Bonos bancarios

La deuda anticrisis de Santander y BBVA remonta a niveles pre-Covid

Los bonos de Sabadell son los que menos han recuperado; el BCE ha vetado el pago de dividendos, pero no el del cupón de esta deuda

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Esta vez es escalada, no desescalada. El precio de la deuda anticrisis de Santander y BBVA está prácticamente en los niveles previos a que el mercado saltara por los aires con la llegada del Covid-19. Los bonos contingentes convertibles (cocos, en la jerga) de estos dos bancos se han disparado, después de una fuerte perturbación que afectó a los activos de más riesgo, con ellos en el epicentro.

Esta deuda tiene el poder de absorber pérdidas con su transformación automática en acciones si la ratio de capital de máxima calidad (CET1) cae de un determinado umbral, comúnmente el 5,125%. Fueron los bonos más proscritos en los primeros compases de la pandemia, cuando se levantó un muro de desconfianza ante el sector financiero y su capacidad de resistir las embestidas de la crisis.

Pero también ha sido una de las que antes se ha recuperado. Al menos, la de las entidades que el mercado considera más fuertes. Los cocos se comportan notablemente mejor que las acciones. Santander se hunde en Bolsa un 39,7% en lo que va de año; BBVA, un 33%; CaixaBank, un 27,4%; Bankia, un 40%; Sabadell, un 64,8%, y Bankinter, un 31%.

“Hay características concretas de las acciones y de los AT1 [capital adicional de primer nivel, esencialmente bonos cocos] que llevan a que, efectivamente, sean diferentes. Y los AT1 se han visto favorecidos últimamente en parte por el hecho de que el BCE recomendó el pasado 27 de marzo a los bancos suspender dividendos hasta octubre, pero no dijo explícitamente eso respecto a los pagos de cupón en los AT1”, explica Jesús Sáez, managing director en Natixis.

Santander exhibe un precio del 104% del nominal en los cocos que lanzó en febrero del año pasado, cerca de los máximos de 112% que marcó en febrero (véase gráfico). La rentabilidad anual a ese precio supera el 7,5%, si bien estos bonos están denominados en dólares, con el consiguiente riesgo divisa.

El banco que preside Carlos Torres Vila mantiene los que emitió hace tres años en el 93,5%, con una poderosa remontada desde los mínimos: se pagaban al 62% en marzo. BBVA, de hecho, tiene en su hoja de ruta emitir cocos en la segunda mitad del año, según fuentes financieras. Su objetivo es refinanciar 1.000 millones de euros en deuda de este tipo que pagan el 8,875% y que llegan a su primera opción de compra el próximo abril.

El mismo tipo de deuda de sus rivales del Ibex no corre tanta suerte. La que menos ha recuperado es la de Sabadell; también lo ha hecho pero en menor medida. Los cocos que emitió en 2017 cotizan en torno al 86% del nominal, cuando en febrero se pagaban al 108%.

Los cocos de CaixaBank, Bankia, Bankinter, vendidos entre 2016 y 2018, también recuperan con fuerza desde los mínimos pandémicos: el 46%, el 34% y el 17%, respectivamente. Con todo, todavía están a cierta distancia de los niveles pre-Covid-19.

Ratios de capital

Otro de los factores que juegan a favor de estos bonos es la relajación en cuanto a los requisitos de capital. “La Junta Única de Resolución (SRB, por sus siglas en inglés) y otros organismos [como el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea del Banco Internacional de Pagos] están relajando las tensiones de exigencia de solvencia en los últimos tiempos, tratando de no ahogar a un sector tan determinante en estos momentos, auténtico canalizador del crédito a la economía real”, explica el directivo de Natixis.

El comportamiento de la deuda subordinada de Santander, sin ser convertible, es similar a la de los cocos. El precio de un bono subordinado que colocó en 2015 sube un 12%. Fuentes financieras señalan que el horizonte de tipos cero ad aeternum incentiva la compra de títulos con más rentabilidad y, por tanto, con más riesgo. “Los inversores que buscan rentabilidad van subiendo en el escalafón de subordinación. Y eso ha venido pasando desde mediados de mayo, cuando el eje francoalemán anunció su propuesta de fondo de rescate”, explican en Natixis

Los bancos medianos también avanzan

Subidas. Los otros dos bancos cotizados fuera del Ibex, Unicaja y Liberbank, no cuentan con cocos, pero sí con deuda subordinada Tier 2, que computa en el segundo puesto después de la AT1. Cada uno tiene 300 millones. La de la entidad con sede en Málaga se ha disparado un 14% desde mínimos; la de la pilotada por Manuel Menéndez, un 9%. En todo caso, están lejos de los precios que alcanzaron antes del Covid-19. Los 350 millones en bonos subordinados de Abanca también han experimentado un rally, del 23%. Los títulos del mismo tipo de Banco de Crédito Cooperativo, cabecera de Grupo Cooperativo Cajamar, lanzados en 2017, han subido un 10%. Ibercaja Banco, que sí llegó a emitir deuda AT1, aunque no convertible porque no cotiza en Bolsa, también ha sacado partido de la avidez de los inversores por la rentabilidad. El precio en el mercado secundario de los 350 millones emitidos en 2018 sube un 18%. Kutxabank, por su parte, no tiene ni deuda AT1 ni bonos subordinados.

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