Los test de estrés dan un aprobado también a la Fed

Los buenos resultados de los bancos de EE UU de cara a la pandemia son el fruto de una década de reformas

Edificio de la Reserva Federal, en Washington DC (EE UU).
Edificio de la Reserva Federal, en Washington DC (EE UU). AP

Los grandes bancos de Estados Unidos lo han hecho bastante bien en los test de estrés de este año. Pero la Reserva Federal, que lleva a cabo los exámenes anuales, también obtiene una calificación de aprobado. Incluso con un nuevo conjunto de desafíos temáticos por la pandemia, el sistema sigue pareciendo sólido, lo que sugiere que una década de reformas ha tenido éxito en la creación de un sector financiero que puede capear incluso una crisis de las que ocurren una sola vez en la vida.

Los 33 mayores prestamistas supervisados por la Reserva Federal tendrían en conjunto un ratio de capital Tier 1 mínimo del 7,7% en una recuperación en forma de W en la que el virus disminuyera y luego regresara en el invierno, según el regulador estadounidense.

Eso es mejor que el 4,5% considerado como el nivel mínimo aceptable. Y prevé un mundo peor que el escenario “severamente adverso” que suele utilizar la Fed para poner a los bancos a prueba: una visión que los prestamistas suelen considerar ya demasiado sombría.

No todos los bancos tienen lo que al jefe de JP Morgan, Jamie Dimon, le gusta llamar “balance fortaleza”. Unas pocas instituciones anónimas cayeron por debajo del nivel del 4,5%. Y se acercaron las suficientes como para que la Fed suspenda las recompras hasta el final del tercer trimestre, y restrinja el pago de dividendos a su nivel actual.

Esas limitaciones también podrían extenderse. Pero los grandes bancos habían detenido sus recompras de todos modos, y los dividendos ya eran una pequeña parte de lo que obtienen los inversores por ser dueños de acciones bancarias.

Los prestamistas pueden agradecer su hipotética supervivencia a los cambios posteriores a 2008. Además de los requisitos estándar de capital, liquidez y apalancamiento, los reguladores de EE UU también les obligan a tener un “colchón de conservación”.

Las ocho entidades estadounidenses más grandes e importantes desde el punto de vista sistémico tienen aún más requisitos de amortiguación y capacidad de absorción de pérdidas. Las firmas mayores también se enfrentarán a un requisito adicional mediante el colchón de capital de estrés, que se dará a conocer en agosto y entrará en vigor en octubre.

La parte fácil de la regulación (en términos relativos) es asegurarse de que las crisis anteriores no se repitan. La parte difícil es reducir el impacto de los problemas que llegan sin previo aviso y sin precedentes.

Es imposible decir si el Covid-19 volverá con una venganza que haga que incluso la recuperación en forma de W parezca optimista. Pero por ahora, los resultados de estos test son una señal de que la educación impartida por la Reserva Federal ha dado sus frutos.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías