Hombres que apartan su carrera para apoyar a la mujer

El codirector de Zalando deja su cargo para respaldar a su esposa, lo mismo que el marido de Kamala Harris...

Kamala Harris y su esposo, el abogado Douglas Emhoff.
Kamala Harris y su esposo, el abogado Douglas Emhoff. Getty

Tras una década en la compañía, uno de los tres consejeros delegados de Zalando, Rubin Ritter, ha decidido adelantar su salida de la compañía al próximo año ­–su contrato vencía a finales de 2023– para atender a su familia y apoyar la carrera profesional de su esposa. Abandona la plataforma alemana de comercio electrónico de moda en un momento álgido de la compañía, que queda en manos de los otros dos consejeros delegados, Robert Gentz y David Schneider, emplea a 13.709 trabajadores y facturó en el tercer trimestre de este año 1.849,8 millones de euros, un 21,6% más que el mismo periodo del año anterior, aunque el volumen global de ventas (gross merchandise volume) en el canal online llegó hasta los 1.455 millones de euros, casi un 30% más, debido al auge de la demanda online en esta crisis sanitaria.

Las perspectivas, según la compañía, son buenas, con una previsión de crecimiento de cerca del 22% para el próximo año. Aún así, el directivo de Zalando ha decidido marcharse: “mi esposa y yo hemos acordado que en los próximos años sus ambiciones profesionales deben tener prioridad”. La noticia ha sido destacada por todos los medios de comunicación, dado que tampoco es muy habitual que un hombre deje a un lado su carrera profesional para favorecer la de la mujer.

“Y menos en un país como Alemania, que es de los países europeos que menos ha evolucionado en cuanto a las carreras de las mujeres, ya que las que ascienden o están solteras o no tienen hijos”, apunta Mirian Izquierdo, presidenta de la Fundación Woman Forward, quien cree que la cultura alemana es diferente en ese sentido, además de que los salarios son más elevados y con un sueldo que entre en la familia se puede mantener un nivel de vida aceptable. “En España es diferente, no está tan mal visto, pero tiene más que ver con la lucha de poder entre hombres y mujeres, además de que para una mujer es mucho más difícil conciliar el trabajo con las tareas domésticas”. Y añade otro hecho que considera relevante para el que cita un estudio de los investigadores suecos Olle Folke y Johanna Rickne, en el que se analiza empíricamente cómo la promoción a un puesto superior afecta a la durabilidad del matrimonio entre hombres y mujeres.

Rubin Ritter, uno de los consejeros delegados de Zalando,
Rubin Ritter, uno de los consejeros delegados de Zalando, EFE

El citado informe se basa en datos sobre promociones en alcaldes, parlamentarios nacionales y consejeros delegados de empresas con más de 100 empleados. Todos tienen en común un rango elevado de estatus, largas jornadas de trabajo y ganancias por encima de la media, pero las promociones conducen a mayores tasas de divorcios entre las mujeres, pero no entre los hombres. Tres años después de un ascenso, es un 7% menos probable que las mujeres promocionadas permanezcan casadas en relación con aquellas que se han mantenido en el puesto que tenían. Es más, los autores advierten de que las mujeres que se convierten en la principal fuente de ingresos de la economía familiar, o lo que es lo mismo, obtienen más del 60% de los ingresos del hogar, más del 15% se divorciaron dentro de los tres años posteriores a la promoción. En el grupo correspondiente para hombres, solo el 3% se había divorciado.

Antes de opinar para este reportaje Sylvia Taudien, consejera delegada de Advantage Consultores y presidenta del Foro de Directivas de Personas, consultó vía correo electrónico a 300 mujeres de la dirección de recursos humanos de un centenar de empresas, y extrajo la siguiente conclusión: “Cada vez es más normal que el hombre apoye la carrera de la mujer, ya no es una cuestión de género sino de oportunidades laborales”. Y cita su propio caso, con un marido con una prometedora carrera internacional en Siemens, que decidió quedarse en España para respaldar su proyecto personal. Pero también, el del grupo L’Oréal, con una decena de mujeres expatriadas a las que sus parejas han seguido allí donde la compañía las ha enviado. O Unilever, con varias directivas acompañadas de sus familias trabajando en el exterior, o Eurofragance, con cinco mujeres en la actualidad en Singapur, México y Dubái…

“Cada vez hay más expatriadas, que se marchan con sus parejas y esto irá a más en los próximos años”, asegura Taudien, en conversación telefónica desde Zúrich, donde la mañana del pasado viernes realizó una entrevista laboral a una candidata a un puesto directivo, embarazada de su tercer hijo. “Me dijo que quería el puesto porque su marido se hacía cargo de los niños. Todo esto está cambiando, y el trabajo virtual va a favorecer el ascenso de la mujer directiva”.

Durante la campaña electoral a la presidencia de Estados Unidos, sorprendió la intensa actividad del marido de Kamala Harris, Douglas Emhoff, apoyando la carrera de la senadora y abandonando, en parte por las incompatibilidades que pudiera tener al ser el consorte de la nueva vicepresidenta del país, su prestigioso puesto de abogado en el despacho DLA Piper. Por el contrario, Jill Biden, la esposa de Joe Biden, pretende seguir con su trabajo de profesora de inglés.

Sobre este asunto, Miriam González Durántez, abogada del despacho Cohen Gresser y presidenta de Inspiring Girls International, explica, en conversación telefónica desde Palo Alto (California), que en política, sobre todo en Europa, la llegada de mujeres a los primeros puestos ha hecho que se acepte con naturalidad que los consortes no abandonen sus trabajos habituales. Y cita los casos de Margaret Thatcher o de Theresa May, que no dieron explicaciones sobre las actividades de sus maridos, o el de Jacinda Ardern, cuyo marido ha regresado a la producción de programas de televisión un año más tarde de ser padre, o el de Angela Merkel, profesor de física y química teórica que evitó asistir a la toma de posesión de su esposa como canciller alemana. “En Estados Unidos, ese signo de modernidad no ha calado todavía, y el marido de Harris, con sus hijos mayores, ha decidido dejar su trabajo, pero no para cuidar de la familia, sino para preparar la carrera de ella a la presidencia de 2024”.

En cualquier caso, advierte que cada persona y cada familia han de tener total libertad para decidir cómo gestionar su vida, pero el concepto de que en las parejas el éxito de uno conlleva el sacrificio del otro es algo que va en detrimento de las mujeres, al ser ellas las que siguen ocupándose de las labores domésticas y de los niños. “Su éxito profesional, a menudo, se produce más tarde que el de los hombres”, señala González Durántez.

Tampoco se trata de abandonarlo todo, sino de acomodarse a la carrera de la pareja sin tomar decisiones drásticas. Sobre esta reflexión trabaja Gabriela Salinas, profesora de Esic y directora general de Brand Finance Institute, que también cita el caso de la primera ministra de Nueva Zelanda y el de la tenista Serena Williams, casada con el empresario Alexis Ohanian, cofundador de la red social Reddit, actividad de la que se ha desvinculado para respaldar la carrera deportiva de su esposa.

“Ha decidido apoyarla y darle el lugar que se merece para que pueda brillar más, por eso cada vez es más importante para una mujer decidir si se casa o no, pero sobre todo con quién”, añade Salinas, que alerta sobre la cantidad de mujeres que están abandonando sus trabajos durante esta pandemia. Y concluye que todavía es “difícil de aceptar que una mujer tenga una carrera exitosa”.

Un retroceso de 30 años

Excepción. Cada vez hay más casos de hombres que deciden renunciar a sus carreras profesionales para apoyar a sus parejas. “Sin embargo, no es lo habitual, por eso sigue siendo noticia”, señala Ana Bujaldón, presidenta de Fedepe, ya que por lo general siguen siendo las mujeres las que tienen que aparcar sus carreras profesionales o dejar el trabajo para conciliar vida laboral y familiar.

Agravado. Ya en 2019, prosigue Bujaldón, el 87% de las personas que renunciaron a sus carreras para cuidar a sus hijos, eran mujeres. “Este año, con la pandemia, la situación se ha agravado porque, cuando no es posible el teletrabajo, es la mujer la que está más presionada para renunciar a su empleo y ocuparse de los cuidados”. El caso, añade, es que existe una amenaza real de retroceso en materia de igualdad de género, que puede llegar a hacernos perder, según el Fondo Monetario Internacional (FMI) hasta 30 años de avances.

Poco habitual. En su opinión, la realidad es que es poco habitual, que, a igualdad de condiciones laborales, sean los hombres quienes renuncien a su empleo. “En nuestra sociedad, sigue instalada la idea de que somos las mujeres las principales responsables del cuidado de nuestros hijos y familiares, además de trabajar fuera de casa. Y que cuando eso no es posible, por las circunstancias que sean, lo mejor es que sea la mujer quien deje su trabajo”.

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