¿Y ahora qué? Ser prudentes, pero permanecer invertidos

Los inversores en renta fija están viendo por primera vez en mucho tiempo retornos negativos y en renta variable se habla ya de valoraciones exigentes

Ha pasado ya más de un año desde el inicio de la pandemia y, traído al mundo de los mercados financieros, ha pasado también más de un año desde que vimos los mínimos del mercado tras las fortísimas e históricas caídas de marzo de 2020. Desde entonces, algo hemos avanzado en el ámbito de la pandemia, aunque nos parezca lento y se nos haga a todos un poco largo ya, pero donde hemos visto clarísimos avances es en los mercados financieros.

Poco rastro queda ya de los estragos del Covid-19 en las cotizaciones de los activos. En el momento en que escribo estas letras, veo al S&P 500 (referencia para las 500 mayores compañías de Estados Unidos) asentado por encima de los 4.200 puntos. Enésimo máximo histórico. El Nasdaq, que aglutina a las principales empresas tecnológicas, vuelve a superar los 14.000 puntos y se queda a tiro de piedra de marcar un nuevo máximo. En Europa, tampoco han ido mal las cosas, y tenemos al Euro Stoxx 50 por encima de los 4.000 puntos, algo que no pasaba desde… ¡el año 2007! Tan solo los sectores financiero, inmobiliario y de energía, en la parte cíclica, y los más defensivos, tales como consumo básico y servicios públicos se encuentran, de forma global, por debajo de los niveles de febrero de 2020.

Por poner un dato, en el caso de la Bolsa americana hemos vivido la mejor racha alcista de 12 meses desde 1930. Un periodo extraordinario este que nos está tocando vivir, donde estamos viendo también un buen puñado de cosas extraordinarias e, incluso, hasta para los más experimentados en los mercados, cosas que no se habían visto antes. Un ejemplo (sin ánimo de chafar a los más jóvenes) es que, desde el punto de vista de las inversiones y las crisis, esta ha sido pronunciada, fuerte, pero muy corta, tanto en el tiempo de la caída (apenas 4 semanas) como en la recuperación, que tomó solo 117 días (por ponerlo en contexto, la Gran Crisis financiera tardó 1.379 días hábiles de mercado en recuperarse y el pinchazo de las puntocom llevó más de 1.808 días de mercado en volver a los niveles previos a la caída).

Las crisis duras, sobre todo desde el punto de vista emocional, son las que se extienden durante muchos meses y cuya recuperación también se hace larga. En cualquier caso, como decía Churchill, “nunca desaproveches una crisis”. Esta es una lección que conviene recordar para la próxima, cuando sea que se produzca.

La pregunta del millón, la que nos hacen nuestros inversores y que, a su vez, nosotros preguntamos y escuchamos a los que se la formulan es: ¿Y ahora dónde estamos? ¿hacia dónde vamos? ¿qué estrategia es la más adecuada, una vez que gran parte del daño se ha reparado? (lean todo esto en clave de inversiones y mercados exclusivamente).

Está claro que ahora mismo cuesta encontrar chollos. No hay apenas oportunidades en el mundo de los bonos y en este 2021 los inversores de renta fija se están encontrando, por primera vez en mucho tiempo, con retornos negativos en gran parte de su cartera. Las perspectivas de recuperación económica, la gran cantidad de estímulos (fiscales y monetarios) y las mayores expectativas de inflación, han impulsado hacia arriba las rentabilidades de los bonos de Gobierno, lo cual no deja de ser un movimiento lógico y hasta cierto modo esperable. Las bajísimas TIRes en casi todo el mercado no están siendo suficientes para paliar el efecto duración.

En el mundo de la renta variable, empezamos a hablar de valoraciones exigentes. Los términos caro o barato, como sabemos, son relativos, ya que dependen no solo del precio al que cotizan los activos, sino también de la capacidad de hacer crecer los beneficios futuros. Las cotizaciones se han recuperado con enorme fuerza, marcando en muchos sectores y valores concretos, nuevos máximos históricos. El reto es determinar cómo de rápido ha ido la evolución del precio en descontar expectativas futuras. La realidad es que no lo sabemos y la capacidad de sorpresa de los mercados es algo que sabemos no debemos despreciar.

En cualquier caso, nuestro papel es tratar de tomar las mejores decisiones posibles y las que nos permitan gestionar de la mejor manera el patrimonio de nuestros clientes. En el punto en el que estamos, nos parece sensato adoptar un enfoque algo más prudente en nuestras carteras. Llegamos al cierre de abril con rentabilidades muy atractivas en nuestras estrategias, apoyadas, sobre todo, en una buena gestión de la renta fija (muy poca duración, poco riesgo de crédito y prácticamente nada en deuda emergente) y una apuesta valiente en renta variable, que nos llevó añadir diversas posiciones cíclicas o de recovery trade a finales de 2020.

Estas son las posiciones con mejor comportamiento dentro de nuestras carteras y han sido los principales contribuidores al resultado del año. Su evolución desde el pasado 9 de noviembre (cuando se aprobó el uso de la vacuna de Pfizer) ha sido espectacular. Pensamos que una parte importante del recorrido de los cíclicos ya ha ocurrido y es un buen momento para reequilibrar ligeramente los sesgos. Por otro lado, si ya estamos asentados en una segunda fase de la recuperación económica, pensamos que tiene sentido apoyar una parte importante de la cartera en compañías de calidad, que se habían quedado muy rezagadas desde la primavera del año pasado. También hemos añadido un poco de duración en la curva americana y estamos comenzando a poner coberturas vía opciones, ya que la volatilidad, en mínimos de los últimos 12 meses, hace que sea barato comprar estos seguros.

No somos muy creyentes de los tópicos de los mercados, pero llegamos a mayo, y a una parte del mercado le empieza a martillear el soniquete del “sell in May and go away”. Sea en mayo o en agosto, a nosotros nos parece sensato afrontar esta parte del año con algo más de prudencia sin dejar de estar invertidos, que es la clave de los buenos retornos a largo plazo.

Marta Campello es socia y gestora de Abante


Los inversores en renta fija están viendo por primera vez en mucho tiempo retornos negativos y en renta variable se habla ya de valoraciones exigentes