Financiación

Las empresas invocan el poder de los ‘hedge funds’ para evitar la quiebra

Recurren a créditos más caros para lograr la financiación que niega la banca; DE Shaw, Oaktree o Hayfin preparan su desembarco

Operadores en la Bolsa de Nueva York.
Operadores en la Bolsa de Nueva York. EFE

Un fantasma recorre todas las empresas españolas. La posibilidad de que, como ocurrió en la Gran Crisis Financiera que estalló en 2008, el pánico se instale en la economía y la banca les corte el grifo. Por ello, muchas compañías se ven abocadas a tratar con unos compañeros de baile que normalmente no son los deseados: los hedge funds especializados en prestar dinero a empresas en dificultades.

Tanto los gobiernos como los bancos centrales se han puesto manos a la obra. La concesión de avales públicos –que en España alcanzan los 100.000 millones y que cubrirán entre el 60% y el 80% de los préstamos— y las medidas para aliviar las tensiones en los mercados de deuda a corto plazo han dado confianza a los bancos para dar soporte al sector empresarial ante la debacle económica. Esa confianza, sin embargo, no está calando igual en el mercado. Y las empresas con menor solvencia y una nota de las agencias de rating por debajo del grado de inversión mantienen vivas tensiones de tesorería y más dificultades por encontrar un colchón financiero.

“Los gestores de fondos de deuda han sufrido reembolsos masivos y para atenderlos están vendiendo a cualquier precio. Esto ha producido un disloque en el mercado de bonos. Es, por tanto, el gran momento de los fondos distress. Prevemos una caída rápida durante tres meses y luego una rápida recuperación. Puede ser la oportunidad de la década para este tipo de vehículos”, explica Ignacio Gómez-Sancha, socio director de la oficina de Madrid de Latham & Watkins.

De hecho, algunos de este tipo de fondos ya sondean a sus inversores para levantar en tiempo récord vehículos con el único objetivo de aprovechar las oportunidades derivadas de la crisis del Covid. Unos fondos que tendrán, según indican estas mismas fuentes un paquete especial para invertir en España. Uno de ellos es el controvertido D. E. Shaw –que entró en la deuda de Abengoa–, que acaba de lanzar su primer fondo en siete años, según Financial Times. También es el caso de Baupost, que negoció a cara de perro la salvación del otrora emblema de la ingeniería española. Una estrategia similar a la que están siguiendo otras gestoras más centradas en el equity, como TCI, accionista de Aena, y de perfil activista.

Los comités de inversión de los grandes fondos de deuda más activos en España en los últimos años ya otean las posibilidades que puedan surgir y han iniciado los primeros contactos con compañías en problemas. Este es el caso de Oaktree, que estuvo entre los acreedores de Abengoa y fue dueño de Panrico, pero también de Hayfin (Abengoa e Itvelesa), Barings (Deoleo) o Silver Point (Dia y Codere).

“Las empresas están en contacto permanente con los bancos. (...) Jugarán un papel importante en algunas compañías, aunque la primera opción serán las medidas de liquidez”, comenta Javier Menchén, socio de Financiero de Ramón y Cajal.

Ventajas e inconvenientes

Las empresas recurren a este tipo de fondos como último recurso. No obstante, en situaciones como la actual los hedge funds pueden ser benéficos. “Los fondos son más flexibles y más rápidos que los bancos en este tipo de situaciones. Son menos restrictivos, dado que no están sujetos a tener que provisionar este tipo de créditos”, apunta Borja Arteaga, socio y responsable de Advisory de PJT Partners en España y Portugal.

La principal objeción es que entrañan un coste superior al de la banca. Ramón Galcerán, Socio Director de Financial Advisory de Grant Thornton, señala que “está claro que los hedge funds y los fondos de deudas van a tener su lugar en esta crisis”. “Pero es posible que sea después de que actúen los bancos clásicos, que son los que van a contar con las garantías estatales para esos créditos de emergencia. Los fondos especializados en deuda se atreverán a entrar dónde las entidades financieras no puedan o no quieran para no asumir el riesgo no garantizado por el Estado. Eso sí, cobrarán sensiblemente más”, añade.

Otros recelos se centran en la mala praxis que muchos les achacan. Las fuentes consultadas apuntan a que la estrategia de algunos de estos fondos es anticiparse a un posible concurso de acreedores y después bloquearlo. Es decir, prever qué compañías no lograrán sobrevivir a la crisis y tomar más del 30% de su deuda a través de la compra de bonos o otorgándoles un préstamo privado. Según la legislación española, ese porcentaje les permite bloquear cualquier acuerdo de refinanciación ante un juez.

“El Ejecutivo ha dado un periodo de seis meses para renegociar la deuda. Hace falta imitar otros modelos como el de Alemania, donde se van a impedir los concursos provocados por el Covid-19 hasta inicios de 2021. Lo ideal sería que España revisase el plazo de dos meses y lo ampliase hasta el año próximo para permitir la conservación de las empresas no obligándolas a solicitar el concurso”, propone Ramón Fernández-Aceytuno, socio de procesal de Ramón y Cajal.

El dueño de Pizza Hut reabre el mercado ‘high yield’

Yum Brands. Todo apunta a que la tensión empieza a aflojar sobre el mercado de deuda. Yum Brands, el dueño de Pizza Hut, ha conseguido colocar la primera emisión de bonos high yield –con una nota de las agencias de rating por debajo del grado de inversión– en un mes. El pánico por las consecuencias económicas de la expansión del coronavirus por el mundo atenazaron el mercado de deuda, ante la posibilidad de que los bancos cerrasen el grifo. La primera tarea de los bancos centrales ha sido revitalizar el mercado, con inyecciones en la deuda a corto plazo y compras masivas de bonos. Esto ha rebajado la presión sobre los bonos de alto riesgo –que han sufrido un varapalo considerable en el mercado secundario– y permitido las primeras emisiones.

Carnival. Peor suerte ha corrido la naviera Carnival. Trata de recabar 6.000 millones de dólares que la salven de la quiebra. Para ello planea colocar al menos 3.000 en bonos en euros y dólares, al 12% de interés y con garantías sobre algunos de sus bienes

Eon. El mercado de deuda se reactiva también en Europa. Pero, por el momento, solo para las empresas de más alta calificación. La eléctrica alemana Eon ha colocado750 millones en bonos verdes a 5 años y medio.

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