La factura del Covid-19 en el mundo literario

El virus provoca un impacto desigual en función del segmento del mercado. El sector confía en un renacimiento en el futuro

La factura del Covid-19 en el mundo literario
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El miedo fue ma­yúsculo, pero cuando llegó la factura del momento más crudo de la peor crisis sanitaria en un siglo, el mundo literario pudo respirar nuevamente aliviado. El sector cerró 2020 con una caída en sus ventas significativa, pero no apocalíptica, como todo parecía apuntar en un principio. No obstante, el golpe del Covid-19 es caprichoso y, al igual que en otros campos, no ha sido similar en todo el mercado literario.

En el plano editorial, pese a movimientos corporativos, el telón de fondo ha cambiado poco. Por un lado, multitud de editoriales independientes y, por el otro, los titanes de la publicación. Dentro del mundo hispanohablante, los gigantes siguen teniendo origen en España. El grupo Planeta lidera el mercado editorial en España y América Latina, mientras que Santillana está a la cabeza en el segmento educativo. Dado que Planeta no cotiza en Bolsa, la información disponible sobre el negocio más actualizada corresponde a 2019, y ni siquiera son datos consolidados.

Por su parte, el grupo Prisa, que en 2020 ya era propietario único de Santillana tras recomprar en 2019 el 25% que le faltaba, decidió vender la división española de la editorial a la finlandesa Sanoma a cambio de 465 millones de euros. A falta de conocer los resultados anuales, en los nueve primeros meses del año, el 80% de los ingresos de Santillana provino de América Latina. Según explica el grupo Prisa en el informe financiero de ese periodo, el Covid-19 tuvo un impacto negativo estimado de 55,1 millones de euros en los ingresos y de 28,4 millones de euros en el ebitda. En los nueve primeros meses del año 2020, Santillana ingresó 392,3 millones de euros, un 14,9% menos que en el mismo periodo de 2019. El ebitda cayó un 14,8% en términos interanuales, hasta 110,1 millones de euros.

Penguin Random House es considerada la empresa líder en edición comercial a nivel mundial. Surgió fruto de la fusión de la alemana Bertelsmann y la británica Pearson. En la primera mitad de 2020, Bertelsmann finalizó la compra de la totalidad de Penguin Random House por 675 millones de dólares a cambio del 25% que todavía no había adquirido a su antiguo socio. Su posición de liderazgo se verá aún más afianzada si finalmente obtiene el visto bueno de las autoridades de competencia a la operación de compra de Simon & Schuster, otra de las cinco mayores editoriales en Estados Unidos. Bertelsmann planea adquirirla por 2.175 millones de dólares.

Según un informe financiero con datos provisionales que recogen la evolución del negocio de Bertelsmann en la primera mitad del año, por aquel entonces los ingresos de la cotizada cayeron un 8,9% respecto al mismo periodo de 2019, hasta los 7.848 millones de euros. Tal y como indica en una nota de prensa la propia empresa, la caída de ingresos se moderó en el tercer trimestre. En concreto, en términos interanuales, la facturación registrada en los nueve primeros meses de 2020 bajó un 6,3%, hasta los 12.000 millones de euros.

Literatura en el audiovisual

Gabriel Nieto, director de la oficina de derechos para América Latina del grupo Planeta, desvela que 2020 fue un año especialmente bueno para la venta de licencias de cara a hacer producciones audiovisuales. “A pesar de la circunstancia mundial, fue un año muy positivo tanto en traducciones como en adaptación al audiovisual”.

Nieto dice que se trata de una tendencia que viene agudizándose desde los últimos tres años. “Está aumentando esa predisposición de las plataformas y de las productoras a adquirir contenido basado en libros para adaptarlo a distintas categorías. El año pasado lo reafirmó y este año también, con lo que llevamos, apunta a que seguirá creciendo esta demanda”.

Librerías

El punto de acceso a la literatura ha vivido toda una revolución. Contra lo que cabría esperar, los expertos apuntan a que, al menos en España, las pequeñas librerías independientes han conseguido capear de forma bastante mejor de lo esperado el temporal. Según datos de la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (Cegal), correspondientes al pasado mes de noviembre, las librerías españolas acumulaban un retroceso del 22% en la facturación respecto a lo que lograron en 2019. “Consultando con un montón de librerías sobre la campaña de Navidad, que ha sido bastante buena e incluso mejor que la del año pasado, podemos estar hablando de una bajada del 15% finalmente”, estima Pablo Bonet, secretario del Gremio de Librerías de Madrid.

Por tamaño, según Bonet, cada tipo de librería ha tenido sus particulares fortalezas y debilidades. “Las pequeñas librerías han contado con una gran ayuda de los lectores, de la gente que apoya al pequeño comercio. Las grandes, con sus ventas online”, afirma.

A ojos de Bonet, la pequeña librería ha acometido un fuerte esfuerzo para digitalizarse en un muy corto espacio de tiempo, una tarea en la que, según el experto, no les ha ido mal. A este respecto, a finales de octubre Cegal impulsó Todostuslibros.com, un sitio web que permite hacer pedidos online para entrega a domicilio o recogida en tienda gracias a una alianza de librerías independientes. “En los primeros meses de trayectoria, Todostuslibros ha generado un total de 145.893 usuarios registrados, mientras que las librerías que han activado la opción de comercio online a través de la plataforma han recibido más de 15.000 pedidos y más de 8.000 reservas. Estas operaciones se traducen en un total de 27.543 ejemplares vendidos, por un importe global de 537.481 euros”, detalla Cegal.

Por tipología de librería, aquellas especializadas que cuentan con un tamaño considerable han sufrido más por la pérdida del mercado exterior y del institucional. Las que ofrecían una oferta gastronómica como vino, cerveza o café vieron muy limitada esa parte de la actividad. En las tiendas de venta de libros de segunda mano, la crisis también se deja notar.

Fabio Snaider es consejero delegado de Tik Books, cadena de libros de segunda mano creada en plena crisis de 2008 y que cuenta con seis tiendas en Madrid. El empresario calcu­la un descenso de ventas del 20% frente a un año normal y cuenta cómo el canal online ha registrado una fuerte subida. “Vendemos un libro por 2,9 euros, dos libros por 5 euros y cinco libros por 10. Por el precio de nuestro producto, al ser libros de segunda mano y la gente estar en casa, fue uno de los que se reclamaron durante el confinamiento. Una vez que pasó lo más duro del confinamiento, la venta online bajó porque la gente salió a comprar de nuevo”.

En marzo de 2020, en la primera oleada de la pandemia, la ciudad de Madrid aplicó restricciones que llevaron a mantener cerradas las librerías hasta el mes de junio en algunos casos. “Cuando estás con seis librerías cerradas y con la policía sin dejarte ir a preparar los pedidos, en ese momento tus previsiones son cero, cualquier previsión por encima de cero, te parece buena. La incertidumbre más que el resultado económico yo creo que es lo que está castigando al emprendedor. Pero si los emprendedores nos lo proponemos, se puede sacar todo adelante sin problema”. 

Una cancelación histórica

Por primera vez en 79 años de historia, la Feria del Libro de Madrid, uno de los eventos de más importancia para la literatura española, no pudo celebrarse. En un primer momento, la famosa feria que tiene lugar en el parque del Retiro estaba organizada para la primera semana de junio, pero se decidió aplazar a octubre a causa de la pandemia. Cuando el gremio literario comprobó la negativa evolución de los contagios, decidió cancelarla definitivamente.

“La media de librerías que suele acudir a la feria es de 120 establecimientos. Para ellos, la facturación que se hace en la primera quincena de junio puede suponer el 10%, el 15% o el 20% de las ventas del año. El no tener esa facturación ha sido un hueco muy grande que se ha sumado al provocado por la pandemia”, afirma Pablo Bonet.

Más allá de los daños económicos, Bonet lamenta que también se perdieron otros elementos con la cancelación. “Los lectores conocen nuevas librerías, recomiendas a nuevas personas que pueden ser público potencial y también conoces a nuevos autores que pueden acudir a tu establecimiento a presentar sus libros. De eso se trata la feria, no solo lo económico, sino también lo cultural, esa conexión del librero con público y autores”.

Bonet explica que el gremio de libreros de Madrid no se ha sentido abandonado por parte de las autoridades. “Ha habido, por ejemplo, un acuerdo marco con la Comunidad de Madrid de compra por parte de las bibliotecas en el que por primera vez participan más de 70 librerías de Madrid. Es un acuerdo histórico, de cuatro millones de euros. Ha habido interés, acciones, hechos, pero seguimos buscando acuerdos con las autoridades, se pueden hacer más cosas y eso es lo que vamos a intentar”, dice para terminar. 

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