Las desigualdades que genera el Covid precisan atención para corregirlas

Ayudará establecer programas concretos de recuperación de sectores capitales para la economía española como el turismo

Como las grandes catástrofes de la naturaleza, la epidemia del Covid-19 hará más daño sanitario y económico en los países pobres que en los que no lo son, porque la capacidad de defensa ante las adversidades, aunque muchas veces dependa de la disposición de la población y de sus dirigentes, se combate mejor con cantidades ingentes de recursos que con escasez. Pero incluso en los países avanzados el perjuicio causado ha tenido un comportamiento muy asimétrico, en este caso con una relación proporcional a la intensidad de las relaciones sociales de cada país en el desarrollo de la actividad económica. España, por ejemplo, con una explotación muy elevada de las actividades de turismo y ocio, ha tenido que encajar mayores volúmenes de contagio, a la vez que de fallecimientos por el mayor envejecimiento de la población, aunque este detalle es extensible a toda Europa. Y dentro de España, sin ir más lejos, el comportamiento de la actividad económica ha sido muy desigual, con caídas de producción más intensas en las zonas más turísticas, y también en aquellas en las que la primera oleada de la epidemia fue seguida de inmediato por infinidad de rebrotes.

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) ha registrado un crecimiento por comunidades autónomas con abismales diferencias en el segundo trimestre, tanto en tasa intertrimestral como interanual. Cataluña o Aragón, con proliferación rápida de brotes y retroceso en la desescalada, han tenido recortes de producción superiores a la media; pero Baleares, la Comunidad Valenciana o Canarias, muy intensivas en el turismo internacional, se han visto atrapadas en descensos de producción muy superiores, de más del 25% en algunos casos. Incluso la evolución de los precios de las casas en los últimos meses tienen también variabilidad ligada al Covid, aunque la tendencia general tiende a la contracción en tasas mensuales e interanuales. Lógicamente, tales tendencias pueden intensificarse en los próximos meses si las pérdidas de empleos hasta ahora coyunturales se convierten en permanentes y dañan más la demanda, ya que es precisamente en tales variables donde la desigualdad precisa de un combate intenso desde las políticas públicas.

Ese debe ser el primer propósito. Pero ayudará a lograrlo el establecer programas concretos de recuperación de sectores capitales para la economía española como el turismo, y todas las iniciativas, entre ellas las sanitarias, que restituyan la confianza de los países emisores de visitantes. Y con carácter general, proteger la continuidad del tejido productivo y las rentas de los particulares, tanto con prestaciones como con una neutralidad fiscal que deje margen a consumo e inversión.