Banca

La CE rebaja el requisito de capital a la banca para financiar a las pymes

Europa quiere que entre en vigor ya en el segundo trimestre

José Manuel Campa, responsable de la Autoridad Bancaria Europea (EBA)
José Manuel Campa, responsable de la Autoridad Bancaria Europea (EBA) REUTERS

La Comisión Europea (CE) tiene previsto aprobar entre el 7 y el 8 de junio un paquete de medidas bancarias para flexibilizar ciertos requerimientos de capital con objeto de que “los bancos puedan apoyar plenamente a los ciudadanos y las empresas” durante la crisis del Covid-19 impulsando el crédito, sobre todo a particulares y pymes.

Una de las medidas más destacadas incluidas en este paquete (banking package, como lo denomina la CE) es la de reducir el peso en el capital de los créditos destinados a las pequeñas y medianas empresas (pymes), uno de los nichos del tejido industrial europeo más debilitados por la crisis sanitaria.

La economía española es, precisamente, una de las más dependientes de las pymes de toda Europa. El 99,98% de las empresas en España son definidas como pequeñas y medianas empresas, y crean el 74% del empleo del país, según un estudio de la OCDE.

De ahí, la importancia de cualquier medida que tenga como objetivo potenciar el crédito para este segmento de la actividad económica del país, en un momento en el que las pymes son una de las partes más débiles de la cadena productiva para resistir a medio plazo el impacto económico de la pandemia de coronavirus.

Varias fuentes bancarias destacan la menor ponderación en el capital de los créditos destinados a pymes. De esta forma, y tras la aprobación de esta medida en los primeros días de junio, se mantiene el factor reductor de 0,7619 para las exposiciones frente a pymes, pero se amplia su ámbito de aplicación hasta los 2,5 millones de euros (antes era de 1,5 millones de exposición total).

Además, a la parte de la exposición frente a pymes que sobrepase dicho importe se le aplicará un coeficiente reductor igual a 0,85.

De esta forma, en las exposiciones a pymes hasta 2,5 millones, el consumo de capital será de un 76,19% de lo que les correspondería, calculado bien por método estándar o por los modelos internos, y a las que excedan ese umbral se les aplicaría un 85%.

De esta forma, según explican fuentes financieras, para los bancos que calculan el consumo de capital con el método estándar la ponderación de estas pymes con facturación inferior a 2,5 millones de euros pasa del 75% al 57,14%; del 75% al 63,75% para la parte que exceda dicho umbral.

Esta iniciativa estaba previsto que entrara en vigor en junio de 2021, pero ahora la idea es que con la crisis económica que está provocando el Covid es que esté vigente en cuanto se apruebe su reglamento, que se está tramitando con carácter de urgencia.

Avales del ICO

El eurodiputado del PSOE Jonás Fernández, ha explicado a CincoDías que el Parlamento Europeo y el Consejo “estamos trabajando para aprobarlo antes de final de junio y que se permita su aplicación a la contabilidad del segundo trimestre”, dado el carácter de urgente de estas medidas.

Los plazos previstos inicialmente es que el Parlamento lo vote en comité el 8 de junio y el 14 de ese mismo mes se lleve al pleno. Las primeras negociaciones se llevaron a cabo el pasado 20 de mayo.

Esta medida, a la que se le unirán en las próximas semanas otras también con el objetivo de paliar las necesidades de capital de la banca, se unen a las emprendidas por varios países europeos para favorecer la concesión de créditos a las pymes y empresas. Es el caso de los avales con garantía del Estado, en España respaldados por el ICO, y dirigidos a autónomos y pymes principalmente, aunque también van dirigidos a grandes empresas.

La EBA afirma que no habrá fusiones durante la pandemia

Todos los informes que analizan al sector bancario europeo, sea de analistas, de organismos oficiales o de supervisores, coinciden. La banca tiene unos niveles de capital suficientes para hacer frente a la crisis derivada de la pandemia del coronavirus. No necesitará, en general, inyecciones de capital público, o privado, ni fusiones a corto plazo. Eso sí, la rentabilidad y la morosidad serán las lacras del sector durante los próximos ejercicios.

Un informe de la Autoridad Bancaria Europea (EBA, en sus siglas en inglés) publicado ayer, asegura que los bancos europeos han entrado en la crisis del Covid-19 con niveles de capitalización y liquidez superiores a los contabilizados en anteriores crisis. Pero advierte de que la pandemia afectará adversamente a la calidad de los activos y podría elevar el volumen de préstamos no productivos (NPL) a niveles semejantes a los registrados durante la crisis de la deuda soberana con un significativo impacto sobre la rentabilidad.

En su análisis basado en los test de estrés a la banca de 2018, la EBA estima que las pérdidas por riesgo de crédito podrían llegar a suponer el 3,8% de los activos ponderados de riesgo (RWA) del sector, por lo que considera que los bancos cuentan en promedio “con suficiente capital para cubrir las pérdidas potenciales”, incluso bajo el shock de riesgo de crédito más severo, manteniendo un colchón equivalente a 1,1 puntos porcentuales de RWA por encima de los requisitos de capital. En el primer trimestre del año, los bancos europeos destinaron casi 20.000 millones de euros a provisionar el mayor riesgo de crédito estimado por la pandemia de Covid-19.

La institución considera que los avales públicos introducidos por diversos países podrían ayudar a mitigar este impacto, así como las directrices de la EBA sobre moratoria de préstamos que evitan la clasificación automática como moroso de un préstamo impagado.

La EBA explica, además, que dado el masivo impacto de la crisis sobre los mercados laborales, los bancos podrían aplazar sus planes de ahorro de costes ante el impacto reputacional negativo que podría conllevar el cierre de sucursales. “Aunque la consolidación del sector podría ayudar a abordar los problemas de rentabilidad, las estrategias de búsqueda de sinergias y economías de escala mediante fusiones y adquisiciones podrían conllevar elevados riesgos operacionales (...). Por tanto, cualquier intento de reducir los costes operativos puede ser particularmente complicado en el corto plazo”, añade la EBA.

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