Regatear con Tiffany puede salirle caro a LVMH

Incluso si logra un precio más bajo, sus tácticas corren el riesgo de alejar objetivos futuros

Bernard Arnault, CEO de LVMH.
Bernard Arnault, CEO de LVMH. AP

Bernard Arnault se está arrepintiendo de querer comprar 16.000 millones de dólares en joyas. Pero su intento de regatear el precio prepandemia que LVMH negoció por Tiffany podría resultar contraproducente. Ha retrasado la compra, culpando a las dudosas preocupaciones francesas sobre una guerra comercial con EE UU. Incluso si logra un precio más bajo, sus tácticas corren el riesgo de alejar objetivos futuros.

Trata de escapar de su oferta de 135 dólares por acción. Dice que no puede completarla antes de la fecha límite estipulada, el 24 de noviembre, porque el Gobierno francés pidió que se retrasara hasta el 6 de enero, debido a la amenaza de los aranceles de EE UU. Tiffany, ya molesta por la lentitud de LVMH en buscar la aprobación de competencia de la UE, va a presentar una demanda para obligarla a seguir adelante en los términos originales.

La reticencia de Arnault es comprensible. El precio ya era caro antes del Covid, y los términos permiten a LVMH salirse si el proceso regulatorio no está completo el 24 de noviembre. Pero la petición de París, que llegó en una carta fechada el 31 de agosto, no parece una orden estricta. Y no se la mostraron a Tiffany hasta el martes, lo que indica que LVMH la mantuvo al margen de un dato crucial.

Puede que el grupo francés siga en ventaja. El resultado de un pleito nunca es seguro. Los accionistas pueden presionar a Tiffany para que acepte un precio más bajo, en lugar de arriesgarse a que el trato se caiga y que sus acciones vuelvan a su nivel preoferta, menos de 100 dólares. Tiffany bajó el miércoles un 6,48% en Bolsa, hasta unos 110 dólares, lo que sugiere que los inversores piensan que un acuerdo aún es posible.

Pero incluso si Arnault obtiene un descuento, su reputación se verá afectada. La expansión de LVMH depende en parte de su habilidad para persuadir a casas de moda y empresarios del lujo de que será custodio responsable de sus marcas. Ya pisó callos con su fallido intento hostil de controlar Hermès. La saga de Tiffany solo conseguirá que rivales más pequeños como Moncler o la familiar Prada sean más cautelosos con el abrazo de Arnault.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías