Miedo y muchas dudas en la desescalada en sanidad

Hospitales y centros de salud se preparan para reanudar su actividad no Covid

asistencia sanitaria

Higiene de manos, mascarillas, guantes, toma de la temperatura, distanciamiento social (dos metros), circuitos de entrada distintos para pacientes con síntomas respiratorios, ampliación de los horarios, visitas más espaciadas, puntuales y sin acompañantes siempre que sea posible, mayor desinfección y limpieza y realización de test diagnósticos...

Esta es la nueva normalidad en hospitales y centros de salud públicos y privados, que ya se preparan para retomar su actividad ordinaria, una vez superado el pico de la pandemia. Se trata de recuperar, “lo más pronto posible”, las consultas, urgencias, pruebas diagnósticas, cirugías programadas y, sobre todo, la atención a crónicos, pospuestas por el coronavirus.

Entre las medidas, mascarillas, guantes, geles y distinta entrada de pacientes

Los protocolos y guías de actuación vigentes los marca el Gobierno a través del Ministerio de Sanidad, unos documentos en continua revisión conforme a la evolución de la epidemia, y en los que se incluyen las recomendaciones de diferentes sociedades científicas nacionales e internacionales en las distintas áreas. Participan, además, las comunidades autónomas a través de sus consejerías de sanidad, que son las encargadas de fijar las directrices en su ámbito competencial.

Sin embargo, pese a unos protocolos más rigurosos y en continuo cambio para garantizar la seguridad de los pacientes y el personal sanitario, José Luis Llisterri, presidente de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), afirma que hay mucho miedo, dudas e incertidumbre por la falta de instrucciones claras.

Hay mucha heterogeneidad entre las autonomías y las directrices llegan con cuentagotas, según Semergen

“Hay mucha heterogeneidad entre autonomías e incluso intracomunitaria; las directrices llegan con cuentagotas”, critica. El refuerzo de la atención primaria es clave para la desescalada, según el Gobierno. De hecho, ha sido uno de los hándicaps para que Madrid pase a la fase 1 (un informe de Sanidad señala que no se ha elevado aún la plantilla de profesionales ni cuenta con un plan de detección y aislamiento de nuevos casos).

“No tenemos muy claro el refuerzo de personal, la cuestión más importante, ni el acceso a las pruebas complementarias si queremos hacer un seguimiento de los contactos estrechos en la parte de los enfermos. Necesitamos más médicos, enfermeras y recursos. Sin ellos, la atención primaria no podrá arrancar una desescalada eficaz y eficiente”, advierte Llisterri, quien plantea como mínimo la incorporación de 3.000 profesionales.

Las sociedades científicas piden reforzar las plantillas y la protección del personal sanitario

“Además de un posible rebrote, hay que tener en cuenta el aumento en la demanda asistencial, en torno a 30-50 pacientes diarios, derivado de la cantidad de enfermos crónicos complejos, pluripatológicos y polimedicados, que no han sido debidamente atendidos por el Covid-19 y que están sufriendo descompensaciones: más ictus, infartos o dolencias respiratorias, al ir a la consulta más tarde por miedo al contagio; esto es muy peligroso”, arguye.

Benito Almirante, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc), cuenta que en el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, para la consultas externas, se pone el foco en las agendas de visitas, con tiempos espaciados entre cada una y turnos de mañana y tarde; en que los pacientes acudan con la mínima compañía posible, guarden las distancias de seguridad en las salas de espera, cumplan escrupulosamente el horario establecido y abandonen el centro sanitario tras finalizar la consulta, y que usen mascarillas y geles hidroalcohólicos al llegar y al abandonar la institución.

Respecto a los hospitalizados, se preparan para reiniciar visitas regladas y limitadas de familiares. Pero, de momento, la restricción se mantiene, dice, excepto en pacientes especialmente graves y con riesgo elevado de fallecimiento, así como en pediatría y obstetricia, donde se permiten con límites.

Jesús Díez Manglano, vicepresidente primero de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), indica que se va a extremar el control de las enfermedades infecciosas y que habrá circuitos de entrada a hospitales y centros de salud diferentes para los pacientes con síntomas respiratorios. El criterio será atender primero a los más vulnerables, enfermos pluripatológicos, graves e incapacitantes, y después, a los que siguen un control (colesterol, peso, presión arterial...), agrega.

Los médicos coinciden en que se potenciará la asistencia a distancia y en el domicilio

Asimismo, cree que se potenciará la asistencia a distancia (teléfono o videollamada) y en el domicilio. "La telemedicina es necesaria no solo en la interacción profesional-enfermos sino también en la interacción entre profesionales de atención primaria y hospitales. Para ello es preciso dotar a los centros sanitarios del material necesario, con suficientes teléfonos, ordenadores con cámaras web y otros medios", reclama. 

En el Hospital Universitario de Vinalopó de Elche (Alicante) se le hace un PCR (prueba diagnóstica) a todos los pacientes con síntomas, y si antes había un área reservada solo para dolencias respiratorias, hoy esas zonas se van unificando por la menor incidencia del virus, pero manteniendo las normas de seguridad.

Cambios que vienen para quedarse

La urgencia hospitalaria cambiará también drásticamente, considera Llisterri, de Semergen. "El excesivo trasiego de pacientes con tanta tranquilidad y con tanta alegría, es decir, que iba al hospital por un dolor de cabeza, un flemón, un dolor de pie o una picadura de un insecto, se va a minimizar, tiene que minimizarse", sostiene.

Desde la Alianza de la Sanidad Privada Española (Aspe), su presidente, Carlos Rus, opina que los nuevos procesos en la forma de trabajar vienen para quedarse y que se garantizan todas las medidas de seguridad para la atención presencial. Además de las acciones de protección e higiene, realizan test diagnósticos de forma generalizada, en la mayoría de las regiones, a pacientes ingresados, ambulatorios, al personal sanitario y a todos los que van a ser operados o en los paritorios, precisa.

La sanidad privada advierte de que hay una demora en el cuidado de la salud por el temor al contagio

El sector está preocupado por la demora en el cuidado de la salud, ya sea en episodios patológicos agudos o en el seguimiento y revisión de procesos iniciados antes de la cuarentena, lamenta Pedro Rico, CEO del grupo Vithas. “El temor al contagio se está convirtiendo en un serio problema de salud pública. Hay estudios que demuestran que durante el confinamiento se ha reducido significativamente el diagnóstico de pacientes con cáncer y las urgencias de enfermedades graves cuyo pronóstico está condicionado por una atención precoz, como el infarto agudo de miocardio o el ictus”, subraya.

Este grupo ha espaciado también los horarios de citas en sus hospitales, ha establecido circuitos diferenciados para pacientes con patologías respiratorias compatibles con el Covid-19 o confirmados de aquellos que acuden al hospital por otras causas, realiza test masivos de detección y toma de la temperatura. Igualmente, ha reforzado la limpieza y desinfección de espacios y superficies, así como el suministro de  mascarillas y gel hidroalcohólico a todos los que acuden a su centro.

“La asistencia sanitaria cambiará de manera significativa. Estos cambios afectarán a la atención primaria y hospitalaria, y tendrán que seguirse las normativas marcadas por el Gobierno, las autonomías y, por supuesto, las direcciones de los centros sanitarios”, vislumbra Tomás Chivato, decano de Medicina de la Universidad CEU San Pablo. Las sociedades científicas insisten en reforzar la protección del personal sanitario, de las plantillas y en la educación sanitaria para la población.

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