merino es Consejero Delegado de Línea Directa Aseguradora