La recuperación arranca con fuerza, pero será lenta y larga

El despertar del tercero muestra una aceleración obvia de la economía, pero a niveles todavía muy por debajo de lo visto antes de que estallase la crisis delcoronavirus

Este trimestre que acaba de comenzar, la economía española va a vivir muy probablemente el crecimiento trimestral del producto interior bruto (PIB) más fuerte registrado nunca por el Instituto Nacional de Estadística. Las proyecciones incluidas en su informe anual por el Banco de España, sin ser propiamente una previsión, apuntan a un probable crecimiento trimestral del PIB entre el 15% y el 20%. Varios servicios de estudios coinciden en que, estadísticamente, el rebote inicial será muy fuerte. Esas cifras no deben llevarnos a engaño. La principal razón de ese auge aparente no es otra que el desplome del primer semestre. Frente a la paralización de buena parte de la actividad económica en casi todo el segundo trimestre, el despertar del tercero muestra una aceleración obvia de la economía, pero a niveles todavía muy por debajo de lo visto antes de que estallase la crisis delcoronavirus.

Sectores que estuvieron prácticamente paralizados durante la mayor parte de los meses de abril mayo y junio, como la hostelería, el turismo, el comercio no alimentario y el transporte han retomado su actividad. Lo están haciendo aún a un ritmo lento y este verano muchos hoteles mantendrán sus puertas cerradas, el tráfico aéreo será solo una fracción del de otros años, las ventas en los comercios son bajas y el turismo internacional es muy escaso todavía. Es un verano de crisis y de una crisis muy dura. Aunque se haga realidad ese crecimiento trimestral del 15% al 20%, la actividad económica seguirá aún en torno a un 10% por debajo del nivel del último trimestre de 2019, antes de que comenzase la crisis.

La recuperación real va para largo, va a ser lenta y está sujeta a amenazas como los rebrotes de la enfermedad en España y su evolución en el mundo. Para consolidarla es fundamental que se concreten los planes de ayuda europeos y que los fondos disponibles, en forma de préstamos y de presupuesto, se utilicen de forma adecuada para modernizar y dinamizar la economía. También es clave que haya el máximo consenso político y un clima de diálogo social. Es bueno que el Gobierno haya entendido que resulta necesario contar con los agentes sociales, y en particular con los empresarios, para salir de la crisis. No retirar antes de tiempo las medidas de liquidez ni los ERTE, no revertir medidas que han funcionado y abordar nuevas reformas que mejoren la productividad de la economía y la sostenibilidad de las cuentas públicas a largo plazo, como las que el Banco de España ha sugerido, permitirían que esa recuperación que empieza con fuerza sea lo más robusta y duradera posible.