La hora de los bancos al rescate

El sector es clave para que fluya el crédito con aval público a pymes y autónomos y el regulador les respalda plenamente para ello.

La hora de los bancos al rescate
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Como pieza clave del sistema económico, los bancos están de nuevo en el centro de la nueva crisis económica que azota a España a causa del coronavirus Covid-19. Pero esta vez, a diferencia de lo sucedido con el estallido de Lehman o la crisis de la deuda de la zona euro, no son parte del problema sino de la solución. En esta ocasión no hay balances llenos de activos tóxicos que limpiar, ni rescates millonarios con dinero público para evitar la quiebra de entidades. Al contrario, los bancos están ahora llamados a arrimar el hombro en primera línea con la concesión de crédito a las empresas y autónomos que han visto paralizada su actividad económica, sin que haya una perspectiva sobre cómo y cuándo va a llegar la recuperación a los negocios.

Su papel es clave para que los avales que ofrece el Gobierno, dispuesto a responder por el impago de hasta el 80% del crédito, lleguen a quien lo necesita. Y para ello, a la banca se le ha puesto una auténtica alfombra roja. El Banco Central Europeo está dando todas las facilidades, inimaginables en otro tiempo, para que los bancos se pongan manos a la obra de prestar dinero. Para empezar, se ha ocupado de forma urgente de apuntalar la estabilidad del sistema, de modo que las turbulencias de los mercados queden bajo control y no creen un clima de inseguridad que retraiga a los bancos de dar financiación. El BCE ha abierto el grifo de la liquidez a espuertas, para que los bancos no pasen apuro alguno y tengan margen para decidirse a prestar.

En el último mes, los préstamos de la institución a los bancos de la zona euro han sumado más de 250.000 millones de euros, la antesala necesaria para que los mecanismos de avales a pymes y autónomos echen a andar. En España, después de que se activara una primera partida de 20.000 millones de euros de crédito con aval del Estado, el Gobierno aprobaba el viernes una segunda línea de avales por otros 20.000 millones.

El BCE también ha rebajado las exigencias de capital al sector, de modo que se liberan recursos por alrededor de 120.000 millones de euros que podrán destinarse a dar crédito. También liberará a las entidades de tener que provisionar por los créditos con aval público impagados o por las moratorias establecidas en los pagos de las hipotecas y de los créditos al consumo. Así, aunque la crisis económica vaya a elevar previsiblemente la morosidad del sector, el regulador establece excepciones -muy ligadas a las medidas extraordinarias que se aprueban estos días­- para suavizar la exigencia de contabilizar y provisionar los impagos.

El Banco de España y la CNMC investigan denuncias de mala praxis por querer vincular otros productos a los créditos del ICO

En definitiva, habrá medidas para que el riesgo de crédito por apoyar a pymes y autónomos no sea un obstáculo. A cambio, los bancos, ya sin los apuros de capital de antaño, van a tener que sacrificar la joya de la corona, los dividendos. Además de rebajar o sencillamente renunciar a los bonus de su dirección, relegados a un completo segundo plano ante la emergencia sanitaria y económica, y de encajar la inevitable caída de beneficios que traerá la contracción económica. Así, la realidad del Covid-19 va a superar con creces el peor de los escenarios de un test de estrés, que va a poner a prueba la implicación de la banca con la sociedad y a abrir una nueva etapa de relación con los accionistas.

La pandemia del Covid-19 no tiene a la banca como sector más afectado pero los descensos de beneficios de este año se dan por hechos. Barclays recortó esta semana sus previsiones de beneficio para la banca española en un 48% para 2020, el 51% para 2021 y el 33% para 2022. En Goldman Sachs, han ampliado su previsión de caída de beneficios para la banca europea en 120.000 millones de euros hasta 2023, que se suman a los 30.000 millones de recorte en sus estimaciones al inicio de la pandemia.

Después de que el BCE apremiara al sector a suspender el pago de dividendos, con el fin de concentrar capital en dar crédito, los anuncios de anulación de la retribución al accionista son continuos. En la banca española, ya se han sumado a las indicaciones del BCE Santander, CaixaBank, Bankia, Sabadell, Liberbank y Unicaja. El llamamiento del BCE a suspender el dividendo es de hecho de una firmeza sin precedentes y el propio presidente del Consejo de Supervisión del BCE, Andrea Enria, ha llegado a apuntar la posibilidad de tomar acciones legales contra los bancos que no sigan la directriz de anular los pagos al menos hasta octubre. La gran pregunta para el accionista de banca es ahora cuándo se volverá a la normalidad en el reparto del dividendo, una respuesta que va unida de forma obligada al ritmo en que se produzca la recuperación económica.

En posición mucho más sólida que en 2008, los bancos anulan dividendos y afrontan un horizonte de menos beneficio y rentabilidad

En Goldman Sachs recuerdan que la gran inquietud de los inversores en banca es si la intervención del BCE para suspender el pago de dividendo va a ser temporal o de más largo plazo. Y en el banco estadounidense calculan que la normalización de la retribución al accionista de los bancos europeos no llegará hasta 2023. Antes, los accionistas tendrán que olvidarse del dividendo en 2020 y en 2021, en ese año no ya por la decisión del regulador sino por la fuerte caída de rentabilidad que sufrirá el sector. Ya en 2022 comenzarán a recuperarse los pagos, los correspondientes al ejercicio de 2021, para normalizarse al año siguiente.

En otro banco de inversión se muestran escépticos sobre la respuesta de que dará la banca de la zona euro a la urgencia en la concesión de crédito. A pesar del apoyo del BCE para garantizar un coste de financiación muy barato, “las valoraciones del sector continúan bajas. En este contexto, es más probable que los bancos preserven capital antes que extender el crédito en la forma que sería necesaria para impulsar la economía”, sostienen. Así, el sector va a tener muy presente la presión del mercado por generar beneficios y la vigilancia sobre el posible deterioro en la cartera de crédito, incluso a pesar de que asuman una parte muy pequeña del riesgo –entre el 20% y el 40% en el caso de los bancos españoles- en la financiación con aval público.

En España, y a pesar de que los bancos urgían estos días al Gobierno a ampliar las líneas de financiación avalada, el primer balance de la implementación de los créditosl del ICO deja un resultado aún pobre. Las solicitudes de avales para créditos para autónomos y empresas que ha recibido el ICO alcanzaban este jueves, según explicó la vicepresidenta y ministra de Asuntos Económicos Nadia Calviño, las 33.000, por un importe de 2.800 millones, lejos de los 20.000 millones puestos a disposición en la primera ronda. Desde la banca afirman que la demanda de crédito comprometida con los clientes es muy superior, aunque no lo sean aún las peticiones formalizadas con el ICO, que solo admite de forma automática las solicitudes de crédito inferiores a los 50 millones.

La gestión del riesgo en la nueva oleada de financiación que se espera por parte de la banca es una cuestión sobre la que ya se ha pronunciado el Banco de España. El sector no asume ni mucho menos la totalidad del riesgo de impago de los créditos con aval público y pese a animar al sector a prestar con más flexibilidad, el regulador también apremia a los bancos a no descuidar la correcta medición de los riesgos y coberturas necesarios.

En 2021 los pagos al accionista se resentirán no ya por el regulador sino por la pérdida de rentabilidad. Goldman no prevé la vuelta a la normalidad hasta 2023

“Hay clientes en el fichero de morosos y a los que el banco está tramitando estos días la petición del crédito del ICO”, aseguraba estos días a este diario la abogada mercantilista Cristina Borrallo, del bufete FuturLegal. Y junto a la eterna cuestión del riesgo crediticio, sobre la que el sector ya sufrió un duro castigo en la anterior crisis financiera, la amenaza de mala praxis también ha vuelto a planear sobre las oficinas bancarias. El Banco de España y la CNMC investigan denuncias de clientes a los que la entidad obligaba a suscribir un seguro, o algún otro tipo de producto bancario, al tramitar la petición del crédito del ICO, algo que no está permitido.

En la otra cara de la moneda también surgen iniciativas de apoyo y compromiso con la clientela como adelantar en una semana el pago del paro o algunas medidas de apoyo como el aplazamiento en hasta doce meses en las hipotecas o en seis meses en los créditos al consumo del principal del crédito, no del pago de los intereses.

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