La desagradable primavera de las renovables puede quedarse atrás

La OPV del fabricante danés de electrolizadores Green Hydrogen Systems, junto a la de la filial de Acciona, puede levantar el ánimo del sector

Camión de hidrógeno verde en Lucerna (Suiza).
Camión de hidrógeno verde en Lucerna (Suiza). reuters

Opdenergy, Capital Energy y Ecoener han archivado sus OPV o no han tenido mucho éxito. La del fabricante danés de electrolizadores Green Hydrogen Systems (GHS), valorado en 400 millones de euros, tiene más posibilidades de levantar el ánimo del sector.

El trío español es relativamente pequeño, con vías de crecimiento inciertas en áreas conocidas como las turbinas y los paneles. El hidrógeno es más interesante. La UE lo ha situado en el centro de su objetivo de reducir las emisiones de carbono, y cree que podría jugar un papel clave en la producción sin emisiones de áreas muy contaminantes como el acero y en el almacenamiento de energía verde. Dansk Energi calcula que la demanda europea de hidrógeno verde pasará de apenas nada a 70 millones de toneladas en 2050. También cree que la capacidad de los electrolizadores, que dividen el agua, debe aumentar desde mínimos hasta 250 GW en Europa para la misma fecha.

Que GHS fabrique estos electrolizadores no garantiza la riqueza de sus inversores. Su hidrógeno no es competitivo en costes con el equivalente gris, contaminante, que constituye la mayor parte de la producción. Los avances tecnológicos pueden hacer que el hidrógeno acabe siendo superfluo. Otras firmas más grandes, como la noruega Nel, de 2.400 millones, y la británica ITM Power, de 2.500 millones, también podrían robarle el almuerzo a GHS. El precio propuesto por esta, que ahora no es rentable, es más caro que el de Nel y no está muy lejos del de ITM.

Pero es más probable que GHS infunda a sus dueños una sensación de confort y calidez, lo que los daneses llaman hygge, sobre todo si consigue alcanzar su objetivo de 144 millones de ingresos por contratos para 2025. ITM y Nel han caído en Bolsa a la mitad desde enero, tras subir hasta niveles absurdos tras la victoria de Biden y las compras de pánico de todo lo que se consideraba sostenible. Teniendo en cuenta el entusiasmo de Bruselas, ser uno de los pocos operadores de hidrógeno cotizados no es una mala jugada. Con la confirmación por parte de Acciona de la OPV de su filial, la desagradable primavera puede convertirse en un verano de disfrute.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías