La Bolsa intenta ir por delante de la pandemia

Los índices recuperan más del 20% desde los mínimos de marzo pese al derrumbe económico y en espera de la recuperación del segundo semestre

La Bolsa intenta ir por delante de la pandemia
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Después de que las Bolsas tocaran suelo el pasado marzo ante la virulencia del impacto económico del Covid-19, mercados bursátiles e indicadores macroeconómicos han tomado caminos divergentes. Mientras la sangría económica se ha hecho más y más evidente en las últimas semanas, confirmando que la crisis actual no va a ser comparable a nada sucedido antes en tiempos de paz, la Bolsa ha llegado a recuperar más del 20% desde esos mínimos de marzo. Tal recuperación bursátil ha sido muy dispar, con índices como el Ibex sin despegar apenas y otros como el Nasdaq estadounidense que ya casi apuntan a entrar en positivo en el año.

Ante remontadas superiores al 20% en el S&P surge la pregunta inevitable de si Wall Street, la guía para el conjunto de Bolsas mundiales, está pecando de optimismo cuando el número de trabajadores que ha solicitado el paro en Estados Unidos alcanza ya los 37 millones solo en siete semanas y cuando el propio presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, se ha encargado de recordar esta semana la gravedad de la situación. Su afirmación de que la actual crisis es nada menos que la peor desde la Segunda Guerra Mundial provocó este miércoles una leve sacudida bursátil de la que Wall Street ya casi se ha repuesto pero que, como poco, invita a la cautela.

Los gestores no descartan que la Bolsa pueda volver a derrumbarse a los mínimos de marzo, aunque es un escenario que consideran de forma generalizada muy improbable. Queda por delante sin embargo el trago amargo de encajar el agujero negro que se espera para los resultados y el PIB del segundo trimestre, que arrojará derrumbes de actividad sin precedentes. Las caídas del PIB previstas para el conjunto del año apuntan a superar el doble dígito en países como Italia, España o Francia, para los que Goldman Sachs acaba de revisar estimaciones. Ahora prevé un derrumbe del PIB de 2020 de entre el 13% y el 14% en estos países, con caídas en el segundo trimestre que superarán el 16% en España e Italia y serán del 15% en Francia y del 14% en Alemania.

“Los brutales descensos del PIB en base interanual de cifras, por ejemplo, de entre el 15% y el 20%, serán lógicamente temporales. Los mercados son capaces de mirar más allá de las nubes del corto plazo y son conscientes de que los niveles de actividad empezarán a recuperarse en el tercer trimestre. La incógnita más importante es cuál será el grado de la recuperación, no la dirección de la tendencia”, asegura Yves Bonzon, director de inversiones de Julius Baer. Mirar para adelante incluso cuando se espera, como auguran en la firma suiza, que los beneficios del S&P 500 caigan un 37% en el segundo trimestre y un 21% en el conjunto del año. “Con el riesgo de posibles revisiones”, advierten.

Un regreso a los mínimos de marzo es improbable aunque sí se esperan nuevas caídas

Riesgo de decepción

“Una vuelta a los mínimos de marzo es posible pero bastante improbable”, señala David Lafferty, estratega jefe de mercados globales de Natixis IM. “El mercado está ignorando ampliamente los resultados del primer y segundo trimestre y poniendo el foco directamente en la segunda mitad del año y en 2021. El problema es que el S&P sigue sin estar barato dado el deterioro en los beneficios que se avecina”. Lafferty apunta también a un problema obvio: el riesgo de decepción entre los inversores cuando, llegada la reapertura de los negocios tras el confinamiento, la actividad no regrese ni mucho menos al cien por cien.

“Las últimas subidas de muchos índices no obedecen a la realidad. La Bolsa está absolutamente anestesiada por los bancos centrales”, afirma Ricardo Gil, responsable de asignación de activos de Trea Asset Management. Los derrumbes bursátiles que se sucedían día sí y día también a la vista del efecto arrollador del coronavirus no cesaron hasta que el BCE y la Reserva Federal aceleraron al máximo sus medidas de estímulo, hasta el punto de anunciar compras ilimitadas de deuda en el caso de la Fed.

Para Gil, ese compromiso de los bancos centrales en garantizar la estabilidad financiera será clave para no regresar a los mínimos de marzo y “para que las Bolsas no vayan a descontar en toda su magnitud el derrumbe económico”. Las compras de deuda corporativa son de hecho, según explica Gil, una suerte de cortafuegos para la renta variable puesto que si no se amplían en exceso los diferenciales de crédito y se mueven en un rango de estabilidad, queda conjurado el riesgo de impago de la deuda. “Podríamos ver una caída de la Bolsa de entre el 5% y el 10% pero con el diferencial de crédito estable”, añade.

La Fed y el BCE pusieron un suelo a la caída bursátil con su intervención decidida

“La probabilidad de volver a los mínimos de marzo se ha reducido pero se esperan más estímulos monetarios”, recuerda Ángel Olea, director de inversiones de Abante. Los bancos centrales han asegurado un mundo de liquidez infinita pero ello no va a impedir sin embargo que muchas compañías, pese a todo, dejen de ser solventes ante el derrumbe de sus negocios. Eso explica otro de los grandes movimientos bursátiles de las últimas semanas y que está detrás de las fuertes subidas de algunos índices: la búsqueda de negocios que puedan salir fortalecidos de la actual situación y que en un entorno de grandes nubarrones, ofrezcan visibilidad. Así, las subidas registradas por el Nasdaq o el S&P han estado pilotadas indudablemente por las tecnológicas y el sector de la salud, los grandes ganadores de la situación actual.

Defensivos frente a cíclicos

Para Chris Iggo, director de inversiones de Axa IM, lo sucedido en la Bolsa estadounidense en las últimas semanas sí refleja la realidad, puesto que los sectores con peor comportamiento son la distribución, las aerolíneas, las hoteleras e inmobiliarias, todos ellos directamente azotados por la parálisis de actividad. Por el contrario, los sectores más alcistas son los que han canalizado el reverso de la situación de confinamiento generalizado: servicios de telecomunicaciones e internet, de alimentación y de ocio y entretenimiento online. Iggo puntualiza además que la gran parte de empleos en Estados Unidos se concentra en los sectores de educación, ocio y comercio, que no tienen gran peso en el mercado bursátil.

Y apunta un dato que da una idea en todo caso de la magnitud del golpe que el Covid-19 está provocando este año en Wall Street. “El S&P ha perdido 2,5 billones de dólares de capitalización bursátil desde el inicio de la crisis. Para este año calculamos que la economía estadounidense vaya a retroceder en 900.000 millones de dólares”, explica.

En Europa, sin contar con gigantes tecnológicos como Amazon o Alphabet, sector de la tecnología disfruta de alzas superiores al 20% desde los mínimos de marzo, al igual que el de salud. Para Citi sin embargo, aún es demasiado pronto para inclinar la balanza hacia los cícliclos y renunciar a los valores defensivos, a pesar de los precios de derribo a los que cotizan sectores como el bancario. Prevé de hecho que el beneficio por acción en Europa descienda alrededor del 55% este año, una caída que se ampliará al 70% en las compañías cíclicas, ligadas al curso de la economía, y que se reducirá sin embargo al 15% para las defensivas.

Sin apenas peso de valores tecnológicos o farmacéuticos, la Bolsa española sigue muy rezagada frente al resto de índices. “La renta variable española sale muy mal parada. No podemos pensar que llegado el 30 de junio va ser coser y cantar. La vacuna puede tardar mucho y entonces las Bolsas sufrirán algo más”, explica Ignacio Cantos, director de inversiones de atlCapital. Esta firma, como tantas en las últimas semanas, ha elevado el peso en su cartera de la Bolsa estadounidense. En la ardua cuenta atrás hacia la recuperación, por ahora la Bolsa de Wall Street y la economía de Estados Unidos le llevan ventaja a Europa.

 

 

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