Cuál debe ser el papel de la ‘casa de papel’

La reforma de la política monetaria del BCE se ha pospuesto por el Covid-19, pero sigue siendo necesaria para Europa

Cuál debe ser el papel de la ‘casa de papel’

Está claro que la vida tras esta crisis no será igual y debemos reflexionar sobre cómo queremos mejorarla en todos los aspectos: políticos, sociales, laborales, sanitarios, fiscales y económicos. Por ejemplo, parece evidente que gran parte de las empresas y sectores han demostrado su capacidad de teletrabajar desde casa durante la pandemia: deberíamos aprovechar la ocasión para fomentar esta tendencia con incentivos fiscales y no con meras palabras, por motivos evidentes no sólo sanitarios sino también de conciliación familiar, eficiencia y medio ambiente. Esta crisis, si algún aspecto positivo tiene y por mostrar atisbos de optimismo, es que nunca hemos visto el cielo de las grandes ciudades tan limpio como ahora. Intentemos conservarlo.

En un momento en que una crisis global, sanitaria y humana por el Covid-19 impacta la economía es clave que los bancos centrales junto con los gobiernos lideren el camino a seguir. Christine Lagarde, en su primer año de mandato al frente del Banco Central Europeo (BCE), se ha planteado como objetivo el actualizar los objetivos, herramientas y procesos de la política monetaria europea y para ello ha pedido incluso opinión al público general.

En este contexto, las recientes medidas expansivas de política monetaria y flexibilización regulatoria se consideran, en general, certeras y oportunas. Han sido tomadas por el BCE y otros bancos centrales para combatir la crisis de oferta y demanda ocasionada por el coronavirus, aliviar la carga operativa de las entidades de crédito y permitir en definitiva el flujo de liquidez desde el Banco Central Europeo a la economía, papel clave que juega el sistema financiero en su conjunto en este momento.

No obstante, ya existían circunstancias que requerían de la atención de los banqueros centrales: 1) alto riesgo de japonización derivado de tipos de interés muy bajos, limitada capacidad de bajadas adicionales, programas de compras de activos cerca de límites y tasas de inflación por debajo del objetivo; 2) el problema del cambio climático, largamente postpuesto y que ha pasado a tener un lugar destacado en la agenda y 3) la innovación constante y dinámica, liderada por empresas tecnológicas jóvenes lejos del control tradicional de los supervisores y que aumenta el riesgo de inestabilidad del mundo financiero. Adicionalmente, Europa se afronta el reto de las grietas del proyecto europeo.

No existen obviamente varitas mágicas para atacar la situación que se ha complicado aún más con el Covid-19 y requiere de acciones coordinadas con los poderes políticos en cuanto a la política fiscal. Sin embargo, se abren varias oportunidades de reforma para afrontar la situación: replantear si la inflación debe ser el único objetivo de las decisiones monetarias, la incorporación de criterios ESG a la actividad de banca central mediante la revisión de la política de colaterales y valorar la efectividad de las medidas convencionales y no convencionales utilizadas al objeto de ajustarlas en lo necesario.

1) Objetivos de la política monetaria.En un momento en que la curva de Philips ha demostrado tener menos vigencia hoy en día, un objetivo dual de inflación y desempleo como el de la Reserva Federal americana podría permitir al BCE actuar con instrumentos más amplios y mayor volumen, ante el riesgo de parón económico y despidos masivos en situaciones de crisis como la del Covid-19. De manera que las medidas tomadas por el BCE puedan complementar las tomadas por los gobiernos en su ámbito de actuación. No obstante, una reforma del objetivo del BCE requiere la modificación del Tratado de la Unión Europea .

2) Política de garantías admisibles en las operaciones de préstamo al sector bancario. La idea sería introducir junto a los criterios de rating mínimo un factor ESG en base al cual se permitiera haircuts menores aplicables a instrumentos que cumplieran unos criterios ESG, esperando que esto conduzca en el medio plazo a una mayor estabilidad financiera, suavización de los ciclos y probablemente tasas de empleo más estables e inclusivas.

3) Medidas convencionales y no convencionales de política monetaria. En cuanto a medidas de política monetaria: adjudicación plena a tipo fijo, financiaciones a plazos largos LTROs/TLTROs, tipos negativos, expansión de la lista de colaterales, programas de compras de activos, forward guidance…

Tiene sentido explorar medidas de mayor calado y más incisivas en los sectores afectados, en la línea que ya ha iniciado el BCE. No obstante, los requerimientos de rating mínimo hacen difícil al acceso a las pymes y el público minorista a los beneficios de los programas de compras de activos, deberían de fomentarse las titulizaciones compuestas por deuda de pymes, autónomos e incluso de consumidores mediante programas de compra. La flexibilización del objetivo actual único de inflación facilitaría esta labor. Se deberá estudiar la transferencia que tienen las medidas actuales en los mercados objetivo y en base a ello decidir si tiene sentido innovaciones adicionales.

Como se ha mencionado no existen varitas mágicas, la reforma se ha pospuesto seis meses debido a la crisis global del Covid-19 y probablemente hay más áreas donde es necesario una reforma como la política de comunicación. No obstante, es de esperar que tras la crisis cambien algunas de las características de la política monetaria en lo relativo a objetivos, garantías, medidas y/o comunicación.

Alberto Gil Saldaña es Senior Director en Álvarez and Marsal y autor de "Sistema financiero español. Manual práctico".