La necesidad de ir planificando la reactivación económica

Se han cometido fallos estratégicos y ha faltado diálogo leal y constructivo con los agente sociales, los gobiernos autonómicos y la oposición

El balance de contagios y muertes causado por el virus Covid-19 ha convertido a España en el país del mundo con peores resultados en la lucha contra la epidemia. Las causas son complejas y no es fácil encontrar una explicación simple. Por un lado, España es un destino turístico mundial de primer orden, con una cultura social que favorece activamente las relaciones interpersonales y familiares y una demografía altamente envejecida, todos ellos factores de riesgo en el contexto de esta pandemia. Pero tampoco cabe descartar que parte del problema provenga de imprevisión, contradicciones, falta de medios y errores de estrategia a la hora de gestionar la respuesta a la epidemia.

La emergencia sanitaria se ha convertido ya en una gravísima crisis económica y España corre el peligro de ser también en este terreno uno de los países más golpeados en todo el mundo. Hasta ahora se han cometido fallos estratégicos, de coordinación y de comunicación y ha faltado diálogo sincero, leal y constructivo con los agente sociales, con los gobiernos autonómicos y con los partidos de la oposición.

El Gobierno ha anunciado este fin de semana que se prorroga el estado de alarma, pero que decae el permiso retribuido obligatorio, que suponía el parón de toda la actividad económica no esencial. Con ello ha dado a entender que el país vuelve a la situación previa, que implicaba también la hibernación de gran parte de la actividad económica. Sin embargo, y de nuevo sin diálogo previo, el Ejecutivo ha anunciado también que esta prórroga no será la última, al tiempo que ha ido dejando caer ideas (como la de recomendar el uso general de mascarillas por la población) sin que quede clara cuál es la estrategia de desescalado del parón económico.

Hay tiempo, no mucho, para hablar con empresas y sindicatos, con Gobiernos autonómicos y partidos de la oposición con el fin de diseñar una estrategia coherente en materia de prevención, seguridad, tests, cuarentenas, sectores, regiones, teletrabajo y demás medidas y planificar así de forma integral y coordinada la reactivación económica. No tiene sentido apelar a la adhesión al Gobierno mediante una reedición de los pactos de La Moncloa cuando pase la emergencia y no recabar ahora de forma leal el apoyo de todos para encontrar soluciones eficaces a los múltiples frentes de la epidemia. No en vano estamos ante una crisis sin precendentes, que no solo está golpeando dramáticamente a la población, sino que amenaza con dejar sumido al país en una gravísima recesión cuyas nefastas consecuencias es necesario a toda costa comenzar a afrontar ya.