Cómo queremos que sea el trabajo en plataformas en España

No es un problema de empleados versus autónomos, sino de proteger al trabajador con independencia de su estatus

Cómo queremos que sea el trabajo en plataformas en España

El pasado junio concluyó la primera consulta pública abierta por el Ministerio de Trabajo y Economía Social para abordar la regulación del trabajo en plataformas digitales. Este proceso inicia una etapa pública para un fenómeno con implicaciones sobre el empleo y la economía de nuestro país que para muchas de las plataformas eran difíciles de imaginar cuando nacieron.

Como cofundador de una de ellas, siempre he creído en la necesidad de que los agentes públicos dialoguen para promover una regulación en España que aproveche los beneficios de la digitalización y las formas no convencionales de empleo. Un planteamiento que, a su vez, resuelva la confusión en nuestro ordenamiento jurídico sobre el trabajo en plataformas, que ha llevado a que el territorio con el mayor nivel de judicialización de Europa sea nuestro país.

A pesar de que la consulta lanzada por el Ministerio no da muchos detalles sobre cómo se quiere plantear la norma, de manera conjunta con otras organizaciones del mundo social y empresarial que representan a la economía digital y a otros sectores, hemos querido participar en este proceso aportando el aprendizaje y conocimiento adquiridos en nuestro país de origen, así como en el resto de los 21 países donde operamos. En nuestra contribución a esta consulta, hemos trasladado algunos argumentos y cuestiones que creemos valiosas y que me gustaría explicar en esta tribuna.

Este no es un asunto de empleados vs. autónomos: es un tema de proteger al trabajador, independientemente de su estatus, a través de una mayor contribución por parte de las empresas. Mantener la flexibilidad no debe implicar renunciar a derechos sociales y fijar un modelo de dependencia por cuenta ajena no conlleva, per se, satisfacer las demandas de determinados profesionales que, por cuestiones económicas y de independencia, prefieren un trabajo independiente.

El acceso al trabajo en plataformas es diferente a un empleo por cuenta ajena. El darse de alta sin entrevistas, el colaborar con varias empresas simultáneamente o el determinar cuándo y cómo se presta el servicio hacen, se quiera o no, que para muchas personas sea un modelo accesible y práctico. Esta naturaleza basada en una fácil entrada y salida determina que los trabajadores generen ingresos en fases de transición profesional o que compatibilicen la prestación del servicio con estudios u otras actividades profesionales; por lo que es una solución que no debería excluirse cuando se defina un nuevo marco normativo. La finalidad de proteger al trabajador debe ser la misma para cualquier profesional, aunque, quizá, la solución regulatoria que se les aplique pueda ser diferente.

Los estudios concluyen que muchos repartidores están satisfechos con su ocupación y desean continuar con su independencia. Por ejemplo, una encuesta reciente en España de la Asociación de Internautas señala que 8 de cada 10 repartidores de plataformas apuesta por seguir siendo autónomo, manteniendo la flexibilidad y libertad del modelo actual con una mayor protección.

Francia e Italia, con sus tradiciones legislativas comunes a España, iniciaron ya hace tiempo un diálogo con todos los agentes interesados, promoviendo marcos regulatorios que suman derechos y coberturas para los trabajadores y que son asumidos por las empresas, sin desvirtuar la naturaleza positiva de este tipo de relaciones independientes. Y son varias las compañías que estamos participando de forma activa en ambos países adaptando nuestra relación con los repartidores.

El futuro del trabajo y aquellas cuestiones relacionadas con la automatización, los robots o la desaparición de determinadas profesiones se han convertido en uno de los grandes temas de debate de nuestro tiempo. Sin embargo, la economía digital y su conectividad, así como la crisis y transformación socioeconómica consecuencia de la actual pandemia global, son cambios que ya están aquí y que deben ser abordados de forma práctica al estar incorporando nuevos procesos y formas de relación entre las organizaciones y los trabajadores.

El trabajo en plataformas es un claro ejemplo. Ciudadanos, empresas y comercios que quieren trabajar, demandar y ofrecer sus servicios han normalizado la puesta en valor de las plataformas de delivery en un breve margen de tiempo. Más allá de la actividad de reparto, actualmente encontramos personas que, a través de plataformas, realizan labores del hogar, desarrollan software o aplicaciones, hacen de conductor, ofrecen asesoramiento legal y de consultoría… Todos estos profesionales desarrollan su trabajo a través de una App, una transformación que, hace apenas muy pocos años, no podíamos prever.

Este nuevo contexto de la economía digital y de los nuevos profesionales exigen proactividad, análisis e innovación política y regulatoria. Precisamente, la Comisión Europea anunció hace poco la necesidad de explorar cómo la negociación colectiva entre agentes sociales y empresas, hasta ahora exclusivamente ligada al trabajo por cuenta ajena, debe abrirse al trabajo autónomo, ilustrando la conveniencia de innovar con nuevas soluciones. Planteamiento similar al que ya estamos trabajando con sindicatos en Italia y que, también, queremos abordar con los agentes sociales en España.

Corresponde al Gobierno, a los partidos políticos, a los agentes sociales y a la sociedad civil afrontar la oportunidad de definir cómo será el trabajo en plataformas digitales en España, entendiendo la variedad de actividades existentes y maximizando nuestros beneficios con una visión europea de la tecnología. Pero, antes de todo ello, como primer paso, deberíamos consultar a estos profesionales sobre su situación, realidad y necesidades.

Sacha Michaud es Cofundador de Glovo