El recorrido vital de Kandinsky se exhibe en el Guggenheim

El museo bilbaíno acoge 62 obras de uno de los artistas más reconocidos del siglo XX

La obra ‘Lineas negras’ (1913), de Kandinsky.
La obra ‘Lineas negras’ (1913), de Kandinsky.

El Museo Guggenheim Bilbao abre sus puertas, hasta el 23 de mayo, a una de las exposiciones más esperadas del año, Kandinsky, una completa recopilación de pinturas y obras sobre papel de Vasily Kandinsky (Moscú, 1866 - Neuilly-sur-Seine, Francia, 1944), procedentes principalmente de los fondos de la Solomon R. Guggenheim Foundation de Nueva York.

La muestra, que cuenta con el patrocinio de la Fundación BBVA, presenta la obra y evolución artística de uno de los principales renovadores de la pintura de comienzos del siglo XX, precursor de la abstracción y reconocido teórico de la estética.

En su empeño por liberar a la pintura de sus vínculos con el mundo natural, Kandinsky descubre una nueva temática basada exclusivamente en la necesidad interior del artista, una preocupación que le acompañará a lo largo de toda su vida.

Durante la década de 1900 y a comienzos de la de 1910, mientras se encuentra en Múnich, el pintor empieza a explorar las posibilidades expresivas del color y la composición. Sin embargo, se ve obligado a abandonar repentinamente Alemania debido al estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914. El artista regresa a su Moscú natal, donde su vocabulario pictórico comienza a reflejar los experimentos utópicos de la vanguardia rusa, que otorga gran importancia a las formas geométricas como manera de crear un lenguaje estético universal.

Posteriormente, forma parte del elenco docente de la escuela alemana de arte y diseño aplicado Bauhaus, con la que comparte la convicción de que el arte posee la capacidad de transformar a las personas y a la sociedad. Obligado de nuevo a abandonar Alemania cuando la Bauhaus cierra bajo las presiones nazis en 1933, Kandinsky se traslada a las afueras de París, donde la influencia del surrealismo y las ciencias naturales se aprecia en su iconografía biomorfa.

Si hay un artista ligado a la Fundación Guggenheim, creada en Nueva York en 1937, este es Kandinsky, dado que en 1929 el fundador del museo, Solomon R. Guggenheim, empezó a coleccionar obras suyas, y su entusiasmo por el arte moderno le lleva a inaugurar en Nueva York en 1939 el Museo de pintura no objetiva (Museum of Non-Objective Painting), precursor del Museo Solomon R. Guggenheim. Hoy en día, la Fundación Guggenheim posee más de 150 piezas de este artista fundamental.

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