La agujereada defensa de Suez eleva el atractivo de la oferta de Veolia

El plan alternativo del consejo carece de detalles y de sinergias

Logos de Veolia y Suez.
Logos de Veolia y Suez. AFP

La última y agujereada defensa de Suez solo sirve para que su aspirante a comprador parezca más limpio. En un intento de evitar la adquisición por parte de su rival Veolia, la firma francesa de residuos, de 11.000 millones de euros, está promoviendo un plan alternativo. La escasez de detalles y la falta de sinergias aumentan las posibilidades de que el jefe, Bertrand Camus, acabe hecho una sopa.

Suez se resiste desde agosto a la compra por parte de Veolia por 11.300 millones. El domingo pareció que se torcía cuando Camus dijo que abriría negociaciones con el CEO de Veolia, Antoine Frérot, que ya posee el 29,9%. Hay pocos detalles, pero una alternativa podría implicar que el fondo galo Ardian comprara una participación en Suez junto con Global Infrastructure Partners, con sede en Nueva York. Esta “solución amistosa” –en palabras de Camus– reforzaría las respectivas posiciones de liderazgo de las dos firmas francesas en los servicios ambientales. También tendría el respaldo del consejo de Suez, que ha levantado las barreras a Veolia después de que Frérot se comprometiera a no hacer una oferta hostil.

Es difícil ver por qué Veolia, que inmediatamente declaró que su propia participación en Suez no estaba en venta, aceptaría tal compromiso. Cualquier cosa que no sea una adquisición estaría muy lejos de la meta declarada por Frérot de crear “un paladín mundial de la transformación ecológica”. Y la oferta indicativa de la empresa, 18 euros por acción, se ve reforzada por la perspectiva de un ahorro de costes de 500 millones anuales. Ardian y GIP no concretan beneficios comparables.

A menos que haya contraoferta formal, hay poca presión sobre Frérot para que eleve la suya. Pero para prevalecer necesita que el consejo de Suez revierta la poison pill que transfirió en la práctica el negocio francés de aguas a una fundación. Ello significa que Frérot tendrá que esperar hasta la junta anual de accionistas de Suez a finales de año para pedir un cambio del consejo. Los inversores que prefieran la certidumbre y la relativa simplicidad de una oferta en efectivo deberían darle un sí claro. Pero tendrán que esperar un poco más.