Reacción a las elecciones de EEUU: ‘statu quo’ positivo para las Bolsas

Ambos candidatos ofrecían ventajas e inconvenientes para la economía y los activos financieros. Lo que venía lastrando los precios era la incertidumbre

Reacción a las elecciones de EEUU: ‘statu quo’ positivo para las Bolsas

Resulta algo aventurado escribir sobre el resultado de las elecciones presidenciales y la reacción de los mercados financieros ante el resultado electoral en EE UU cuando, a estas alturas, aún no podemos dar el resultado por definitivo, pero sí parece que podemos ya sacar algunas conclusiones.

La primera, sobre la participación. Con más de 100 millones de votos por correo, la participación ha sido la más alta registrada desde el siglo XIX.

Con casi total seguridad, el candidato demócrata Joe Biden será el próximo presidente de los Estados Unidos. Según escribimos estas líneas, el candidato demócrata cuenta con 264 de los 270 votos electorales necesarios y con ganar Nevada, sería suficiente. Podría también ganar Georgia y hay aún dudas en Pensilvania y Carolina del Norte, ambos estados por ahora con Trump en cabeza.

Sería una sorpresa mayúscula que el Senado no quedara en manos de los republicanos y con la más que esperada victoria demócrata en el Congreso, el escenario de marea azul en el que demócratas se hacían con ambas cámaras, además de la presidencia, queda prácticamente eliminado de la ecuación.

Nosotros argumentamos hace semanas que la cita electoral se trataba de un mero evento calendario. Para bien o para mal, ambos candidatos tienen sus ventajas e inconvenientes para la economía y los activos financieros. Lo que venía lastrando los precios, era la incertidumbre. Por contextualizar, un riesgo que la mayoría de los agentes del mercado percibíamos era el de que esa incertidumbre se mantuviera durante un periodo de tiempo largo después de las elecciones del 3 de noviembre, por iniciarse impugnaciones a unos resultados muy ajustados, como ya ocurrió en el año 2000. Ese riesgo no se ha eliminado a estas alturas y ya se han recurrido los resultados en algunos estados. Se trata en cualquier caso de un factor de incertidumbre menor y con fecha de caducidad, más allá del espectáculo que nos ofrece al resto del mundo.

Para comprender la reacción de las Bolsas, resulta de gran relevancia lo ocurrido en las jornadas pre electorales, en las que asistimos a una fuerte corrección de los precios, lo que eliminaba en gran medida el estado de complacencia anterior.

Hace menos de una semana, el escenario favorito de los mercados era la llamada marea azul, donde los demócratas disfrutarían de vía libre para implementar su programa y los estímulos fiscales podrían ser enormes. El entonces y todavía candidato Biden llegó a hablar de estímulos fiscales de hasta 7 billones de dólares, cuando la propuesta de Trump hasta entonces, ya de gran magnitud, estaba en torno a 1,5. Argumentamos en su momento que nos parecía una interpretación miope de la situación, que ignoraba las subidas de impuestos y consecuentes caídas en los beneficios que vendrían junto a lo anterior, que se estiman en torno al 5% anual.

Ahora que la marea azul queda prácticamente descartada, los mercados se centran en el hecho de que los demócratas no podrán implementar subidas agresivas de impuestos. Esto implica menor desajuste presupuestario y menor inflación. Lectura en nuestra opinión correcta, pero que no mejora la situación de hace unas semanas.

Los mercados, que Buffet definía hace tiempo como maniacodepresivos, han pasada del pánico a la euforia en unos pocos días y, realmente, a lo que nos enfrentamos es a un escenario de statu quo.

Este statu quo, podría no ser el definitivo, pero para los próximos meses, todo sigue igual. Aterrizando esto en las Bolsas, pensamos que continuarán durante algún tiempo las tendencias actuales y cabe esperar un buen comportamiento de las Bolsas en EEUU y de aquellos sectores y regiones que ya venían haciéndolo mejor, como EEUU y el sector tecnológico.

Con una perspectiva algo más de largo plazo, la prima de riesgo que Trump aplicaba a algunos activos no estadounidenses podrá verse reducida. Bolsas emergentes y activos no dólar posiblemente tengan un buen comportamiento a partir de ahora. Europa también, aunque de momento va a otro ritmo y, posiblemente, sea aún una región para inversores más largoplacistas.

Pasadas las elecciones pasa la incertidumbre y, ahora, el próximo capítulo es posible que se centre de nuevo en la pandemia, sin olvidarnos del Brexit. Todo esto es relevante, pero es ruido de corto plazo. Los beneficios en EEUU crecerán según el consenso de analistas el 22% en 2021 y el 16% en 2022. Eso es lo único que realmente mueve las Bolsas en el medio y largo plazo.

No permitamos que los árboles no nos dejen ver el bosque ni que la situación española nos haga sacar conclusiones de la global, tremendamente más positiva. Pasada la fortísima recesión vamos hacia un nuevo ciclo expansivo que cuenta con la red de seguridad de bancos centrales y gobiernos. Posiblemente sea menos intenso de lo habitual, porque con la deuda generada estamos consumiendo crecimiento futuro, pero acaba de comenzar.

Diego Fernández Elices es Director general de inversiones de A&G Banca Privada