Espíritu expeditivo para Commerzbank, el banco alemán más apurado

Manfred Knof intentará recuperar la rentabilidad de una entidad compleja, con el Gobierno germano y Cerberus como principales accionistas

Manfref Knof, próximo máximo ejecutivo de Commerzbank.
Manfref Knof, próximo máximo ejecutivo de Commerzbank.

De pequeño quería ser James Bond: ahora dirige bancos con el mismo espíritu expeditivo del agente 007. Manfred Knof (Colonia, Alemania, 55 años), procedente de Deutsche Bank, dirigirá Commerzbank. Digitalización, reestructuración... las tareas pendientes en la banca están claras. Y los perfiles que buscan para realizarlas también. ¿Acabará volviendo a su exempresa, si se fusionan?

A partir del 1 de enero será presidente del consejo de administración, el máximo puesto ejecutivo de la entidad de 6.500 millones de euros. “Tengo un gran respeto por esta nueva tarea. Commerzbank, con su mittelstandsbank (banca para empresas), tiene una gran relevancia para la economía alemana. Su negocio de clientes privados ha mostrado un enfoque muy innovador. Y tiene una cultura única que estoy deseando conocer”, dijo en septiembre, al anunciarse su nombramiento.

Se define a sí mismo como “visionario, práctico y responsable”, y su estilo de vida como “trabajar duro y jugar duro”. Su jornada laboral es de 8 a 8; a las 5.30 de la mañana se levanta, medita y hace yoga. Aunque son tiempos de teletrabajo, prefiere trabajar en la oficina que en casa.

Comenzó su carrera profesional en la consultoría de gestión Kienbaum Management Consultants, en Düsseldorf. En 1995 se incorporó al grupo Allianz y ocupó varios cargos directivos en Alemania y en el extranjero, incluidos el de director general regional de Europa central y oriental, el de jefe de la división suiza y el de director de operaciones de la división alemana.

Dirigió durante dos años el Dresdner Bank (entonces recién integrado en Allianz y comprado más tarde por Commerzbank). Entre otros puestos, fue director del negocio de banca privada en el sur de Alemania, con responsabilidad sobre más de 1.000 sucursales. Luego, hasta 2017, fue consejero delegado de Allianz Alemania; lo dejó, dijo, por razones de salud.

Su lugar favorito para descansar es una cabaña en las montañas de Austria y no solo por el kaisersch­marrn (una especie de crepes). Allí hace senderismo, ciclismo y esquí y pasea a sus perros.
Soñaba con estudiar en el extranjero. Lo consiguió: hizo Derecho en la Universidad de Colonia, pero un año lo estudió en Ginebra (Suiza), donde conoció a su esposa. Sus dos hijos, ya en la veintena, también tienen pasaporte helvético. Estudió además en Francia y EE UU (un MBA en la Universidad de Nueva York, y un Programa Avanzado en Gestión en la Escuela de Negocios de Harvard, Boston). Tiene un doctorado, pero si empezara de nuevo estudiaría Físicas, dice.

Implacable

Un excolega de la aseguradora le definía en el Financial Times como “gestor implacable”, con poca sensibilidad hacia los sindicatos. “Su herramienta favorita [en un conflicto] es la palanca”. Él mismo reconoce que sus compañeros le tienen por impaciente, y que no se le da muy bien el networking. “Definitivamente, no voy a jugar al golf o cualquier otra actividad solo para establecer contactos”, decía este verano en una entrevista concedida a los estudiantes organizadores del congreso empresarial EBS Symposium. “El éxito”, señalaba, “es todo aquello medible y que se puede poner en práctica”. A sus equipos les da instrucciones generales y libertad para llevarlas a cabo: “No soy un microgestor”.

Desde 2019, Knof dirigía la banca minorista de Deutsche Bank, otra entidad en busca de ahorrar costes. Según Bloomberg, contó a su entorno que no estaba satisfecho en el puesto, aunque públicamente valoraba la oportunidad y la variedad de tareas que le ofrecía.

En julio, el presidente del consejo de supervisión y el CEO de Commerzbank, Stefan Schmittmann y Martin Zielke, presentaron su dimisión a la vez tras meses de críticas por el pobre rendimiento de la entidad por parte de los principales accionistas, el Gobierno alemán (15%) y el fondo estadounidense Cerberus Capital Management (5%). Una de las representantes del Estado en el consejo, Jutta Doenges, fichó como presidente a Hans-Joerg Vetter, exjefe de un banco público regional, y cuyo nombramiento rechazó Cerberus.

Vetter trajo en septiembre a Knof, cuyo perfil sí gusta más al fondo. Otro candidato para el puesto era Roland Boek­hout, que llegó en enero para dirigir la división corporativa y que dejó la entidad este pasado noviembre.

El futuro

El banco prepara su nueva estrategia, que puede incluir el cierre de 800 sucursales y reducir su presencia en el exterior, además de despidos. En el anuncio del nombramiento de Knof, Vetter destacó la labor de digitalización que llevó a cabo en Allianz, un aviso de lo que está por venir en Commerzbank, como en toda la industria. Digitalización, emprendimiento y sostenibilidad, dice Knof, son los temas del futuro. La banca, cree, operará en plataformas abiertas.

La pregunta, según Liam Proud, analista de Reuters, es si realmente será él quien tome las decisiones, dado el ruido accionarial. El Gobierno alemán será reacio a los recortes laborales y aspira a mantener barato el crédito para las pymes, mientras que Cerberus buscará medidas más drásticas. No se descarta una fusión, en particular con el expatrón de Knof, Deutsche Bank, con el que ya negociaron hace dos años.

La morosidad por la crisis será otro asunto candente. Preguntado por cuánto cambiará la economía por el Covid, el directivo responde: “Mucho. El mundo es muy vulnerable e inestable. Tenemos que prepararnos para los cambios radicales y no tener miedo”. A los jóvenes les recomienda fundar su propia empresa, “lo que más necesita Alemania ahora”. Su misión es que el crédito les llegue. Y tiene licencia para digitalizar.