Telecrear en tiempos de pandemia

Cuando el trabajo creativo depende de un equipo de varios profesionales, la necesidad de trabajar a distancia plantea nuevos y complejos retos

Durante sus confinamientos domiciliarios a causa de diversas epidemias, insignes escritores y científicos han sido capaces de legarnos sus mejores creaciones. Sin ir más lejos, Boccaccio escribió el Decamerón durante la peste negra que asoló Europa en 1348; Shakespeare hizo lo propio con Macbeth, El rey Lear y Antonio y Cleopatra durante el brote de peste bubónica de 1606; y el mismísimo Isaac Newton concibió la teoría de la gravedad durante su confinamiento por la peste en 1685.

Pero ¿qué ocurre cuando el resultado creativo no depende de un genio individual sino del trabajo colaborativo de un equipo como en el caso de una agencia de publicidad? Un grupo perfectamente sincronizado que de repente debe separarse por una crisis sanitaria.

Si se pregunta cómo fomentar la telecreatividad entre sus colaboradores en pandemia y en pospandemia, estas cinco experiencias pueden serle de utilidad.

1. Oxigene sus equipos. Cree nuevos puntos de unión entre profesionales que habitualmente no trabajen juntos. Ya no hay distancia física. Ya no hay que viajar necesariamente para verse. Cada persona está solo a un clic. Todos hemos desarrollado plenas capacidades para trabajar en remoto después de casi un año confinados. ¿Por qué no dedicar tiempo a formar al mejor dream team para cada proyecto y disolverlo cuando este termine? Evitemos equipos estancos que lleven trabajando juntos demasiado tiempo porque pueden suponer una barrera a la innovación. Practique lo que los expertos denominan community collision.

2. Esponje la estructura. Implante nuevos procesos de trabajo más ágiles y desarrolle nuevas jerarquías internas que permitan a sus colaboradores trabajar como neuronas, interconectados y empoderados. Para que la creatividad fluya en su organización deberá conceder a sus equipos mayor libertad y responsabilidad a partes iguales. Delegar y transmitir apoyo funciona mucho mejor que el micromanagement. Un entorno de trabajo virtual no supone que debamos tener un control férreo de lo que sucede. Mejor ser una compañía hormiga que una dóberman, y más aún en estos momentos.

3. Simpatice para que la creatividad fluya. Interésese más que nunca por lo que motiva y preocupa a sus empleados a nivel personal y no solo profesionalmente. Hemos perdido el contacto físico pero, por otro lado, hemos ganado en mayor conocimiento sobre sus vidas. Visitamos virtualmente sus casas a través de videoconferencias y se entablan conversaciones personales que tal vez no se habrían producido en la oficina. Sobra decir que necesitamos contacto físico, sin embargo la conexión tecnológica nos permite explorar otras vías de relación. Y una persona acompañada y escuchada se convierte en un individuo que puede crear con libertad y seguridad. Ese clima de confianza es vital en entornos creativos porque no hay nada más frágil que una buena idea.

4. Fomente el superglue social. La socialización. La camaradería. La cultura empresarial. Uno de los grandes retos que afrontan hoy las compañías es el riesgo de disolución de su cultura corporativa a causa del teletrabajo. En otras palabras, que sus equipos se sientan freelances desde que trabajan en casa. Recientes investigaciones llevadas a cabo por Cecily D. Copper y Nancy B. Kurland, de la Universidad de Southern California, avalan que una de las mayores preocupaciones de una persona que trabaja en remoto es la sensación de estar profesionalmente aislada, desconectada de la compañía y de los compañeros, y de sentirse fuera del flujo de información a la que accedería si asistiese a la oficina. Esto se eleva a la máxima potencia con las incorporaciones realizadas durante la pandemia y con las personas de carácter más introvertido.

Por otro lado, sin reuniones presenciales los mánager pueden perder la posibilidad de identificar síntomas de burnout o de detectar disfunciones en sus equipos. Por ello, en entornos creativos colaborativos es especialmente importante generar actividades de cohesión interna transgeneracionales y transjerárquicas. Si estas iniciativas, llamadas virtual watercoolers, son lúdicas o están vinculadas a salud y bienestar emocional, mejor que mejor. Una persona conectada con sus compañeros está mucho más motivada y refuerza su creatividad y resiliencia.

5. Facilite la asincronía. Al diluirse la frontera entre oficina y hogar, porque todo hogar se ha convertido en oficina, es importante establecer nuevas pautas de conducta en los procesos de trabajo. La dimensión espacio ha cambiado y, a consecuencia de ello, la dimensión tiempo. Ya no se comparte espacio ocho horas seguidas con compañeros de trabajo en una oficina, sino también con nuestra pareja, hijos, mascota o mensajeros que llaman a la puerta. El solapamiento de roles en el hogar distorsiona los ritmos. Por ello es importante saber jugar con la sincronía y la asincronía. Conseguir la máxima sincronía significa ser flexible para cortar o aplazar una reunión cuando algo imprevisto sucede en alguna casa. Pero si algo novedoso aporta la tecnología es precisamente la posibilidad de trabajar de forma asincrónica gracias a las herramientas de trabajo colaborativo en la nube o la descarga de documentos o contenidos audiovisuales para su visionado cuando sea más conveniente. En definitiva, se trata de que el grupo sea capaz de trabajar de forma sincronizada teniendo en cuenta los momentos de asincronía de cada individuo.

Si el teletrabajo plantea nuevos retos tanto para las personas como las organizaciones, la telecreatividad en equipo entraña aún una mayor complejidad. Espero que estas cinco experiencias le sirvan de inspiración.

David Coral es presidente & CEO de BBDO & Proximity Iberia, ‘chairman’ de BBDO University y miembro del ‘board’ de BBDO Worldwide