Empresa de lujo busca milenial

Las compañías de alta gama han perdido atractivo entre los trabajadores más jóvenes, que miran a las tecnológicas

Finalistas de los premios a los mejores diseñadores jóvenes de LVMH.
Finalistas de los premios a los mejores diseñadores jóvenes de LVMH.

El mercado del lujo debe encender las luces de alarma, pues su poder de atracción entre los más jóvenes ya no es el que fue durante el pasado siglo. Esta es la conclusión de los investigadores Mark A. Gibbons y Joanna Karmowska, de la Universidad de Oxford Brookes, en Reino Unido.

Así lo señalan en el informe Old Company’s New Leaders: Employment Proposition for Millennial Leadership in Luxury Retail. En él, toman como referencia una empresa de lujo que pidió anonimato a cambio de proporcionar una veintena de trabajadores de distintas generaciones que se sometieron a diversos cuestionarios. Tras analizar las respuestas de jóvenes y veteranos y tomar en cuenta lo escrito ya por los sociólogos sobre las diferencias generacionales, los investigadores extraen varias conclusiones.

Si los empleados con más años en la empresa, revela el estudio, presumen de formar parte de una compañía con gran tradición, con un estilo de liderazgo fuerte y unas maneras de funcionar muy bien asentadas, los segundos sueñan con la posibilidad de hacer valer su creatividad en modelos de trabajo algo más flexibles. El resumen es claro: los milenials piensan de un modo ligeramente distinto de sus antecesores, algo que a la larga puede derivar en una manera de operar que choca con la filosofía de las centenarias compañías de alta gama.

“Tradicionalmente, las empresas de lujo han sido capaces de atraer y retener a los líderes talentosos porque representaban una propuesta de empleo deseable en términos de marca e incentivos. Últimamente, estos beneficios han sido desafiados en el sector de la tecnología por marcas que ofrecen recompensas más deseables para los jóvenes”, destaca al respecto la investigación. Las posibilidades de crecer en tecnológicas como Apple y Google, surgidas al calor de la revolución informática de los años 80 y 90, amenaza con llevarse a los mejores.

Invertir la tendencia

Conscientes de este problema, las marcas más reputadas están ya tomando cartas en el asunto. Louis Vuitton, por ejemplo, cuenta con un buscador de ofertas de empleo propio donde, entre otras cosas, presume de que el 39% de sus 24.800 trabajadores repartidos en 450 tiendas son milenials, algo a lo que ha contribuido de manera decisiva las 3.300 incorporaciones de 2018, último dato disponible.

El sector del lujo vive en un periodo de renovación en el que el objetivo es que convivan la tradición, el saber hacer y la experiencia con las ideas que provienen de las generaciones más jóvenes”, explica al respecto Xandra Falcó, presidenta del Círculo Fortuny. Para ello, las mejores marcas aún tienen poderosos argumentos a favor, comenta Julio Collado, reclutador de empresas como Fendy, Loewe o Louis Vuitton en España. El primero, la estabilidad. En mitad de una coyuntura incierta, Fendy o la propia Louis Vuitton hacen hincapié en que conservan a sus empleados, de media, casi una década. El segundo, por supuesto, es el prestigio: “Poder poner en el currículum que has estado en Dior o en Gucci sigue siendo una cosa importante”, ahonda Collado.

Con todo, existen aún en el lujo ciertas resistencias a la gente joven. Lo sabe Cristina Puig, profesora de protocolo en instituciones como la Universidad Pontificia Comillas o la UOC, que conoce las dificultades que atraviesan sus alumnos para llegar a las grandes empresas. “La media de edad en el oficio está en los 40 años porque se valora mucho la experiencia, haber aprendido de los errores. Los jóvenes aportan frescura, creatividad, innovación. Se nota cuando les dan una oportunidad, porque quien los contrata se sale de lo que ya se ha visto”, reflexiona Puig.

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