El Gobierno eleva a 1.250 millones el coste del cierre de Nissan en Barcelona

Despedir a los más de 3.000 empleados de las plantas catalanas le saldrá al fabricante japonés por unos 600 millones de euros

Trabajadores de Nissan protestan ante un concesionario de la marca en Granollers, este viernes.
Trabajadores de Nissan protestan ante un concesionario de la marca en Granollers, este viernes. EFE

Abandonar Barcelona le costará a Nissan más de lo que esperaba. El secretario general de Industria y de la Pyme, Raül Blanco, advirtió este lunes a la empresa de que salir de la Ciudad Condal le saldría por unos 1.000 millones de euros, frente a los 300 que contempla el plan de inversiones propuesto por el Ejecutivo en conjunto con la Generalitat, el Ayuntamiento de Barcelona y el Consorcio Zona Franca.

Sin embargo, según datos a los que ha tenido acceso CincoDías, Nissan tendrá pagar “al menos” 1.260 millones de euros para desmantelar las plantas catalanas. Los costes laborales por despido son los más elevados, de unos 600 millones de euros, mientras que los de las amortizaciones se sitúan en 310 millones de euros.

Por su parte, echar el cierre en los centros de Montcada i Reixac y Sant Andreu de la Barca le saldrán a la multinacional nipona por unos 250 millones de euros. Los costes derivados de los contratos por los terrenos que ocupa la planta de Zona Franca serán de alrededor de 100 millones de euros.

El Ejecutivo ya dijo a principios de semana, antes de conocerse la noticia del cierre, que plantaría cara a Nissan. “No se va a encontrar una actitud fácil ni pacífica de las Administraciones ante el cierre. Decida lo que decida vamos a trabajar en la línea constructiva de inversiones. Económicamente no tendría sentido, es más barato invertir que marcharse”, avisó el propio Blanco.

Nissan comunicó este jueves al Gobierno y a los trabajadores que desmantelará en diciembre sus factorías catalanas, dejando a 3.000 personas sin empleo y más de 20.000 puestos de trabajo indirectos afectados. La firma asiática salva a los centros de Ávila y Cantabria, que fabrican componentes para la alianza Renault-Nissan-Mitsubishi y entre los dos suman unos 1.000 trabajadores.

El cierre en Cataluña se enmarca dentro del plan de reestructuración que el fabricante nipón desarrollará durante los próximos tres años para volver a la competitividad y a través del cual estima ahorrar 2.530 millones de euros en costes.

El presidente de Nissan Europe, Gianluca de Ficchy, aseguró que la adjudicación de un nuevo modelo, como planteó el Gobierno, no salvaría a la planta de Zona Franca ni que tampoco sería viable con las ayudas planteadas por las Administraciones.

100 años de historia

Para entender la historia de las plantas catalanas hay que remontarse a 1920, cuando nació en Cádiz Ford Motor Company. Tres años más tarde, la empresa se trasladó a Barcelona y, en 1929, se transformó en Ford Motor Ibérica con una ampliación de capital y la entrada de nuevos socios.

En 1954, la empresa es nacionalizada y pasa a llamarse Motor Ibérica, pero no sería hasta 1967 cuando estrenó las instalaciones en la Zona Franca de la capital catalana. Nissan Motor compró 13 años más tarde una participación de Motor Ibérica, iniciándose así una nueva etapa en la que el fabricante japonés llegó a ser el propietario del 100% del capital de la compañía y se pasó a denominar Nissan Motor Ibérica.

Zona Franca será el tercer gran cierre de la automoción española tras las de Santana en Linares (Jaén) en 2011 y Mercedes-Benz en Barcelona en 2007.

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