Mercado laboral

Trabajo garantiza que subirá el salario mínimo en 2021 y abre una negociación

UGT plantea un alza entre el 1,5% y el 5%; CC OO, demanda alrededor de un 1,8% y la patronal pide que no suba nada. El lunes volverán a reunirse

Joaquín Pérez Rey, secretario de Estado de Empleo.
Joaquín Pérez Rey, secretario de Estado de Empleo.

El Ministerio de Trabajo pilló ayer con el pie cambiado a los representantes de la patronal y los sindicatos. Estos acudieron a una reunión con el secretario de Estado de Empleo, Joaquín Pérez Rey, para conocer la postura del Gobierno en torno a la subida del salario mínimo interprofesional, y sus cifras, pero se encontraron con una oferta de negociación que no esperaban.

Así, Pérez Rey en lugar de desvelar en qué cantidad tiene previsto el Ejecutivo elevar esta renta de cara a 2021, pidió escuchar las propuestas de los interlocutores sociales y volver a convocarles el lunes próximo a una suerte de negociación. Con ello, Trabajo convierte en una mesa del diálogo social una cuestión en la que, según la ley, el Gobierno puede decidir por su cuenta tras escuchar a los representantes de empresarios y de trabajadores.

Aunque Pérez Rey, que es la mano derecha de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, no quiso en ningún momento cifrar en cuánto está dispuesto el Ejecutivo a subir el salario mínimo, sí garantizó a la patronal y a los sindicatos, y luego reiteradamente de manera pública en una rueda de prensa, que el Gobierno no va a congelar el salario mínimo el año que viene.

Esta falta de una propuesta concreta por parte de Trabajo “extrañó” a los representantes sindicales, según dijo el responsable de CC OO, Carlos Gutiérrez. El hecho de que Trabajo no acudiera ayer a la cita con una cifra concreta y abriera la cuestión a una negociación, fue achacado por otras fuentes a la posibilidad de que en el seno del Gobierno aún no esté decidido si subir este salario mínimo; o, en cualquier caso, a que no se haya determinado aún la cantidad. De hecho, en los últimos días se ha sabido el rechazo de la vicepresidenta económica y ministra de Economía, Nadia Calviño a subirlo, debido a las dificultades que atraviesan las empresas por la pandemia.

Las garantías dadas ayer por Trabajo de que el salario mínimo subirá podrían sugerir que nuevamente, la ministra de Unidas Podemos, al frente del Ministerio habría ganado esta batalla. Sin embargo, ayer, al mismo tiempo que Pérez Rey daba una rueda de prensa anunciando que “para el Gobierno la congelación del SMI no es una variable”, la portavoz del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, lejos de confirmar que no habrá congelación pidió “prudencia (...) ante una crisis económica de la que los ciudadanos son conscientes”, tras un alza del 29% en dos años. Es más, Montero defendió que “el Gobierno siempre busca el apoyo del el diálogo social, hay que escuchar a agentes sociales y hacerlo con la prudencia que aconseja este momento”. Y añadió que la decisión que se tome no puede perjudicar al empleo ni a la actividad.

Así, pese a que parece que las diferencias en el seno del Gobierno continúan, Pérez Rey no atribuyó a estas discrepancias el haber abierto un periodo de reuniones con los agentes sociales, sino que prácticamente culpó de ello a la “postura cerrada de la patronal” a negociar ayer. Por eso, dijo, se habría convocado otra reunión el lunes. Es más, aseguró que CEOE-Cepyme llegaron al encuentro de ayer demandando la congelación del salario mínimo “o incluso su rebaja”. Pero este punto lo niegan desde la patronal y hasta el propio representante de CCOO en la negociación aseguró: “no me tomo las palabras dichas en la mesa como que la patronal plantea un recorte, no considero que sea esa la postura oficial de la patronal”.

De esta forma, ayer no se habló de números por parte de Trabajo pero el secretario de Estado de Empleo admitió que hay “algunas referencias”, para fijar la subida del salario mínimo, como la previsión de inflación, o la subida de pensiones y sueldos de los funcionarios, que se han incrementado en un 0,9% de manera general. Si esta fuera la cifra, el salario mínimo subiría 8,5 euros al mes, hasta los 958,5 euros mensuales en 14 pagas.

Por su parte, los sindicatos tampoco llegaron ayer a la reunión con una postura conjunta. El secretario de Acción Sindical de UGT, Gonzalo Pino, propuso una subida del 5% para llegar ya en 2021 a los 1.000 euros mensuales, que es la cifra pactada con los empresarios como salario mínimo de convenio para finales de 2020. Si bien dijo que se trata de una postura de partida que están dispuestos a negociar, aunque han precisado que no aceptarán un aumento del 0,9%, sino que intentará buscar un punto de acuerdo con la referencia de los salarios pactados en convenio, entre el 1,5% y 2%. Por su parte, Carlos Gutiérrez (CC OO) defendió una subida del un 1,8%, en la misma proporción que se van a incrementar las pensiones mínimas y lo mismo que están subiendo de media los salarios pactados en los convenios.

Objetivo: llegar a superar los 1.100 euros en la legislatur

  • En 2023. Uno de los compromisos del pacto de Gobierno de coalición del PSOE y Unidas Podemos es subir el salario mínimo hasta el equivalente del 60% del salario medio al final de la legislatura. Para ello, tendría que saltar de los 950 euros mensuales actuales en 14 pagas al entorno de entre 1.100 y 1.200 euros al mes a finales de 2023. Esta promesa es la que exhiben continuamente los sindicatos para reclamar que la senda de incremento no puede interrumpirse si se quiere llegar al objetivo final en tres años. Pero este compromiso también fue el principal argumento dado ayer por los responsables del Trabajo para no congelar esta renta, ya que, según dijo, Joaquín Pérez Rey, el número dos del departamento, no solo forma parte del pacto de Gobierno, sino que “es un compromiso de España con los organismos internacionales”.
  • Otros argumentos. Para el responsable de Trabajo, congelar el salario mínimo “sería una anomalía desde la aprobación del Estatuto de los Trabajadores”, dijo Pérez Rey. “Esto solo ha ocurrido dos veces, en 2012 y 2014, y fue una señal nítida de la respuesta de austeridad a la crisis. Esta crisis es distinta y las soluciones son netamente distintas”, remarcó.
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