Las renovables, apuesta clave para la recuperación

Hay que aumentar la transparencia empresarial en materia de emisiones, de cara a los consumidores y la Administración

El Acuerdo de París se firmó en diciembre del año 2015. En él participaron 197 países, entre los que se encuentran las principales potencias mundiales, con un objetivo claro: evitar que el incremento de la temperatura media global del planeta supere los 2º C. Tan solo cinco años después, un nuevo desafío se suma a la emergencia climática. Hablamos de la emergencia sanitaria causada por el Covid-19. Una vez superada la pandemia, tendremos que hacer frente a nuestro siguiente desafío: la recuperación económica.

En este contexto, España tiene una oportunidad única de construir una salida a la crisis a través de un modelo de economía más productivo y sostenible. Para ello hemos elaborado, junto a más de 70 organizaciones y 5.000 personas, el Plan A: Economía para la vida, coordinado e impulsado por el Foro NESI de Nueva Economía e Innovación Social. El objetivo del Plan es ofrecer una alternativa al modelo económico y de vida actual para desarrollar entre todos una economía que esté al servicio de las personas y el planeta.

Uno de los elementos centrales del Plan es el desarrollo de un nuevo modelo energético. Las energías renovables constituyen una de las principales oportunidades para garantizar una salida sostenible y con futuro de esta crisis. Son la base para lograr una transformación del modelo energético actual a uno más eficiente, justo y democrático.

Nos permitirán no solo luchar contra la crisis climática a través de la reducción de las emisiones de dióxido de carbono causadas por la generación eléctrica, sino también crear más de 300.000 empleos de calidad en los próximos diez años y contribuir a una mayor protección de los consumidores, elementos todos fundamentales en la coyuntura de reconstrucción económica en la que nos encontramos. La oportunidad que tenemos es enorme y debemos aprovecharla.

En el Plan A hay 47 propuestas destinadas a promover un futuro sostenible e inclusivo de la energía. Creemos que es importante acelerar la penetración de tecnología que ya está disponible y simplificar su adopción. Hablamos de promover el autoconsumo, las comunidades de energía, el almacenamiento o la rehabilitación de viviendas. Por otro lado, debemos garantizar una transición energética que beneficie a todas las personas mediante medidas específicas dirigidas para familias y colectivos vulnerables.

Actualmente, el 17% de las familias españolas tiene dificultades para pagar su factura energética. Creemos que es fundamental diseñar medidas dirigidas a garantizar que aquellos que sufren pobreza energética tengan una mayor protección. Para ello, dentro del Plan proponemos una reforma del actual bono social, la creación de un registro central de personas vulnerables promovido y mantenido por todas las comercializadoras y distribuidoras de España, y una reducción del término fijo de la energía, que a día de hoy supone una repercusión desproporcionada de los costes del sistema eléctrico a los hogares que menos consumen de España.

También es vital que incrementemos la transparencia empresarial en materia energética y de emisiones. Las actividades industriales emiten un 19% de las emisiones totales de carbono en España. No solo es necesario que las empresas españolas se alineen con los objetivos de sostenibilidad, sino que debe existir una mayor transparencia sobre sus emisiones de carácter directo e indirecto.

Por una parte, esto permitiría a los consumidores e inversores disponer de una mayor información de cara a sus elecciones de compra o inversión; y por otro, da una herramienta a los Gobiernos centrales y Autonómicos para incrementar el peso de ayudas y subvenciones que van dirigidas a las empresas que están liderando el cambio hacia un modelo más sostenible. A su vez, las empresas reciben un incentivo adicional para reducir sus emisiones y crear un impacto positivo.

Otra de las iniciativas del Plan A se centra en una aceleración de la transición en materia de movilidad, a través de la creación de una red nacional de puntos de recarga del vehículo eléctrico y el fomento de la bicicleta y el transporte público en las ciudades.

También contiene varias medidas destinadas a incrementar la capacitación y la formación en energía de los ciudadanos españoles, para poder generar experiencia y empleo de calidad. Entre ellas, destacan la integración en programas universitarios y de formación profesional de contenidos en eficiencia energética y transición energética, y la oferta de formación en instalaciones de autoconsumo.

La colaboración e implicación de todos es clave para que esta transición ocurra. Gobierno, organismos públicos, instituciones, partidos políticos, empresas y el conjunto de los ciudadanos, juntos, debemos avanzar hacia un nuevo modelo. Una salida verde de la crisis asegura el futuro del país a corto y largo plazo. Si hace cinco años 197 países lograron ponerse de acuerdo en París, un solo país también podrá hacerlo, ¿no? La sostenibilidad es la respuesta, la solución y el motor.

Iván Cabezuela es country manager para España de Bulb