Cómo se vuelve a salir a la calle tras una pandemia

Los expertos apuestan por una vuelta escalonada a los puestos de trabajo

Covid-19
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Esta semana se han reincorporado a sus puestos aquellos trabajadores que pararon durante las dos últimas semanas por pertenecer a sectores no esenciales. Sin embargo, según el Gobierno, este gesto no es el comienzo de una fase de desescalada, “que comenzará, como pronto, dentro de dos semanas”. Aún no está clara la forma en la que se recuperará la normalidad tras este periodo de confinamiento que dura casi un mes, pues los protocolos se van adaptando en función de la evolución de la pandemia y varían cada día. La manera en la que se debería ejecutar esta vuelta a la cotidianidad divide a los expertos, si bien todos apuestan por un retorno gradual a los centros de trabajo.

El catedrático de medicina preventiva y salud pública de la Universidad Autónoma de Madrid Rafael Herruzo Cabrera expone que, en principio, para que una epidemia o un brote se extinga, el porcentaje de inmunes –bien sea por vacunación o por haber superado la enfermedad– debe ser superior al 66%. En la actualidad, la falta de pruebas de diagnóstico complica mucho hacer este cálculo, si bien, según el experto, es altamente improbable que se haya alcanzado este nivel. Por tanto, “cuando se vuelva al tipo y frecuencia de los contactos interpersonales anteriores al confinamiento, podremos tener en cualquier momento una nueva epidemia, de mayor proporción en cuanto más se retrase su detección”, relata el académico, para quien este riesgo persistirá mientras no se cuente con una vacuna.

Una inmunidad que Amador Gómez, director técnico y científico de Acción Contra el Hambre, propone alcanzar de manera vigilada. “El virus va a seguir, lo que buscamos es controlarlo para reducir el riesgo de colapso sanitario”, comenta. Un retorno asimétrico para grupos vulnerables y para las regiones más afectadas es la mejor opción para Gómez. “Habrá que hacer un balance del riesgo sanitario y del impacto económico para que vayan volviendo determinadas personas”, resume. Si bien también matiza que las empresas que hayan implementado el teletrabajo con éxito podrán alargarlo más allá del confinamiento con el objetivo de salvaguardar la salud de sus trabajadores.

En esta línea, el portavoz de Acción Contra el Hambre considera que una vez que la reclusión haya acabado, será necesario prohibir eventos que concentren un gran número de personas para evitar riesgos. También lo cree así Herruzo Cabrera, quien apuesta por una recuperación gradual de las actividades de ocio. “Si ya no hay casos autóctonos, creo que se pueden permitir las reuniones familiares, luego acudir a bares y terrazas aunque reduciendo el número de clientes en torno a una mesa”, desarrolla, mientras explica que la razón para evitar el mobiliario es que el virus no se queda en el ambiente, sino que cae sobre las superficies horizontales. Después sería el turno de los centros educativos, poniendo una especial atención en la inmunidad y los síntomas de los profesores de educación primaria. “Solo en último lugar se podrán permitir los eventos deportivos, mítines, conciertos o manifestaciones”, apunta.

La posibilidad de contagio allí es mayor porque al estar expuestos durante un periodo de tiempo prolongado a la interacción con otras personas, es más probable ser interceptado por las gotas de un enfermo, pues pueden llegar hasta a dos metros de distancia. “Después de asistir a estos eventos, cada uno debería autoevaluarse los síntomas durante 14 días”, apunta. El director del máster en Epidemiología y Salud Pública de la Universidad Internacional de Valencia, Vicente Zanon Moreno, sin embargo, no ve necesario un retorno gradual a las actividades lúdicas. Si bien sí apuesta por una vuelta escalonada a los puestos de trabajo, cree que cuando todo el mundo esté en la calle de nuevo será absurdo tratar de limitar ciertas reu­niones, pues los contagios se podrían producir en cualquier lugar. “¿Si podemos volver a trabajar, por qué no reunirnos con nuestros compañeros en una cafetería?”, pregunta.

Para evitar, por tanto, nuevos brotes, el experto hace hincapié en que no se debería permitir el retorno hasta que no se tenga cierta seguridad. Lo que, para él, pasa por acumular varios días sin que se haya producido ningún nuevo contagio: “No podemos salir a la calle solo porque haya descendido el número de casos. Mientras haya nuevos enfermos, se pueden producir contagios, con lo que el proceso se dilataría aún más”, concluye.

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