Formación

Preply, la ‘startup’ de clases online, capta 29 millones y duplicará su equipo en España

La plataforma asegura que el segundo idioma más demando es el español. Además de dirigirse a particulares, ahora cuenta con un servicio para empresas

Kirill Bigai, Serge Lukyanov y Dmytro Voloshyn, fundadores de Preply.
Kirill Bigai, Serge Lukyanov y Dmytro Voloshyn, fundadores de Preply.

Preply, la plataforma que ofrece clases particulares de idiomas online, ha captado 35 millones de dólares (29,5 millones de euros) en una ronda de financiación codirigida por Owl Ventures y Full in Partners, con la participación de los inversores anteriores Point Nine Capital, Hoxton Ventures, EduCapital, Diligent Capital, Evli Growth Partnes y el fondo All Iron Ventures, impulsado por los fundadores de Ticketbis, Jon Uriarte y Ander Michelena, el único español que participa.

La operación también ha contado con inversores privados como Niklas Ostberg, cofundador y CEO de Delivery Hero; Arthur Kosten, cofundador de Booking.com, y David Helgason, cofundador de Unity Technologies.

La educación online es una tendencia que ya se venía percibiendo, pero que se ha visto impulsada por la pandemia y las restricciones de movilidad, lo que habría llevado a esta compañía a cuadruplicar el número de estudiantes y tutores activos en la plataforma y su facturación, de la cual no da detalles. La empresa, de origen ucraniano, tiene una de sus dos sedes en Barcelona (la otra está en Kiev). El español, dice, es el segundo idioma que más se aprende en Preply.

Con el dinero captado, la plataforma planea reforzar su plantilla en los próximos 12 meses. Actualmente, cuentan con 250 empleados en sus dos oficinas, 100 en Barcelona, donde prevén duplicar el equipo en ese plazo. Además, invertirán en infraestructura para poder responder al crecimiento de la demanda de clases online previsto para los próximos años. La compañía cuenta con una red de 40.000 tutores autónomos y opera en 180 países. Igualmente, destinarán parte del dinero a explorar nuevos mercados en Asia y Oriente Media y fortalecer su presencia en América del Norte y Europa Occidental.

Los inversores que han apostado por Preply se muestran muy optimistas sobre el negocio del aprendizaje online de idiomas, que estiman moverá más de 18.000 millones de euros en todo el mundo para 2024, y creen que la plataforma tiene los mimbres para ser un campeón global en este mercado. “Esperamos que se lleve un gran pedazo de ese pastel”, remarca Ross Darwin, director e Owl Ventures.

Otro inversor destaca la escalabilidad del proyecto y una de las palancas de crecimiento que tiene la compañía por explotar: el negocio B2B. Según explican desde Preply, este servicio lo lanzaron el año pasado y ya tienen unos 50 clientes corporativos. “A los empleados se les asigna un crédito para usar en la plataforma para un idioma específico, que luego pueden usar con un grupo seleccionado de tutores. El administrador de la empresa dispone de un interfaz específico donde puede supervisar el progreso”, continúan los responsables de Preply.

La compañía obtiene sus ingresos de las comisiones que les abonan directamente los tutores, que suele ser de un 20% de media, aunque esta se reduce cuantas más clases imparta el profesor. Hasta la fecha se han impartido casi 10 millones de clases a través de la plataforma, que tiene, según aseguran, “cientos de miles de estudiantes activos mensualmente”.

Su modelo de funcionamiento se apoya en la inteligencia artificial. “Nuestro producto se construye en torno a la relación entre dos personas: un alumno y un tutor. Y utilizamos un algoritmo de aprendizaje automático para aumentar la eficacia del emparejamiento entre alumnos y tutores en función de una serie de parámetros como el precio, la disponibilidad, el país de nacimiento, otros idiomas hablados o los objetivos de aprendizaje. A partir de ahí, el alumno puede seleccionar su tutor preferido teniendo en cuenta su vídeo de presentación, la descripción de la metodología y las opiniones de otros alumnos”.

La plataforma ha desarrollado en los últimos 12 meses un producto curricular propio que complementa el aprendizaje humano, desde la prueba de nivel con reconocimiento de voz hasta los ejercicios de vocabulario interactivos.

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