Los multiusos de la renta fija para tiempos de pandemia

En contra de lo que ocurría hace años, esta variedad de instrumentos de financiación no es solo para la gran empresa y ofrece múltiples opciones

Los multiusos de la renta fija para tiempos de pandemia

Las situaciones de crisis como la generada por la pandemia del Covid-19 nos recuerdan la importancia de disponer de una base bien diversificada de fuentes de financiación. Por supuesto, a través de la renta variable, pero también de la renta fija, que ofrece una amplia gama de opciones a las compañías, que pueden elegir aquel instrumento que mejor se adapte a sus necesidades.

Las empresas en general saben que las puertas de los mercados de renta fija están abiertas para ellas y que, tras su umbral, pueden encontrar toda clase de herramientas para su financiación, a más o menos plazo (desde pagarés a bonos con vencimientos largos), con enfoque social o ecológico (bonos sociales, bonos verdes) o con emisiones vinculadas a la financiación de un proyecto concreto (project bonds). La diversidad y sofisticación de los valores de renta fija de los que disponen las compañías son cada vez mayores.

Además, en contra de lo que ocurría hace unos años, esta variedad de instrumentos para la financiación de la economía real no está solo al alcance de las grandes empresas. Desde el nacimiento del MARF, en octubre de 2013, las empresas pequeñas y medianas también pueden acceder a los mercados financieros de renta fija con facilidad y diversificar así sus fuentes de financiación. En estos seis años de vida, 80 compañías han acudido a este mercado de BME, seis de las cuales son portuguesas. El año pasado se alcanzaron los 10.000 millones de euros emitidos y un saldo vivo de 5.200 millones de euros.

Uno de los aspectos más valorados por las compañías que se financian a través del MARF es la flexibilidad que ofrece. Un instrumento que ha ejercido a la perfección su función son los programas de pagarés, que se vuelven especialmente trascendentes en un momento como el actual, en el que la pandemia del coronavirus añade presión a la liquidez de las empresas.

A causa de esta situación excepcional en la que nos encontramos, el Consejo de Ministros aprobó hace unas semanas incluir las emisiones de pagarés del MARF en las líneas de avales del ICO por el Covid-19. La línea de avales para pagarés de empresas no financieras domiciliadas en España tiene un importe de 4.000 millones de euros y las compañías que quieran acceder a ella deben cumplir varias condiciones: ser empresas no financieras domiciliadas en España, que a 23 de abril tuvieran un programa vigente e incorporado en el MARF, y que no se encontrasen a 31 de diciembre de 2019 en situación de empresa en crisis, ni en proceso concursal a 17 de marzo.

La fecha límite en la que deberán emitirse los pagarés para los que las empresas elegibles podrán solicitar el aval es el 30 de septiembre, aunque se podría ampliar el plazo posteriormente. Los avales podrán alcanzar hasta un 70% de cada emisión realizada y tendrán un coste de 30 puntos básicos anuales sobre el importe avalado en los vencimientos de hasta 12 meses y de 60 puntos básicos para los plazos entre 12 y 24 meses.

La gestión de los avales correrá a cargo del ICO y de BME, para lo que ambas instituciones suscribirán un contrato marco con cada empresa que quiera beneficiarse del aval en sus emisiones y con las entidades colocadoras que participen en el programa. Pensamos que la puesta en marcha de este plan de avales aumentará la confianza sobre la capacidad de financiación de las empresas españolas y, por tanto, sobre la propia economía española.

Por supuesto, los pagarés son solo uno de los muchos instrumentos que ofrece el mercado de renta fija a las empresas. En función de las necesidades de cada compañía, hay muchas otras alternativas a su disposición. Una de las que más ha crecido en los últimos años, y que también puede verse reforzada en el contexto actual, es la que ofrecen los bonos sociales. Este tipo de emisiones, que lleva varios años en constante crecimiento, se revela como una opción aún más atractiva en las actuales circunstancias.

Los bonos sociales pueden jugar un papel protagonista en este escenario del Covid-19, para que las Administraciones y entidades públicas y las compañías privadas puedan financiar las necesidades sociales surgidas a raíz de esta crisis, desde el reforzamiento de la sanidad, la necesaria labor de investigación de las compañías farmacéuticas, como la ayuda a las necesidades que presenten los colectivos sociales más vulnerables y que se van a ver más afectados por la crisis, por poner solo algunos ejemplos. Todo hace indicar que estos bonos seguirán creciendo y tendrán cada día más protagonismo, no solo por el lado de los emisores, sino también por la cada vez mayor demanda por parte de los inversores.

España ocupa una posición muy destacada en el ranking mundial de las emisiones sociales, mayor que la que le correspondería por su PIB, lo que demuestra la importancia que conceden los emisores y la comunidad inversora a las finanzas sostenibles en nuestro país, que es una de las mayores prioridades como gestores de los mercados financieros. Las circunstancias cambian, como cambian las necesidades de las compañías y las demandas de los inversores, pero el papel de la renta fija como fuente de financiación empresarial permanece en cualquiera de sus múltiples formas.

Gonzalo Gómez Retuerto es Director general de BME Renta Fija