El hidrógeno verde impulsa la reconversión industrial

Las empresas avanzan en la expansión de un negocio neutro en carbono gracias a la colaboración público-privada, pero los elevados costes de producción y la falta de infraestructuras ralentizan su despliegue

El desarrollo del hidrógeno renovable, un combustible producido a partir de fuentes limpias, es ya una realidad en España. Los primeros proyectos que comienzan a ponerse en marcha se realizan a través de la colaboración público-privada y, en algunos casos, gracias a subvenciones europeas. Esta tecnología es hoy clave para alcanzar la meta de descarbonización de la economía en 2050, sobre todo en la industria y el transporte, por eso interesa a Europa y se ha convertido en inversión estratégica. Pero aún quedan retos por delante para su expansión: reducir el coste de producción y desplegar unas infraestructuras mínimas.

Es el balance que hacen la patronal del sector, compañías privadas, la Administración central y autonómica y centros de investigación en el desayuno digital El hidrógeno verde, motor para la industria, organizado por CincoDías con la colaboración de Acciona.

El proyecto de Lloseta (Mallorca) aspira a ser un modelo para el empuje del sector

El ejemplo hasta ahora más emblemático de la oportunidad que supone esta tecnología es el proyecto de la localidad de Lloseta, en Mallorca, cuenta Juan Pedro Yllanes, vicepresidente y consejero de Transición Energética y Sectores Productivos del Govern de Illes Balears. “Cuando Cemex decide dejar de producir hormigón, nos planteamos cómo reindustrializar la zona y cómo aprovechar el impulso industrial que ya había con dicha planta”, relata.

Así nace Green Hysland, una iniciativa público-privada industrial y de movilidad en la que participan Acciona, Enagás, Redexis, el Govern balear y el IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía), que producirá al menos 300 toneladas de hidrógeno renovable al año y que recibirá 10 millones de financiación europea. Su puesta en funcionamiento se espera para 2021, según Yllanes.

El Gobierno se compromete a facilitar, impulsar y a adaptar la regulación

En estos momentos de pandemia, la planta cobra especial relevancia. “Somos una economía enormemente vinculada al turismo, basada esencialmente en el viajero internacional, y una de las cuestiones que ha puesto más crudamente de manifiesto el Covid-19 ha sido la necesidad de diversificar la economía, a la vez que avanzamos en la transición energética”, reflexiona.

Rol de la Administración

Raül Blanco Díaz, secretario general de Industria y de la Pequeña y Mediana Empresa del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, cree que España y Europa están en el momento adecuado, que no llegan tarde, como sucedió con las baterías respecto de Asia; que en esta ocasión el país cuenta con todas las tecnologías y toda la cadena de valor para su impulso. “No podemos perder la oportunidad, podemos estar en primera línea”, insiste.

Para Blanco, por tanto, el papel de la Administración es el de “facilitar e impulsar esos proyectos mediante una regulación eficiente, rápida y consensuada”, así como poner todos los instrumentos encima de la mesa (los Presupuestos, el plan de recuperación, los fondos europeos Next Generation) para que dichas iniciativas aceleren la transformación.

La planta de Lloseta nos permite reindustrializar una zona golpeada por la desaparición de la fabricación de hormigón, y diversificar el PIB

Juan Pedro Yllanes, vicepresidente y consejero de Transición Energética y Sectores Productivos del Govern Balear

“El ejemplo de Lloseta es magnífico porque a partir de una crisis industrial nace un proyecto que será capaz de generar industria, empleo, y que ha sido reconocido por la UE”, subraya. El Gobierno debe también trabajar en coordinación con las comunidades autónomas y el sector privado, como ocurre hoy con Baleares, valora Yllanes.

Mientras que la directora de innovación de energía de Acciona, Belén Linares, apunta que el hidrógeno renovable permitirá llegar mucho más allá de donde la electricidad ha llegado hasta ahora. Es decir, al transporte pesado, la industria térmica, que quema gas natural, y el almacenamiento estacional.

Tenemos la cadena de valor y la tecnología. Y la Administración debe facilitar e impulsar esos proyectos con una regulación rápida, eficiente y consensuada

Raúl Blanco, secretario general de Industria y de la pequeña y Mediana Empresa del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo

Una actividad –dice– muy desarrollada tecnológicamente, que considera complementaria a la renovable más tradicional y a la que hay que buscarle un ángulo de negocio y rentabilidad. “Es una clara oportunidad empresarial. En España hay 17 teravatios hora de consumo de hidrógeno gris [de combustibles fósiles] y la previsión que manejamos es que en 2030 se multiplique por 20”. Además, define la planta de Mallorca como “un proyecto de país, que ha conseguido que la Unión Europea derive esos fondos a España y no a Austria, Alemania o Noruega, en el que ha habido una colaboración público-privada ejemplar y que servirá de demostrador de todos los posibles negocios que se van a producir”.

Obstáculos

Pese a que ahora se dan las condiciones tecnológicas, industriales y políticas, a diferencia del pasado, Mercedes Ballesteros, directora del departamento de energía del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat), advierte del principal obstáculo: el elevado coste de la producción.

“Tenemos tecnologías para producirlo y los proyectos en marcha son una prueba de ello. El problema ahora mismo es que es más caro [6-7 euros el kilogramo] que el hidrógeno fósil [1,5-2,5 euros] y ahí es donde tenemos que hacer el esfuerzo de investigación para reducir esos precios y que pueda llegar a ser competitivo”, indica.

Es el momento oportuno. El problema ahora mismo es que el hidrógeno verde es más caro que el fósil. Ahí es donde tenemos que hacer el esfuerzo de I+D+i

Mercedes Ballesteros, directora del departamento de energía del Ciemat

En este punto, Linares señala, sin embargo, una tendencia esperanzadora. “Empezamos a ver que el proceso de electrolisis, los electrolizadores, muestran en los últimos años unas curvas de descenso de costes que se parecen muchísimo a las que vimos en los últimos años en la eólica y la fotovoltaica, y a las que estamos viendo en las baterías de iones de litio. Esto es lo que nos lleva a pensar que ha llegado el momento de pilotar proyectos serios, a escala real, que nos permitan traccionar esta tecnología y convertirla en negocio”.

Javier Brey, presidente de la Asociación Española del Hidrógeno (AeH2), incide también en otras dificultades. “Hay que reducir el coste de todas las infraestructuras y eso se hace a partir de proyectos de demostración. Hacen falta más iniciativas como la de Baleares”. O en movilidad: “Si no hay un número mínimo de estaciones de servicio, difícilmente podremos comprarnos un coche de hidrógeno, ya en el mercado”, lamenta.

Es una clara oportunidad empresarial. Nos permitirá llegar más allá de donde ha llegado la electricidad: transporte pesado, industria y almacenamiento

Belén Linares, directora de innovación de energía de Acciona

Linares agrega otros dos retos, uno ambiental: “El hidrógeno verde se tramita como gris, la regulación tiene que adaptarse; lo vamos a cambiar con la colaboración público-privada”. Y el otro, taxonómico, de garantías de origen: “Tenemos que ser capaces a través de sistemas propios de distinguir lo que es verde de lo que no lo es”.

Avances

Con todo, Brey resalta como positivo el salto de la barrera administrativa, tras el lanzamiento de la estrategia europea del hidrógeno, la hoja de ruta española y el desarrollo de una agenda sectorial y regulatoria, en proceso de elaboración conjuntamente con el Ministerio de Industria. “Hemos conseguido poner todo junto alrededor de una estrategia nacional que alinease los intereses de todos”, sostiene.

El H2 ayudará a descarbonizar cementeras, químicas o siderúrgicas

Respecto al uso de agua para su producción, que puede ser un hándicap al ser un recurso escaso, Linares informa de que, en el proyecto de Mallorca, se obtendrá de los pozos de suministro que están en el terreno de Cemex. Para resolver esta cuestión, Ballesteros sugiere un proceso circular: que el hidrógeno verde se utilice para desalar agua y que esta última se use después en la producción de dicho combustible.

Y en cuanto a su capacidad para atraer fondos europeos, Raül Blanco afirma que el país tiene proyectos maduros que pueden captar estos recursos y que está en conversaciones con comunidades autónomas, grandes empresas y pymes para que presenten sus planes y puedan acceder a ellos.

Bondades

La industria (térmica, química, siderúrgica, cementera) es una clara beneficiaria de la expansión de esta tecnología y a precios competitivos, según Mercedes Ballesteros. También el transporte marítimo y terrestre. Otra de las ventajas que menciona es que se pueden utilizar las infraestructuras de gas existentes para su transporte y distribución, ya que este combustible desaparecerá en un futuro al ser fósil.

Javier Brey destaca su papel en el sistema energético para resolver el desajuste entre oferta y demanda de las renovables gracias a su capacidad de almacenamiento durante meses. “Tendremos más oferta solar y eólica en primavera-verano y más demanda en otoño-invierno y ese déficit de 17 teravatios hora, que lo podemos comparar con todo el consumo eléctrico de Madrid en un año, hay que gestionarlo. El hidrógeno verde se va a convertir en un vector energético”, explica. Ballesteros añade que será la forma líquida y gaseosa de las energías limpias. “Podemos convertir la eólica y la solar en un combustible gaseoso o líquido para uso industrial, para almacenarla o para la movilidad”, ilustra.

España no solo va a ser un productor y exportador, sino que se va a convertir en un importante ‘hub’ dentro de Europa. Esto va a crear riqueza y empleo en nuestro país

Javier Brey, presidente de la Asociación Española del Hidrógeno

Más aún. España tiene la capacidad de ser no solo productor y exportador, sino también que puede convertirse en hub o distribuidor dentro de Europa, vaticina Brey, porque la demanda europea será mayor que su producción. “Bruselas contempla instalar 40 gigavatios de electrolizadores en 10 años, pero también plantea la necesidad de otros 40 fuera, en el este y el sur, para garantizar su abastecimiento, y entrará por el sur a través de nuestro país”. Asimismo, celebra la meta española a 2030: cuatro gigavatios de electrolizadores y una movilización de recursos de casi 9.000 millones. Esto va a crear riqueza y empleo”.

Linares, de Acciona, quiere que perdure esta idea: “En España se consumen 1.500 veces nuestro proyecto de Mallorca. Y dentro de 10 años, en 2030, se va a consumir 20 veces más, es decir, 34.000 veces nuestro proyecto de Mallorca. Si no hacemos nada, esa demanda de hidrógeno será gris”.

Curiosidades

Fuente más utilizada. Las empresas prefieren utilizar la solar para la producción de hidrógeno verde porque es la fuente de energía limpia más barata. De ahí que en los proyectos en marcha predomine la fotovoltaica, cuenta Belén Linares, directora de innovación de energía de Acciona. Además del de Mallorca, esta empresa estudia más proyectos en España.

Innovaciones futuras. La mejora tecnológica de los electrolizadores alcalinos y de membrana serán claves para la reducción de costes de aquí a 2030, prevé Mercedes Ballesteros, directora del departamento de energía del Centro de Investigaciones Energéticas Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat). En el futuro también llegarán los de óxido sólido, con mejor rendimiento. O la producción a partir del biogás...

Fondos europeos. En España ya se han remitido al Gobierno 28 propuestas de 18 provincias andaluzas para acceder a los fondos Next Generation y que abarcan toda la cadena de valor, revela Javier Brey, presidente de la Asociación Española del Hidrógeno. En este sentido, Raül Blanco, secretario general de Industria y de la Pequeña y Mediana Empresa del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, cree que es una oportunidad para generar industria entre 2021 y 2023, favorecer a otras afectadas por el Covid, como la automoción, e impulsar la vertebración del territorio.

Aplicaciones cotidianas. Su uso se extenderá en el sector residencial, para calentarse o cocinar, como alternativa no contaminante al gas natural, puntualiza Brey. En el transporte de corto y largo radio, en las industrias y el sistema eléctrico, para tener acceso a las renovables en cualquier momento.

Diversificación. Los proyectos en España están muy diversificados, señala Ballesteros, lo que es bueno para la industria. Y cita el de fabricación de combustibles sintéticos en Bilbao, el de producción de fertilizantes en Puertollano (Ciudad Real) o el hub de distribución que se está poniendo en marcha en Valencia.

Países con potencial. Ballesteros opina que todos los países con mucho recurso solar y costa tienen una “oportunidad enorme” en este negocio. Entre ellos cita a Chile: “Puede ser un gran productor de hidrógeno renovable para el mundo”, además de España.

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