De los Mozos (Anfac): "Esta crisis va a costar muchos miles de millones de euros"

El directivo pide al Gobierno un plan de choque que relance al automóvil, con una previsión de caída de las matriculaciones del 30% para este año 

El presidente de Anfac, José Vicente de los Mozos.
El presidente de Anfac, José Vicente de los Mozos.

José Vicente de los Mozos, 58 años, es vicepresidente de Fabricación y Logística del grupo Renault y presidente de Renault España. Llegó a la presidencia de Anfac en enero de 2018 y se ha comprometido con la patronal hasta finales de este año -uno más de lo habitual-, con el objetivo de consagrar el plan ’Automoción 2020-40.Liderando la movilidad sostenible’. Ahora se enfrenta a uno de los retos más grandes de su carrera, el del coronavirus.

¿Cuáles serán las consecuencias económicas y de empleo sobre el sector?

No hemos calculado el impacto económico, pero cada semana se dejan de fabricar algo más de 50.000 vehículos y de vender entre 20.000 y 25.000 unidades. Esto da idea de lo que puede suponer. Hay que tener en cuenta toda la escala de valor, desde los proveedores hasta las redes de distribución. Si tenemos en cuenta que el 9% del empleo español está dedicado al sector y este está paralizado, tenemos una idea de que esta crisis va a costar muchos miles de millones de euros. El impacto económico final y en la balanza comercial dependerá de cuándo se pueda retomar la actividad.

¿Cómo será la vuelta a la normalidad? ¿Cuánto tiempo estima que se necesita para que una factoría vuelva a su cadencia de producción habitual?

Todo dependerá del tiempo que tarde en finalizar el estado de alarma y las medidas específicas, para recuperar la industria. Es probable que hasta principios de mayo no se reanude completamente la actividad en las fábricas. Las de elementos mecánicos quizá empiecen un poco antes, pero dependerá también del suministro de piezas. El ritmo de activación dependerá de la demanda y el mercado. Estamos trabajando en la elaboración de un protocolo sanitario para recuperar la producción de las fábricas de automoción en España. En los próximos días nos reuniremos con el Ministerio de Industria y los líderes sindicales para firmarlo. Queremos tomar como ejemplo los protocolos aplicados en China y Corea, que ya están reanudando la actividad. Es importante que el Gobierno y las administraciones realicen un esfuerzo de coordinación y que cuenten con el sector privado. Las administraciones solas, sin contar con el sector privado, tendrán difícil trabajar con la agilidad que es necesaria en estos momentos.

¿Qué medidas se deben tomar en las factorías una vez se reanude la fabricación?

Estamos trabajando en la elaboración de un protocolo sanitario para recuperar la producción de las fábricas de automoción en España. En los próximos días nos reuniremos con el Ministerio de Industria y los líderes sindicales para firmarlo. Queremos tomar como ejemplo los protocolos aplicados en China y Corea, que ya están reanudando la actividad. Ahora mismo, lo más importante es la salud de todas las personas que forman parte del sector del automóvil. Tenemos una grandísima responsabilidad con ellos, nuestra prioridad es su seguridad y por eso, estamos estudiando y adaptando estos protocolos sanitarios.

Cada semana se dejan de fabricar más de 50.000 vehículos y de vender entre 20.000 y 25.000 unidades

¿Y económicas?

Vamos a necesitar líneas de crédito para que las empresas, sobre todo las que cuentan con menos flujo de caja, puedan salir adelante, así como retrasar en lo posible las cargas sociales. Si no, muchas desaparecerán. Es duro, pero es así.

¿Cómo han cambiado las previsiones para el sector con el impacto del coronavirus?

Es complicado hacer previsiones cuando aún no sabemos cuántos días de producción o de mercado perderemos. De eso depende el escenario final. De eso y de la contundencia de las medidas que se apliquen para el sector de la automoción. Necesitamos un plan de choque de relanzamiento del mercado y de la producción, con medidas específicas para la venta de vehículos, que incrementen la confianza de los consumidores, ya que, en esta situación de incertidumbre, la compra de un coche no va a ser prioridad. De todos modos, según los cálculos de Anfac, las ventas cerrarán el año con una caída estimada de al menos un 30%.

Vamos a necesitar líneas de crédito para que las empresas puedan salir adelante; y retrasar las cargas sociales

El sector se encontraba ya en un momento de incertidumbre con los clientes que no sabían qué coche comprar y con la entrada en vigor de la nueva normativa de emisiones europea. ¿Teme una gran crisis?

Temo que el drama humanitario y sanitario que enfrentamos hoy se convierta en una desgracia económica y social. Por eso, tenemos que trabajar en el día después, en cómo salir de esta crisis. Y para ello, el Gobierno va a necesitar al sector privado, va a necesitar de la colaboración y de la rapidez de respuesta de las empresas. La industria de la automoción lleva dos semanas paralizada, lo que nos coloca en una situación de especial debilidad, que se suma a la creciente incertidumbre en el consumidor. Por eso, es necesario un plan de choque de relanzamiento del sector.

Bajo su experiencia, ¿cómo considera que se debería afrontar este reto?

Hay que actuar de inmediato, no podemos esperar a que finalice el estado de alarma para ponernos a implementar medidas que reactiven el mercado y la industria. Debemos de seguir el ejemplo de lo que se ha hecho en China y Corea y elaborar un plan de choque de reactivación que empiece a funcionar ya, con protocolos sanitarios que nos permitan reanudar la actividad en cuanto sea posible. Se lo hemos hecho saber a los diferentes ministerios y a presidencia. Es necesario empezar a trabajar de inmediato para el día después.

¿Puede haber cierre de plantas?

En España, al no tener efecto sede, tenemos que esforzarnos en estas situaciones de crisis en demostrar que somos altamente competitivos y que somos un país que mima a la industria de automoción, para ser más atractivos de cara al futuro y garantizarnos la sostenibilidad. Es imprescindible la colaboración público-privada, que el Gobierno cuente con el sector privado para trabajar rápido y de manera eficaz. El riesgo no es que la automoción caiga, sino que no atraigamos las inversiones que necesitamos a futuro si nuestras matrices ven que en España no se da a la industria de la automoción la prioridad que se merece. Ese el verdadero peligro. Correríamos el riesgo de perder capacidad de producción y a la larga, incluso fábricas.

Normas
Entra en El País para participar