Londres y Bruselas entran en punto muerto y se acusan mutuamente de torpedear la negociación del Brexit

La pesca y el campo de juego nivelado siguen siendo los principales obstáculos

El negociador europeo para el Brexit, Michel Barnier.
El negociador europeo para el Brexit, Michel Barnier.

El negociador europeo para el Brexit, Michel Barnier, ha vuelto a lamentar este viernes la falta de progresos en las negociaciones sobre la futura relación con el Reino Unido, interrumpidas en su momento por la crisis del coronavirus y retomadas el pasado mes. Esta semana se ha celebrado la tercera ronda de contactos, que ha durado hasta este viernes. Sin embargo, a ocho meses de que expire el plazo para encontrar un acuerdo que toca demasiados ámbitos, (seguridad, defensa, competencia, comercio, pesca, movilidad de personas...) Londres y Bruselas siguen sin ponerse de acuerdo. "No podemos permitir que terceros países condicionen el mercado único", ha afirmado Barnier, dando buena cuenta de la situación en la que se encuentran las negociaciones. "Las nuevas rondas de contacto tendrán que tener más dinamismo si no queremos llegar al estancamiento. El acuerdo sigue siendo posible, pero estamos preparados si no hay avances".

Uno de los problemas, ha explicado Barnier en rueda de prensa, es que el Reino Unido quiere, de alguna forma, elegir los elementos "más atractivos del mercado único" sin cumplir con otras obligaciones. Así, el negociador comunitario emplaza a Londres a ser "más realista" si de verdad quiere sacar algo en claro de estos acercamientos.

El mes de febrero comenzó con el Reino Unido formalmente fuera de la UE. Sin embargo, los británicos todavía siguen ligados económicamente a Europa en lo que es una suerte de terreno transitorio que verá su fin el 31 de diciembre de este año, cuando, siempre que no haya prórroga, se consume finalmente el divorcio. Hasta entonces, Londres y Bruselas tienen que negociar cómo será la relación comercial y económica entre ambos socios una vez eche a andar el año 2021. Pueden pedir una prórroga para prolongar las conversaciones durante uno o dos años, pero el plazo para esta moratoria termina en julio.

El mayor conflicto entre ambos bloques, ha recalcado Barnier, sigue siendo la falta de acuerdo a nivel de pesca y de lo que se conoce como evel-playing field, o campo de juego nivelado. Un acuerdo en este último apartado evitaría que Reino Unido se convirtiese en un lugar más atractivo (en el ámbito fiscal o en los estándares medioambientales, por ejemplo) para el sector empresarial en detrimento de Europa, con una competencia desleal. En lo relativo a la pesca, Europa quiere que los barcos comunitarios puedan seguir faenando en aguas británicas, y pide a Londres un acuerdo equilibrado. La flota española, pero sobre todo la francesa, se verían seriamente dañadas si en este punto no hay consenso.

Por su parte, el negociador británico, David Frost, ha acusado a Bruselas de estar incluyendo nuevas propuestas en el proceso de negociación, y también exige un nuevo enfoque para la próxima ronda. El acuerdo comercial entre ambas capitales, ha dicho, podría cerrarse sin grandes dificultades en el tiempo previsto antes de finales de año, pero "el principal obstáculo es la insistencia de la UE de incluir una serie de nuevas y desequilibradas propuestas" que "atarían" a Reino Unido a "las leyes o estándares" comunitarios. En pesca, ha enfatizado, las propuestas de Bruselas son "incompatibles" con el modelo británico. "Tan pronto como la UE reconozca que no cerraremos un acuerdo sobre esa base, seremos capaces de avanzar".

Hay más puntos en conflicto en todas estas negociaciones. También se debaten aspectos como la defensa y la seguridad, la gobernanza del acuerdo (Bruselas quiere un marco y Londres no ve con malos ojos la redacción de varios packs), la movilidad de personas o la difícil casuística de la frontera con Irlanda del Norte.

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