La gestión eficaz de la pandemia es clave para la recuperación

El Banco de España advierte de que la economía no recuperará los niveles precrisis al menos hasta 2023

El Banco de España presentó ayer un informe de previsiones macroeconómicas hasta 2022 que dibuja dos posibles escenarios para la economía española y lo hace en función de una variable clave: la evolución de la pandemia de coronavirus. El informe constata que la actividad ha vuelto a crecer tras el histórico hundimiento registrado durante el primer semestre del año, pero señala también que es un repunte más débil de lo previsto, por lo que rebaja a la mitad las previsiones de crecimiento para 2021 y advierte que España no recuperará los niveles precrisis al menos hasta 2023. El supervisor estima que el PIB sufrirá este año un retroceso de entre el 10,5% y el 12,6% en función de la gravedad de los rebrotes del virus y siempre que no sea necesario un nuevo confinamiento general, un riesgo que a día de hoy no contempla.

A los riesgos de la pandemia, que constituyen el primer y más poderoso obstáculo para la recuperación de la economía, se añaden otros factores externos de incertidumbre. Por un lado, la posibilidad de que, una vez finalizado el período transitorio de salida de Reino Unido de la UE, el Brexit pueda no culminar con un acuerdo entre Londres y Bruselas, y por otro, una eventual intensificación de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China. Con todo, el informe del Banco de España prevé un crecimiento de entre el 13% y el 16,6% para este trimestre, fruto del fuerte rebote de la actividad tras la hibernación impuesta por el confinamiento. Las diferencias se acentúan a partir del cuarto trimestre de este año y sucesivos.

Frente a un horizonte como ese, España debe poner en marcha políticas económicas sólidas, que incluyan reformas estructurales, un apoyo decidido a los sectores productivos, facilidades de financiación, medidas para preservar y crear empleo y un plan de consolidación fiscal a medio plazo que sanee las sobrecargadas finanzas públicas. De las previsiones del supervisor se concluye también que conviene no pecar de exceso de confianza respecto al papel que jugarán los fondos europeos, dado que su impacto en el mejor de los casos sería de dos a tres décimas anuales, o incluso menos si son en forma de préstamo o si su ejecución se retrasa.

Más allá de impulsar cuanto antes la hoja de ruta económica, el factor fundamental que marcará la evolución del crecimiento en los próximos dos o tres años será la intensidad de los rebrotes, la capacidad de contenerlos y lo rápido que se avance en la búsqueda de una vacuna o una cura. Un escenario incierto en el que una gestión seria, responsable y coordinada de la crisis sanitaria cobrará tanta o más importancia que una política económica competente y eficaz en la tarea de sacar a España de esta crisis histórica.