El coronavirus pone en peligro las metas de reciclaje

El Gobierno ordena la incineración o el vertido de residuos generados por Covid-19

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El coronavirus complica la gestión de residuos en España, sobre todo por el aumento exponencial de desechos sanitarios –del 300% y el 350% en Madrid y Cataluña, según la agencia Efe– y la vuelta con fuerza del plástico de un solo uso. Las organizaciones ecologistas temen que la situación ponga en peligro el cumplimiento de las metas europeas de reciclaje –el 50% en 2020, el 55% en 2025, el 60% en 2030 y el 65% en 2035–. Y todo apunta a que el primer objetivo del 50% este año será inalcanzable, dada la circunstancia excepcional de pandemia, ya que la tasa se sitúa apenas en el 36%, por debajo de la media europea (47,4%), conforme a los últimos datos (2018) de la oficina de estadística comunitaria Eurostat.

El servicio de recogida de residuos se ha mantenido en funcionamiento durante todo el estado de alarma por su condición esencial, pero con una novedad. El Ministerio de Sanidad ordenó el pasado 19 de marzo la incineración, preferiblemente, o el vertido de la basura urbana procedente de hogares, hospitales o residencias con positivos o en cuarentena por Covid-19; o bien su almacenamiento o quema en hornos de cementeras. Estos han de depositarse sellados con cinta aislante en la fracción resto (en Madrid, el contenedor gris o negro con tapa naranja). Además, se estableció la recuperación de los materiales en las plantas de tratamiento solo de forma automática.

El exceso de desechos sanitarios desborda las plantas de tratamiento

Carlos Arribas, responsable de residuos de Ecologistas en Acción, denuncia que, tras la decisión de paralizar el triaje manual, y como muchas de estas instalaciones carecen de máquinas para hacer este proceso automatizado, los residuos acaban en vertederos. “Eso está pasando en Andalucía y Asturias”, indica. En Madrid y Cataluña, las más afectadas por el virus, han recurrido al almacenaje y la quema.

Y es que las plantas están desbordadas por el exceso concreto de desechos sanitarios y la capacidad de incineración es también limitada, solo hay 11 instalaciones en el país, apunta Arribas, que es partidario de la desin­fección por vapor, del uso de plantas de autoclave, una práctica de esterilización menos contaminante que la incineración, arguye. Pero hay muy pocas, trabajan por encima de su capacidad y es un servicio, en su mayoría, externalizado y concentrado en escasas empresas (Consenur o Cespa son algunas de ellas), explica. O el uso de la radiación ultravioleta en el caso de las mascarillas, como hacen ya compañías en Cataluña, para su reutilización.

En general, la generación de residuos municipales ha caído entre un 10% y un 30% por el parón de la actividad

Durante el confinamiento, en general, la generación de residuos municipales se ha desplomado entre un 10% y un 30% por el parón de la actividad, según los ecologistas. Desde la empresa de servicios urbanos Urbaser observan una caída del 10%-15% en zonas urbanas en el mismo periodo y de hasta el 50% en áreas turísticas solo en Semana Santa, cuando toda la economía estaba en hibernación, mientras crece la sanitaria y la de los hogares.

Hasta ahora, sin embargo, no hay datos oficiales, solo algunos parciales ofrecidos por las comunidades autónomas. Por ejemplo, en Cataluña, en el primer mes de cuarentena, el derrumbe fue del 17%, unas 242.000 toneladas, y del 25% en el área metropolitana de Barcelona, según los cálculos al 16 de abril de la Agencia de Residuos Catalana difundidos por la Alianza Residuo Cero. Mientras que la recogida selectiva (orgánica, papel, vidrio, envases) disminuyó un 20% respecto a un mes normal y la fracción resto, un 12%, agregan. Y en Valencia, a 29 de abril, la producción cayó un 11% de media y un 22% en zonas turísticas. “En esta materia, la estadística es secreto de Estado; las últimas cifras son de 2017 y las de Eurostat, de 2018, así es imposible”, critica Arribas.

Los ecologistas prefieren la desinfección por vapor o la radiación ultravioleta a la quema

“El hecho de que nuestro país no cuente con un sistema sostenible y eficiente incide de una manera importante en la situación actual, ya que no realiza una recogida selectiva en origen y no recupera ni trata la mayor parte de los biorresiduos que generamos”, lamentan Marian Lorenzo y María Durán, del equipo de recursos naturales y residuos de Amigos de la Tierra.

Unos 3,7 millones de toneladas de basura doméstica terminan en vertederos sin tratamiento previo, según las últimas cifras publicadas por el Ministerio de Transición Ecológica. Arribas recuerda que ya hay un expediente de infracción abierto de 2018 por este motivo, incumpliendo la directiva de 1999. “Esperamos que acabe pronto la investigación de la Comisión y se sancione una vez más al Reino de España”, manifiesta.

Desde Urbaser creen que la incineración es el proceso más eficaz para destruir desechos hospitalarios

Pero Lorenzo y Durán añaden otro problema: “Como la mayor parte llega mezclado a las plantas de tratamiento, es necesaria su separación manual, y esto hace muy difícil su recuperación. Según el INE, en 2017, en España se recogieron mezclados el 81% de los desechos municipales generados, acabando la mayor parte incinerados y fundamentalmente en vertederos”. En los dos últimos casos, Eurostat calcula una tasa media del 12% y el 54%, respectivamente. “Si no se cambia el modelo, la situación de emergencia sanitaria ahondará esta brecha y dificultará aún más el cumplimiento de los objetivos este año y en los sucesivos”, advierten.

El coronavirus pone en peligro las metas de reciclaje

En cambio, desde Urbaser creen que “la pandemia no ha sido un impedimento para mejorar los resultados de reciclaje. Prácticamente no se han dejado de tratar los residuos en las plantas; se ha elevado la protección de los empleados y se ha suprimido la selección manual proveniente del contenedor gris. Esta actividad, considerada esencial, ha permitido evitar una acumulación indebida de desechos. Es necesaria la colaboración ciudadana para el depósito correcto de orgánico, cartón, plástico...”. Además, consideran que “la incineración es el proceso industrial más eficaz para la destrucción de desechos hospitalarios infectados”.

Más plástico

Preocupa también la relajación en el uso de envases, no tanto por su necesario protagonismo en sanidad como material de protección ante el virus, sino por su mayor utilización en otras áreas que habían avanzado en su reducción, como la alimentaria.

“Lo vemos cuando hacemos un pedido al supermercado, todo está metido en plástico”, observa Elena Bulmer, profesora de EAE Business School. Para Arribas supone un retroceso porque, “según Ecoembes, han subido un 15%. La mayor parte no es recogido ni tratado y, en el peor de los casos, terminan incinerados o en vertederos, que es lo que sucede con las mascarillas y los guantes”. También por la falta de información sobre cómo reciclarlos y el incivismo ciudadano, reprocha Bulmer. Y el mensaje erróneo de que es más seguro e higiénico, añaden desde Amigos de la Tierra.

La Alianza Residuo Cero, a la que pertenecen Ecologistas en Acción y Amigos de la Tierra, entre otras, pide al Gobierno que “no ceda ante la presión de la industria, que busca rebajar las medidas contempladas en la directiva de plásticos de un solo uso (pajitas, cubiertos, vasos de poliestireno...) y retrasar su transposición fijada para 2021”. De hecho, según Arribas, en España estaba en trámites un impuesto específico para estos productos, pero se retrasa por el Covid.

Bulmer opina que es importante ponerle un valor al residuo y avanzar en la valorización energética, convertir los desechos en energía, como en Suecia, donde la basura no es un problema, asegura. Los ecologistas reclaman progresar hacia el residuo cero y la economía circular y fijar unos objetivos más ambiciosos. “La salud y el medioambiente no deben estar reñidos”, concluyen.

Recogida selectiva

Envases. El uso ciudadano del contenedor amarillo (metal, plástico y brik) subió en las últimas semanas más de un 10% frente al mismo periodo de 2019 por el confinamiento y el alza del consumo en los hogares, según Ecoembes.

Papel. Ecoembes constata también un descenso durante el estado de alarma, pero sin ofrecer datos. La industria papelera calcula una bajada del 15%, señala David Barrio, director de reciclado y logística de la Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón (Aspapel). “El alza en los hogares no ha compensado la drástica caída en el pequeño comercio”, comenta.

Electrónicos. Desde mediados de marzo y hasta el 30 de abril, la recogida de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos se desplomó el 35%, menos de 9,8 millones de kilogramos frente a los casi 15 millones del mismo periodo de 2019, por el cierre del comercio, según la Fundación Ecolec. Es un mercado de reposición; si no hay consumo, no hay residuos, explican. Y creen que, a causa de la pandemia, el Gobierno debe ajustar la meta de recoger este año como mínimo el 65% de lo colocado en 2019. Recyclia, que incluye además pilas y baterías, ha atendido una media de más de 800 solicitudes semanales de retirada de residuos, un poco más del 30% de su actividad en circunstancias normales, expone José Pérez, CEO de Recyclia, quien también prevé incumplir la meta. En tanto, el consumo de pilas ha aumentado un 15%, según la fundación Ecopilas. España consume una media de 45 millones de unidades al mes, añaden.

Vidrio. Desde Ecovidrio resaltan que, pese al aislamiento, más del 70% de la población deposita el vidrio en el contenedor verde al menos una vez por semana. En abril, la caída fue del 10% y esperan más en los próximos meses por el parón hostelero, donde se genera el 52% de estos envases, y el freno del turismo, ferias y fiestas.

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