Estudio de KPMG

Seis de cada diez empresas creen que no es momento de hacer planes de pensiones a su plantilla

Un elevado 87% de las compañías estaría dispuesta a promover este ahorro entre sus empleados y el 43% de ellas aportaría al plan el equivalente al 2% del salario

Planes previsión social Pulsar sobre el gráfico para ampliar

El Gobierno ha puesto en marcha el diseño de un macro fondo de pensiones de empleo de promoción pública y gestión privada para facilitar estas herramientas de ahorro a pymes, autónomos y empleados públicos aunque en principio estará abierto a todas las compañías que deseen adscribir sus propios planes colectivos a las condiciones que determine el fondo que promoverá públicamente el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.

Sin embargo, el estudio de mercado elaborado por la consultora KPMG sobre la Situación de las pensiones en España. Impacto de la COVID-19 en las pensiones indica que aunque casi la práctica totalidad de las empresas (el 87% de las consultadas) estarían dispuestas a “realizar una aportación sobre el salario a sus empleados con el objetivo de destinarlo al ahorro para su jubilación”, al mismo tiempo, un elevado porcentaje de las sondeadas (el 63%) ha indicado que actualmente no se dan las condiciones económicas para realizarlo.

En cuanto a las aportaciones que estarían dispuestas a realizar a favor de sus empleados, la mayoría (43%) ha contestado que estaría dispuesta a realizar una aportación equivalente a un 2% del salario. El siguiente grupo más numeroso estaría formado por el 29% de las compañías que aumentaría esta disposición hasta una cuantía igual que el 4% de dicho salario, según este estudio.

Desde los departamentos de recursos humanos consultados, esta elevada predisposición a suscribir un plan de pensiones colectivo obedece a “la creciente demanda por parte de la plantilla de contar con un sistema de previsión. De hecho, este estudio –que celebra este año su cuarta edición– también ha preguntado a los trabajadores su grado de preocupación acerca de sus rentas para la jubilación obteniendo un llamativo 98% de personal preocupado en distintos grados. Así, solo un 2% aseturar no tener ningú tipo de inquietud al respecto; mientras que un tercio (33%) dijo estar “un poco preocupado”, más de la mitad (55%) aseguró simplemente que le preocupa y el 10% restante indicó estar “sumamente preocupado” por su nivel de rentas en el momento de su retiro.

Para analizar la opinión acerca de la sostenibilidad del sistema de pensiones actual, se ha preguntado a los participantes sobre la necesidad de llevar a cabo reformas en el mismo y parece haber un claro consenso entre los participantesdel estudio. Un 95% de los mismos ha respondido afirmativamente tanto a la pregunta de si consideraba necesario llevar a cabo una reforma en la Seguridad Social previamente a la llegada de la emergencia sanitaria como a la de si lo considera necesario después del impacto de la COVID-19.

Es más, entre estos últimos, hay un 63% que cree que las reformas que se llevarán a cabo próximamente implicarán una reducción de las futuras pensiones públicas.

En este escenario demandante de ahorro para la jubilación, este estudio ha preguntado también a las empresas participantes acerca de su opinión sobre qué tipo de medidas considera necesarias para el crecimiento y desarrollo de la previsión social complementaria. Un elevado 77% han coincidido en apuntar tres tipos de iniciativas: que el Gobierno tome medidas en materia de fiscalidad (alto que demanda un 82%); de mejora de comunicación acerca de cual será la pensión que podría corresponder al trabajador en el futuro; así como que se establezca la obligatoriedad de realizar aportaciones a sistemas privados.

Radiografía actual

Todas estas reclamaciones buscarían en definiva un mayor desarrollo de la prevención social complementaria sobre todo de los planes colectivos en el seno de las empresas, ya que actualmente apenas dos millones de los 8 millones de ahorradores privados para la jubilación tienen un plan de empleo suscrito con su empresa. Apenas una de cada cuatro compañías (27%) cuenta con uno de estos instrumentos.

Según la radiografía de la previsión social complementaria en la empresa que ahora pretende fomentar el Gobierno, el vehículo de financiación más elegido por las compañías es el plan de empleo (escogido por un 46% de las empresaas frente al 30% que optan por los seguros colectivos de vida).

Asimismo, los sectores financiero, energía y química, y farmacéutica son los que tienen mayor peso de este tipo de fondos colectivos. Concretamente el 57,8% de las empresas financieras y de seguros tiene uno; el 51,1% de las compañías energéticas; y el 38,7% del sector químico. Esta expansión obedece entre otras cosas a que, por ejemplo, tanto el Convenio Colectivo de Entidades de Seguros, Reaseguros y Mutuas Colaboradoras con la Seguridad Social como el Convenio de Banca recogen la obligatoriedad de establecer un sistema de previsión social para las plantillas. Así como El Convenio Colectivo General de la Industria Química, estipuló en 2918 abordar la promoción de un plan de previsión social específico para el sector que pudiera suponer, entre otros, la constitución de un plan de pensiones de empleo de carácter sectorial, un seguro de accidentes o un seguro de vida para los trabajadores del sector.

En el resto de sectores analizados (servicios, construcción, tecnología o comercio distribución) entre el 24% y 17% de las compañías ofrecen estos fondos de ahorro. Mientras que el transporte y la logística es la actividad con menos ahorro para las plantillas (solo el 7% de las empresas lo tienen).

Lo normal que que se ofrezca para toda la plantilla, algo que ocurre en el 61% de estos planes, frente al 20% que solo lo tienen para los directivos. El 79% opta por planes de aportación definida; el 10% de prestación definida y el 11%, mixtos.

En una de cada cuatro empresas con planes de aportación definida o mixtos dirigidos a la totalidad de la plantilla exige aportación por parte del empleado para tener derecho a la aportación de la empresa. En estos casos, la más habitual es que la empresa duplique la aportación obligatoria del empleado.

El Covid hace reducir las aportaciones al 10% de las compañías

  • Medidas anticrisis. Este estudio de KPMG realizado a más de sesenta compañías de ámbito local, multinacional, así como filiales en España de multinacionales extranjeras, ha preguntado también sobre si han tenido que tomar medidas por el impacto de la pandemia de Covid-19. El 62% no ha tomado ninguna medida; el 28% hizo un ERTE y el 10% otras medidas (como bolsas de horas; permisos retribuidos o fin de contratos temporales). Si bien solo el 10% de las compañías dijo haber tomado medidas temporales de reducción de sus aportaciones a planes de jubilación.
  • Ocupados. En cuanto a los trabajadores, el 57% dijo no haber modificado sus aportaciones al ahorro para su jubilación por el Covid; el 7% las ha reducido; otro 7% las ha aumentado y el 29% lo decidirá en el momento de aportarlo.
Normas
Entra en El País para participar