Just Eat Takeaway se arriesga a sufrir acidez de estómago

La compra de Grubhub puede indigestársele, pues en EE UU está en desventaja frente a DoorDash

Repartidor de Just Eat en Niza (Francia).
Repartidor de Just Eat en Niza (Francia). reuters

La Just Eat Takeaway.com ampliada aún no es apetecible para los inversores. La empresa holandesa de reparto de comida a domicilio completó el martes la adquisición de su rival estadounidense Grubhub por 7.500 millones de dólares, su segundo gran bocado en poco más de un año. El jefe, Jitse Groen, ha superado en varias ocasiones a sus rivales en Europa. Pero parte de una posición más débil en Estados Unidos.

Groen lanzó la adquisición de Grub­hub hace un año, apenas dos meses después de cerrar la compra de su competidor británico Just Eat por 7.200 millones de dólares. Doce meses después, los inversores siguen siendo escépticos sobre el grupo ampliado, que ahora tiene un valor de mercado de 19.000 millones.

Just Eat Takeaway espera que las ventas combinadas alcancen los 7.000 millones en 2023, según las proyecciones que compartió con los inversores en mayo. Eso es más que los 6.400 millones que los analistas esperan que genere su rival estadounidense DoorDash en el mismo año, según las estimaciones recopiladas por Refinitiv.

Pero el valor empresarial de Just Eat Takeaway es menos de 3 veces sus ingresos previstos; DoorDash, de 52.000 millones de dólares, cotiza a más de 7 veces, tras deducir un efectivo neto de unos 4.500 millones. La empresa holandesa dice que el crecimiento durante la pandemia implica que sus números serán más altos, lo que implica una brecha de valoración aún mayor.

Ello se debe en parte a que Groen está en desventaja en Estados Unidos. DoorDash gestionó más de la mitad de todas las entregas de comida en el país hasta la última semana de abril, según Edison Trends; la cuota de mercado de Grubhub fue del 13%. Algunas ciudades estadounidenses han impuesto topes temporales a las tarifas que los grupos de reparto de comida pueden cobrar a los restaurantes, lo que hace más difícil que los actores más pequeños ganen negocio reduciendo las tarifas.

Al igual que Just Eat Takeaway, Grubhub empezó conectando a los restaurantes con los comensales online, pero sin encargarse de las entregas. Sus rivales Uber Eats y DoorDash han ganado cuota de mercado –y han fundido mucho dinero– contratando sus propias flotas de conductores.

En Europa, Groen se ha movido entre los dos modelos de negocio. La empresa gastó más de 700 millones de euros en conductores en 2020, consiguiendo asociaciones con cadenas como McDonald’s y Starbucks. Los ingresos de Just Eat Takeaway en el Reino Unido crecieron un 42% el año pasado, mientras en Alemania su ebitda ajustado se multiplicó por seis, hasta los 125 millones de euros.

Groen espera ahora repetir ese truco en EE UU. Sin embargo, se está pegando un atracón de competencia. Uber Eats y Delivery Hero están desafiando a Just Eat Takeaway en Alemania, mientras que una flota de startups muy financiadas que prometen entregas rápidas de alimentos supone otra amenaza potencial. No es de extrañar que los inversores de Just Eat Takeaway estén preocupados por la indigestión.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías