Hepatitis C, el virus silencioso que mata también en la pandemia

Cantabria aprovecha la vacunación de Covid para detectar casos

Manifestación en Madrid en 2015 por las dificultades de acceso al tratamiento contra la hepatitis C.
Manifestación en Madrid en 2015 por las dificultades de acceso al tratamiento contra la hepatitis C.

Si el Covid ha fastidiado un programa de prevención que iba viento en popa en España ese ha sido el Plan Estratégico para el Abordaje de la Hepatitis C (VHC), que podría haber erradicado esta enfermedad en 2024. Da más coraje porque este virus tiene cura y desde que se empezó a administrar el nuevo tratamiento en 2015 unos 150.000 pacientes se han recuperado.

Los profesionales han tomado cartas en el asunto con la idea de repescar a las personas que no han sido diagnosticadas en este año de pandemia y reanudar los tratamientos suspendidos. Y es que en doce meses han bajado de 20.000 a 5.000 los enfermos tratados, cuando los antivirales de acción directa (AAD) posibilitan el 98% de curaciones.

Los tratamientos han bajado un 80% en un año

La iniciativa puesta en marcha por 50.000 profesionales sanitarios y refrendada por 17 sociedades científicas, así como por organizaciones de pacientes, agrupados en la Alianza para la Eliminación de las Hepatitis Víricas en España (AEHVE), “consiste en aprovechar el diagnóstico e inmunización contra el coronavirus para hacer un cribado de la hepatitis C”, explica Javier Crespo, jefe de servicio de medicina digestiva del hospital Marqués de Valdecilla y presidente de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD).

De momento, solo Cantabria ha apostado por esta iniciativa y va a examinar a 50.000 personas, el 20% de la población entre 40 y 70 años, que es el tramo de edad donde la infección es más frecuente, pero también aprovechará para analizar la B, el VIH, entre otras patologías. No obstante, según Crespo, se está intentando que se sumen el resto de autonomías, porque “sería una estrategia de máxima rentabilidad desde el punto de vista de salud pública”.

Costes

Poco más de un euro por persona cuesta hacer el cribado, lo que elevaría el gasto total a 40 millones de euros. Pero “qué supone esta cantidad, cuando la pandemia va a costar 200.000 millones”, se pregunta este especialista. Otra de las cuestiones que destaca Crespo es que la cura del VHC ha permitido que la lista de espera de trasplantes por esta enfermedad en España sea cero, lo que libera órganos para otras patologías.

Es difícil evaluar el impacto del Covid en esta área, asevera Javier García-Samaniego, jefe de sección de hepatología del hospital La Paz, “pero sí conocemos la paralización de los programas de microeliminación, el descenso de los diagnósticos y, por supuesto, una reducción muy significativa de los tratamientos, cercana al 80% en algunas comunidades autónomas”.

Los tatuajes, los ‘piercings’ y la acupuntura elevan diez veces el riesgo de contagio

“Es la primera vez en la historia de este país que la población española acudirá al médico en un corto periodo de tiempo, en un año, y sobre todo la más vulnerable”, señala Crespo, “y esto tiene que servir para mirar otras enfermedades, entre ellas el VHC”. Máxime cuando España está a la cabeza del mundo en la erradicación de esta patología y, de hecho, si el objetivo de la Organización Mundial de la Salud para los países desarrollados era 2030, en España, de no ser por el parón del Covid, se habría cumplido en tres años. Se calcula que cerca de 77.000 personas tienen el virus activo.

“Sería una pena desperdiciar esta oportunidad, teniendo en cuenta el esfuerzo que se hizo con el plan de erradicación, donde confluyeron médicos, farmacéuticas y pacientes para que el tratamiento, entonces muy caro, llegara a todos los infectados”, cree Eva Pérez Bech, presidenta de la Federación Nacional de Enfermos y Trasplantados Hepáticos (FNETH).

Poco más de un euro por persona costaría hacer el cribado nacional del VHC

El precio de la terapia, que en 2015 rondaba los 100.000 euros, fue un escollo que dificultaba la prescripción a los enfermos, “lo que derivó en fuertes manifestaciones hasta que se extendió a todos los afectados: primero, a los más graves, y luego, al resto”, recuerda Bech. Ahora no supera los 5.000 euros, “apenas tiene efectos secundarios y en ocho semanas muestra su eficacia”. El procedimiento a seguir para hacer el cribado es optativo, mediante la determinación serológica convencional, con una prueba rápida de anticuerpos, o, según Crespo, la opción más eficiente, con una simple gota de sangre seca. “Se trata de buscar la bolsa de gente que está fuera del circuito sanitario”, añade Bech.

Drogodependientes, inmigrantes de países donde no se trata el VHC o incluso personas contagiadas tras realizarse tatuajes, piercings, acupuntura, etc., son algunos de los colectivos donde hay que buscar, pero, según Bech, “sobra decir que esta enfermedad no tiene por qué estar vinculada a la mala vida. Véase mi caso: trasplantada de hígado por hepatitis B desde niña por la aplicación de material sanitario mal esterilizado”.

Más muertes que el VIH

Occidente. En los países occidentales, el virus de la hepatitis C es la primera causa de cirrosis, enfermedad hepática terminal y cáncer de hígado, además de la demanda de trasplante hepático. El número de muertes dobla a las producidas por la infección Por VIH, entre otras cosas, porque no muestra síntomas, solo molestias como cansancio. Además, el 30% de los infectados tiene pruebas hepáticas normales.

Tratamientos. En la Comunidad de Madrid, la prescripción de los fármacos que curan la hepatitis C se ha reducido un 80% en el año de pandemia; y en Castilla y León, el número de pacientes tratados entre enero y junio ha descendido un 74,6%, según la Alianza para la Eliminación de las Hepatitis Víricas en España (AEHVE).

Infección. Las inyecciones poco seguras, la esterilización inapropiada del equipo médico, las transfusiones de sangre y hemoderivados antes de 1990 son las causas más frecuentes de contagio. No obstante, los tatuajes, piercing o acupuntura incrementa 10 veces el riesgo de contagio y 15 veces la práctica de sexo que produzca sangrado.

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