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Inversión temática, oportunidades mientras se transforma el mundo

Así está afectando el Covid-19 a la innovación sanitaria, los nuevos estilos de vida, el cambio climático o el crecimiento sostenible

Inversión temática, oportunidades mientras se transforma el mundo

El coronavirus está revolucionando el mundo, la sociedad y la economía tal y cómo los entendíamos, pero quizás todos esos cambios acelerados por la crisis sanitaria puedan ser una gran oportunidad para llevar a cabo, con más decisión aún, transformaciones que los expertos llevaban tiempo pronosticando.

Precisamente los fondos temáticos centran sus estrategias de inversión en tendencias globales a largo plazo. Hablamos de sectores o actividades que se aprovechan de la notable capacidad del ingenio humano para innovar y abordar los desequilibrios en nuestro mundo, creando evidentes oportunidades de inversión de cara a los próximos años.

En concreto Schroders ha identificado ocho temáticas básicas que siguen siendo válidas en las actuales circunstancias y que incluso se están viendo reforzadas por la crisis del Covid-19, ya que "el ingenio y la innovación están uniendo fuerzas para hacer frente a la enfermedad y adaptar el trabajo y la vida familiar a un nuevo conjunto de realidades económicas, políticas y sociales", reflexiona David Docherty, director de inversión temática de la gestora internacional.

Innovación sanitaria su importancia se realza

Los países tratan de prevenir y curar las enfermedades al tiempo que se enfrentan a problemas demográficos y presupuestarios, circunstancias que ponen de relieve la importancia que tiene para la sociedad la innovación en materia de atención sanitaria.

La ciencia y la tecnología serán cruciales a medida que las empresas aprovechen los datos, la potencia de computación y los conocimientos médicos para luchar contra las enfermedades y en su búsqueda de nuevas terapias o tratamientos. Además, se impulsará la atención sanitaria digital, donde la tecnología en forma de telesalud ha demostrado su valor durante esta crisis, como medio para hacer que la prestación de servicios médicos sea más reactiva y eficiente.

La fabricación inteligente, esencial

La disrupción entre demanda y oferta causada por el coronavirus demuestra también la importancia de la innovación en la fabricación para garantizar la capacidad de respuesta y la productividad en cualquiera de los contextos. Las empresas aprovechan las innovaciones en hardware, software y materiales para ofrecer una mayor agilidad, y se invertirá en fabricación inteligente como, por ejemplo, en la impresión en 3D, la automatización robótica, sensores y controles y materiales avanzados como compuestos ligeros.

Cambios en los estilos de vida

Mientras que las empresas responden a los desafíos del virus, los consumidores están utilizando el ingenio para adaptarse a esta nueva situación. Ahora la mayoría de los consumidores realiza la compra a través de internet y es muy probable que también se den de alta en otras plataformas y aplicaciones una vez haya pasado la crisis.

Del mismo modo, la temática enfocada en el bienestar también se intensificará a medida que las personas tomen mayor conciencia sobre los beneficios de llevar una vida más sana.

Inversión temática, oportunidades mientras se transforma el mundo

Disrupción: da lugar a respuestas innovadoras

Aunque el coronavirus está alterando nuestro día a día, estamos respondiendo con innovación para hacerle frente: teletrabajo, plataformas de vídeo interactivas para socializar online, pagos mediante sistemas electrónicos, etc. En general, una poderosa convergencia de tecnologías como la inteligencia artificial, la computación cuántica y el internet de las cosas impulsará innovaciones disruptivas en la tecnología financiera, las comunicaciones y muchas otras industrias durante esta crisis. Pero, lo más importante es que permanecerán una vez esta situación se haya resuelto.

Ciudades globales del futuro

Otra temática disruptiva es la urbanización. A corto plazo, el virus ha acelerado varias tendencias existentes en el uso del suelo urbano. El aumento de la demanda de información subraya la importancia de los centros de datos que apoyen la infraestructura informática de las ciudades. A su vez, el reto sanitario favorecerá el desarrollo de centros de investigación médica, a medida que las empresas de biotecnología innovadoras reaccionen ante las nuevas prioridades sanitarias. Por otra parte, el aumento a largo plazo del teletrabajo incrementará los retos a los que se enfrenta el sector inmobiliario de oficinas.

Cambio climático, impacto positivo del teletrabajo

La crisis sanitaria ha sacado de las portadas el problema del cambio climático. A pesar de que las restricciones impuestas para frenar el avance del coronavirus como el teletrabajo, la reducción de viajes, etc. han tenido ciertos efectos secundarios positivos para el medio ambiente, se espera que estos sean temporales. La industria y el transporte volverán a aumentar y las emisiones mundiales de carbono se recuperarán. Es probable que se mantengan algunos de los cambios de comportamiento que el virus ha impuesto. Sin embargo, aunque estos cambios son importantes, son una parte pequeña del esfuerzo total que se necesitará.

La preocupación pública por el cambio climático es comparable a los temores por los coronavirus, por lo que podríamos estar ante un punto de inflexión. Las decisiones que los líderes políticos tomen en los próximos meses serán importantes y podrían empezar a alinear las medidas de estímulo con los objetivos climáticos.

"Las implicaciones políticas de esta lucha afectarán a casi todas las industrias, un hecho que tendremos en cuenta a la hora de invertir en empresas que se beneficien de los esfuerzos para mitigar o adaptarse al cambio climático", asegura el responsable de inversión temática de Schroders.

Transición energética, una inversión a largo plazo

Continúa el paso de los combustibles fósiles a la energía renovable, por lo que sigue vigente la transición energética como estrategia de inversión a largo plazo, sobre todo a medida que las nuevas tecnologías, la demanda de los consumidores y los cambios políticos y normativos impulsen estas inversiones. Los expertos estiman que la cadena de suministro para la transición energética necesitará 120 billones de dólares de inversión hasta 2050 y se trata de aprovechar las oportunidades derivadas en toda esta cadena de valor: generación, transmisión y distribución de energía renovable, el almacenamiento y la eficiencia energética.

Crecimiento sostenible junto a los ‘stakeholders’

El coronavirus es un claro recordatorio de la importancia de establecer relaciones sólidas entre las empresas y sus públicos de interés (stakeholders), entre los que se encuentran sus empleados, proveedores, clientes, reguladores y accionistas. Todos están viéndose afectados, de algún modo, por la enfermedad. En este punto, David Docherty aclara que, "estas relaciones se encuentran en el centro de la filosofía que subyace a nuestras inversiones sobre el crecimiento sostenible y su buen funcionamiento será fundamental si queremos navegar con éxito por esta crisis". Y añade que, como el momento adverso en el que nos encontramos fortalece estas relaciones, la sociedad y el medio ambiente se retroalimentarán en el futuro.

Efectivamente el cambio está ocurriendo más rápido que nunca, creando un rico conjunto de oportunidades que los inversores pueden capturar mediante diversos fondos temáticos. "Creemos que el ingenio humano fomentará la innovación para abordar todos los desequilibrios a los que nos enfrentaremos; sin duda, un factor que tenemos muy en cuenta a la hora de realizar nuestras estrategias de inversión temáticas".

Para aprovechar estas oportunidades, la gestora internacional cuenta con una amplia gama de fondos temáticos. Entre ellos, destaca el Schroder International Selection Fund Global Sustainable Growth, una estrategia que apuesta por empresas que muestren características de sostenibilidad positivas, como la gestión de sus actividades comerciales a largo plazo, compañías que afronten sus responsabilidades hacia sus clientes, empleados y proveedores, y que, además, respeten el medio ambiente. Estas estarán en una mejor posición para mantener su crecimiento y rentabilidad a largo plazo. Además, la gestora considera que, si se combina con otros impulsores de crecimiento, esto puede generar un crecimiento más sólido, algo infravalorado por el mercado.

 Por otro lado, el Schroder International Selection Fund Global Climate Change Equity, por su parte, se centra en empresas que reconocen las amenazas y aceptan los retos tempranamente, o que forman parte de la solución a los problemas relacionados con la emergencia climática. Estas se beneficiarán del crecimiento estructural a largo plazo que el mercado infravalora.

Y es que, no hay que olvidar que el cambio climático es el mayor desafío al que se enfrenta nuestro mundo en los próximos años y décadas y, por muy devastador que parezca, sus efectos en la salud y la mortalidad serán mucho más drásticos que los del Covid-10 . Para ganar esta batalla, será necesario transigir hacia una economía baja en carbono, lo que supondrá una transformación para la sociedad, la industria y la empresa nunca vista hasta ahora pero los cambios también suponen oportunidades.

Es todavía demasiado pronto para conocer la magnitud del impacto de esta crisis sin precedentes, pero nos tranquiliza comprobar que las temáticas descritas seguirán de actualidad muchos años más.

El contenido de este artículo no constituye una oferta o recomendación de compra o venta de ningún instrumento financiero, ni una sugerencia para adoptar ninguna estrategia de inversión. Cualquier referencia a títulos, sectores, regiones o países se proporciona únicamente con fines ilustrativos.

Recuerda que el valor de las inversiones y las rentas que generan pueden subir al igual que bajar, y los inversores podrían no recuperar el capital invertido inicialmente.

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