Mercedes Ros: “Hay que revisar la ley de mecenazgo”

La directora de Marlborough Barcelona apuesta por la creación nacional

Mercedes Ros, directora de Marlborough Barcelona.
Mercedes Ros, directora de Marlborough Barcelona.

Licenciada en Historia del Arte y perito de Arte y Antigüedades, a Mercedes Ros (Barcelona, 1975), directora de la galería Marlborough en Barcelona, siempre le ha interesado más el lado histórico de los objetos, el modo en que se convierten en testimonio de lo que ha sido un país. Hace tres años y medio, sin embargo, cuando recibió la llamada para dirigir esta galería, no se lo pensó dos veces y dio el salto al dinámico mundo del arte contemporáneo, donde las ferias y las exposiciones se suceden, una tras otra, sin dar descanso. O, al menos, lo hacían hasta la llegada del covid-19. Tras casi dos meses cerrada, esta semana Marlborough Barcelona ha vuelto a abrir y a recibir visitantes con cita previa y bajo fuertes medidas de seguridad e higiene.

¿Cómo han sido las semanas de confinamiento y la reapertura?

Al principio todos estábamos muy pendientes del virus porque volvimos de Arco con personas que presentaban síntomas. Había mucha incertidumbre y el negocio pasó a un segundo plano. Pero después hemos teletrabajado y hemos aprovechado para reestructurar la galería. Esta semana hemos recibido pocas visitas, pero ya hemos podido cerrar negocios y arrancar. La gente tenía ganas de volver.

Al igual que otras galerías y museos, ustedes también han apostado por los entornos virtuales en esta cuarentena. ¿Qué acogida han tenido?

Muy buena. Hemos entrado en los estudios y las casas de los artistas para conocer su día a día, en qué obras trabajan, cuáles son sus proyectos. Hemos tenido el privilegio de poder hablar con creadores como Antonio López o Soledad Sevilla.

¿Y qué es lo que más les ha sorprendido de estas visitas?

Que para la mayoría de los artistas no ha cambiado casi nada durante estos meses. Ellos ya se suelen pasar el día encerrados en su estudio, y esta situación no les ha supuesto un gran cambio en su día a día.

¿Son estos espacios virtuales una solución de emergencia o tienen recorrido?

Un poco las dos cosas. La percepción de una obra de arte sin poder verla en directo es solo parcial, pero sí que es verdad que el tema virtual va a tener muchísima más importancia. A la gente le va a costar mucho más moverse, solo acudirá si la muestra le interesa muchísimo.

¿Ustedes mantendrán estos entornos virtuales después del estado de alarma?

Sí. A nosotros nos ha servido para darnos cuenta del potencial que tienen las redes sociales, de lo importantes que son para el público. Lo vamos a potenciar.

¿Han notado cambios en el gusto del público durante este confinamiento?

La atención se ha ido incrementando con los días. Al principio, todo era tan insólito que era difícil concentrarse en algo que no fuera el virus. Pero al final nos hemos refugiado en la música y en los libros, y se ha demostrado que el arte, en cualquiera de sus manifestaciones, es básico para la vida de la gente.

Con todo, en términos económicos, ¿qué ha supuesto para ustedes esta crisis?

Nosotros el coronavirus ya lo empezamos a notar en Arco, donde las ventas no fueron las de otros años. Muchos coleccionistas no vinieron y hubo mucha menos gente de la habitual. Luego, estar dos meses cerrados ha significado no facturar en marzo y abril, que suelen ser muy buenos meses.

Parece, además, que en 2020 no habrá más ferias de arte.

Sí, sabemos que este año se han acabado y que, incluso aunque se haga alguna, no irá nadie. Ya se vio en la feria Tefaf, en Maastricht, adonde no acudieron ni los coleccionistas americanos ni los asiáticos. Para nosotros las ferias no representan más del 10% de la facturación, pero habrá quien lo pase mal.

¿Será difícil recuperar a ese gran coleccionista?

Creo que no, que esta cuarentena ha servido para que la gente se dé cuenta de que quiere estar rodeada de objetos de calidad. Replantearemos el objetivo, porque igual que no vendrán de fuera, el cliente potente español tampoco se irá, y será el momento de que vuelva a mirar a las galerías y los artistas españoles. Algunos ya han dicho que se tomarán como una cuestión moral centrarse en el arte nacional, el gran olvidado a veces.

¿Cómo valora los 76,4 millones de euros de ayudas a la cultura anunciados por el Gobierno?

Todavía hay que valorar las pérdidas y ver cómo se va a distribuir. Hay que esperar. Aunque esta crisis afecta a todo el mundo, históricamente somos uno de los sectores menos atendidos. Temas como una nueva ley de mecenazgo o el IVA nos dejan en una posición muy retrasada con respecto a Europa. Sería un buen momento para revisar estas cuestiones.

¿Por qué estos dos temas en concreto?

Porque solo con una buena gestión de esto ya cambiaría el panorama muchísimo. Desde la Administración siempre se nos ve como un pozo sin fondo, y no es así. La cultura aporta mucho dinero al Estado, especialmente teniendo en cuenta a los turistas que atrae. Se debe defender, además, porque es lo más importante, lo que define la historia de un territorio y de un país.

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