Así será la inversión en banca tras las fusiones

La vacuna y las operaciones corporativas disparan las cotizaciones pero el problema de la baja rentabilidad persiste para el medio plazo

Así será la inversión en banca tras las fusiones
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Las cotizaciones bancarias llevan semanas de celebración, aunque la fiesta no apunta a durar hasta altas horas. El sector está viviendo su momento bursátil más dulce desde que estalló la pandemia: los sucesivos anuncios de hallazgo de la vacuna del coronavirus han devuelto el foco de los inversores hacia uno de los sectores más castigados con la crisis. Si la vacuna devuelve una cierta normalidad en el primer semestre de 2021, la recuperación económica será más intensa y la banca deberá afrontar menos provisiones por créditos impagados. Punto positivo para los bancos.

Además, al rally bursátil por los avances científicos se ha sumado una nueva operación corporativa en España de calado. BBVA y Sabadell han anunciado esta semana que están en conversaciones para fusionarse, una unión que ha tomado fuerza después de que BBVA haya pactado la venta de su filial en EE UU, lo que le da el colchón financiero necesario para aventurarse a las compras.

En poco más de dos meses, el proceso de concentración de la banca española ha entrado en modo centrifugado. CaixaBank y Bankia han formalizado su unión, Unicaja y Liberbank han retomado las conversaciones para la suya y BBVA y Sabadell también han anunciado sus planes de boda. Si todas las operaciones llegan a buen puerto –y la presión que imponen la crisis y el regulador es lo bastante fuerte para que así sea–, el año próximo el número de bancos cotizados en España podría haber menguado de ocho a cinco.

Tal efervescencia corporativa ha extendido las ganancias bursátiles y la semana concluye con ascensos del 24% para Sabadell y del 13% para BBVA. Desde el 9 de noviembre, cuando Pfizer hizo el anuncio de la primera vacuna, el sector bancario europeo es el que más sube, con un alza de más del 20% y con la banca española a la cabeza. En estas dos últimas semanas, Sabadell se ha disparado cerca del 60%; BBVA, el 44%, y CaixaBank, más del 35%. Sin embargo, persisten los motivos para que la realidad de la crisis interrumpa la fiesta, pese a que las fusiones crean una clara oportunidad de rebaja de costes y una promesa de mejora de rentabilidad.

La banca el sector que más sube en Bolsa en Europa en las dos últimas semanas, con la española en cabeza

El sector ya llegó muy tocado ante el desafío sin precedentes del coronavirus, lastrado por tipos al cero en la zona euro desde 2016, que han cercenado la rentabilidad, y por un modelo de negocio forzado a reinventarse ante el uso generalizado de internet y la competencia creciente de las fintech.

Con estos precedentes, la situación no ha hecho más que agravarse con la pandemia y las operaciones de fusión no son sino la defensa ante un horizonte de tipos muy bajos que se extiende en el largo plazo y ante una crisis que ha tenido el efecto inmediato de provocar un aumento de las provisiones por impagos y el veto del reparto de dividendo este año por parte del BCE. “La banca es un caso de inversión débil, que no tiene mucho recorrido”, asegura el gestor de una reconocida gestora de Bolsa española.

Tipos cero, más provisiones y suspensión del dividendo. Por el momento esta es la cruda realidad en la que se desenvuelve la banca, solo disipada por las alzas bursátiles de las últimas semanas. “Tenemos dudas de que el rally en banca visto estos días vaya a tener continuidad. Hay otras fórmulas para jugar la baza de la recuperación económica sin estar en banca. Si hay rotación a los activos cíclicos, hay más recorrido en los seguros”, explica Carlos García, analista de banca de Mutuactivos. Aunque no todo el horizonte sea completamente oscuro.

El experto también cree que, a pesar del hundimiento del PIB, al que va directamente conectado el negocio bancario, la morosidad va a continuar relativamente contenida gracias a las medidas de apoyo del Gobierno al tejido empresarial, como la reciente extensión del plazo de devolución de los créditos con aval del ICO de cinco a ocho años y la prolongación del periodo de carencia, en el que solo pagan intereses de 12 a 24 meses.

El esfuerzo en provisiones

“Esta crisis va a ser más suave que otras del pasado en términos de morosidad para la banca. La caída del PIB es muy fuerte pero la morosidad no subirá en relación a ese descenso. España es el país de Europa con mayor porcentaje de préstamos a empresas con garantía estatal. Y con las ayudas públicas y la vacuna, es probable que las provisiones que realice la banca española en 2021 sorprendan y sean menores de lo que cabría esperar”, añade Carlos García.

Los expertos matizan que los avales públicos contendrán el alza de la morosidad y el esfuerzo en provisiones en 2021

El riesgo es que se trate de dar una patada hacia adelante y que la crisis deje todo un batallón de empresas zombis una vez comience la recuperación. El BCE vigila de hecho atentamente la evolución de los impagos y de las provisiones bancarias y el Banco de España afeó esta misma semana al sector haber bajado la guardia en el volumen de provisiones del tercer trimestre. “Hasta ahora la tasa de morosidad no se ha movido y se mantiene estable en el 4,7% (según el último dato de agosto). La banca española ha hecho un gran esfuerzo preventivo en materia de provisiones”, defiende Fernando Rojas, consultor de banca de Afi. Prevé que el punto álgido del alza de impagos que está por llegar, pese a las ayudas estatales, se alcanzará entre el cuarto trimestre de 2021 y el primer trimestre de 2022.

Hasta junio, el conjunto de la banca que opera en España ha realizado provisiones por 12.500 millones de euros, según explica Rojas. El volumen subiría a los 19.000 millones de euros a final de año y aún quedaría una dotación adicional de otros 15.000 millones en 2021. Aunque no sirva de gran consuelo al sector, el esfuerzo será menor al de la anterior crisis y se verá atenuado por el efecto de las moratorias y los avales públicos, si bien seguirá marcando las cuentas de resultados.

En medio del baile de fusiones, los bancos están muy pendientes de la decisión que tome el BCE tras su reunión de diciembre sobre el pago del dividendo. A finales de marzo, recomendó al sector –con un efecto persuasivo comparable a una imposición– no pagarlo hasta el 1 de octubre y en julio decidió extender esa recomendación hasta finales de año.

Pendientes del dividendo

“No confiamos en que vaya a recuperarse el dividendo en 2021”, señalan desde una gestora de fondos española. En Goldman Sachs creen que la prolongación del veto, sin ninguna distinción entre entidades fuertes ni débiles, sería un varapalo para el sector y confían en que el BCE abra la mano con matices, en una decisión condicionada por los test de estrés que se realizarán a la banca en 2021. La firma estadounidense tiene en todo caso al sector bancario en sobreponderar, como uno de los que se beneficiarán de la reactivación económica que se espera para el año próximo. “Ningún banco europeo va a estar pagando dividendo el 1 de enero”, añaden fuentes financieras, que prevén un pronunciamiento genérico, sin grandes detalles, por parte del BCE en diciembre.

El escaso entusiasmo que la banca despierta entre los inversores se refleja en la negativa evolución de las cotizaciones, con fuertes caídas en el año. Aun así, las acciones bancarias continúan presentes en las carteras y también son numerosas las firmas que sobreponderan determinados valores. CaixaBank tiene un 68% de consejos de compra, otro 43% BBVA y el 44% Santander, según el consenso de Bloomberg.

Los proyectos de fusión –entre los que el de CaixaBank y Bankia es el más aplaudido por la posición de solvencia de ambas entidades– son una oportunidad para elevar el beneficio por acción en el medio plazo y tanto CaixaBank como BBVA han recibido mejoras de recomendación tras el anuncio de sus respectivas operaciones. En el caso de BBVA, con la suya aún por concretar, esa mejoría tiene sobre todo que ver con la operación de venta en EE UU, con la que ingresará 9.700 millones de euros, alrededor de la mitad de su valor en Bolsa, y mejorará en 300 puntos básicos su ratio de capital. “Ha sido impresionante, no se veía una operación así en banca desde Antonveneta”, señalan fuentes del sector. Fue en 2007 cuando Emilio Botín adquirió este banco italiano a ABN Amro y lo vendió apenas tres semanas después con una ganancia de 2.400 millones de euros.

La posibilidad de que la banca reactive el pago de dividendo en 2021 es también una baza que muchos gestores no desean perder de vista. Incluso aunque la rentabilidad, cuyo aumento es clave para un verdadero despegue bursátil, no tenga visos de clara mejoría ante el entorno de tipos cero. “Estamos negativos en banca europea, el sector está yendo hacia una suerte de germanización. En Alemania la banca nunca ha sido rentable, la prioridad era prestar barato para apoyar a la industria”, explica Carlos García, analista de Mutuactivos. Y en la pérdida de rentabilidad, tal y como suele insistir el BCE, no influyen solo los bajos tipos de interés sino el propio modelo de negocio de la banca y su sobrecapacidad.

“La banca española encontró hace más de 20 años un filón en América Latina y ahora ha de afrontar el reto tecnológico”, asegura Santiago Carbó, catedrático de economía de la Universidad de Granada. A su favor, explica Carbó, la banca cuenta frente a las fintech con el conocimiento financiero y con el hecho de que los depósitos continúan estando en los bancos tradicionales. Pero el futuro y la supervivencia, más allá de las fusiones, pasa por el salto tecnológico.

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