Nueva etapa en la Casa Blanca

Wall Street, entre los máximos y la corrección tras los primeros 100 días de Biden

El alza de los impuestos amenaza los récords

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Esta semana se cumplen 100 días desde que el demócrata Joe Biden desembarcara en la Casa Blanca. Tres meses después de su victoria en las elecciones del 3 de noviembre el candidato demócrata juró su cargo. Desde ese instante los mercados, que en los años de la Administración Trump se habían acostumbrado a vivir a golpe de tuit, han contado con nuevos catalizadores que han permitido a los tres índices de referencia de Wall Street revalidar sus máximos históricos, una tendencia que parece haberse frenado en las últimas semana, un periodo en el que los inversores han aprovechado para consolidar las ganancias.

Aunque la corrección ha sido una corriente generalizada a ambos lados del Atlántico en las últimas sesiones, en EE UU está favorecida por el anuncio del presidente de elevar los impuestos. Los inversores tratan de digerir la propuesta de Biden de aumentar la tasa impositiva marginal máxima sobre la renta del 37% al 39,6%, así como duplicar los impuestos sobre las ganancias de capital al 39,6% para las personas que ganan más de un millón de dólares.

Este anuncio, unido al repunte de las rentabilidades en el mercado de deuda, llevó al Dow Jones a corregir un 1% desde los máximos registrados el 16 de abril. En el mismo periodo el S&P 500 retrocede un 1,2%, mientras que el Nasdaq, que marcó máximos en febrero, ha llegado a bajar hasta un 10%. Los recortes no impiden a los tres índices seguir acumulando un balance positivo en lo que va de 2021. Hasta ayer el Dow Jones subía un 11,2% en el año, ascensos que alcanzan el 11,5% para el S&P 500 y el 9,4% en el índice que agrupa a los grandes grupos tecnológicos. En los 100 días de mandato de Biden los ascensos alcanzan el 10% y 6,8%. El Dow Jones, que en la era Trump no paró de revalidar nuevas cotas históricas, ha seguido la corriente. Además de lograr nuevos récords ha conseguido superar las barreras de los 32.000, los 33.000 y los 34.000 puntos por primera vez en su historia con Biden al frente del Ejecutivo.

La mayor corrección sufrida por el Nasdaq, que en 2020 subió un 43,6%, obedece a tres razones. Además del repunte de las rentabilidades de la deuda, Patricia García, analista de Macroyield, señala la rotación de carteras hacia los valores más ligados al ciclo económico. En los meses más duros de la pandemia las firmas de crecimiento –o de quedarse en casa, como Netflix o Amazon– experimentaron una fuerte revalorización, pero en los últimos meses el mercado ha empezado a “descontar que los principales efectos de la pandemia podrían quedar atrás y que la recuperación económica será la que tome el protagonismo”, explica la experta.

En medio de este escenario, la mayor regulación que pretende implantar el Partido Demócrata está favoreciendo la toma de beneficios de las Bolsas estrella en el año de pandemia. Biden ha aprovechado los primeros 100 días de su mandato para sacar adelante algunas de sus propuestas estrella de la campana electoral. Junto al plan de estímulo fiscal por importe de 1,9 billones de dólares aprobado por el Congreso en marzo, el pasado mes el presidente de

EE UU dio a conocer las líneas maestras de su programa de infraestructuras, un proyecto con el que pretende revitalizar las infraestructuras del país, fomentar el empleo y acelerar la transición hacia las energías limpias. El plan, valorado en más de dos billones de dólares –equivale al 10% del PIB–, tiene grandes ventajas, pero también supondrá un sustancial incremento del gasto que habrá que sufragar con la emisión de más deuda –Scope Ratings prevé que la deuda pública en relación con el PIB aumente en seis puntos porcentuales para 2023 y alcance el 135%-140% del PIB en 2025– así como con el alza de los impuestos. Además de los gravámenes anteriores, Biden quiere implantar un tipo mínimo a las empresas del 28%. Las grandes tecnológicas están en la diana.

Los expertos creen que sacar adelante las medidas no será sencillo, pues aunque los demócratas controlen las dos Cámaras, lo hacen por la mínima en el Senado. Juan José Fernández-Figares, director de análisis de Link Securities, considera que, si bien los inversores han celebrado los anuncios, a medida que se vayan conociendo los detalles Wall Street podría invertir la tendencia. “Los incrementos de impuestos a particulares y empresas no suelen ser bien recibidos por los inversores porque lastran los resultados empresariales, penalizan la contratación y la inversión y dificultan la financiación de las compañías”, afirma. Es decir, la fortaleza mostrada por los principales índices y su capacidad para revalidar las marcas podría tener los días contados.

Uno de los alicientes que contribuyeron a que Dow Jones conquistara los 20.000 puntos en los primeros días de mandato de Trump fue la expectativa creada por la reforma fiscal republicana. La rebaja de impuestos a empresas y familias contribuyó a impulsar el crecimiento y hasta el estallido de la crisis del coronavirus EE UU logró encadenar 121 meses de expansión desde la recesión de 2008, el mayor periodo de crecimiento de su historia.

El peligro de un bono en el 2%

Otra posible sombra que podría acelerar la corrección de la renta variable está relacionada con las expectativas de inflación y crecimiento. La aceleración de la recuperación económica, un proceso favorecido por el programa de vacunación, ha sido festejada por el mercado. Pero entraña el peligro de un aumento de los precios y su repercusión en la deuda, algo que ya se está viendo. El bono de EE UU empezó el año por debajo del 1%, barrera que superó el 6 de enero por primera vez en nueve meses tras confirmarse la victoria de la ola azul en las elecciones de Georgia. Pero los ascensos no quedaron ahí y el 31 de marzo los rendimientos de la deuda con vencimiento en 2031 repuntaron al 1,74%, un movimiento que fue visto con temor pues muchos inversores comenzaron a descontar un alza de los tipos de interés. La Fed quiso zanjar los temores y ha reiterado su compromiso de mantener sin cambios la política monetaria. En los últimos meses ha aumentado la divergencia entre los miembros del banco central, pero siguen siendo mayoría los que no prevén tocar tasas hasta al menos 2024. Aunque esto ha servido para mantener bajo control los costes de financiación (el bono se sitúa en el 1,57%), siguen existiendo dudas. La última encuesta de gestores de Bank of America reveló que con un bono a 10 años en el 2% la Bolsa podría caer hasta un 10%, un nivel que firmas como Citi o Goldman Sachs esperan que alcance a finales del año. Este incremento de las rentabilidades se produce en un contexto marcado por el aumento de la deuda pública y privada. A mediados de abril la deuda pública de EE UU superaba los 28 billones de dólares, una cantidad muy por encima de los más de 19,5 billones de dólares registrados en enero de 2017 cuando Donald Trump desembarcó en la Casa Blanca.

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