Los dos billones de estímulo de EE UU son una guía para el futuro

El apoyo a los trabajadores de la ‘gig economy’ y la baja médica para las pymes deberían ser permanentes

El World Trade Center y la Séptima Avenida de Nueva York, este miércoles.
El World Trade Center y la Séptima Avenida de Nueva York, este miércoles. AFP

Una cifra récord de 2 billones de dólares en ayuda del Gobierno de EE UU ofrece un esbozo de lo que se puede hacer para ayudar a los trabajadores cuando el brote amaine. El plan del Senado acordado el miércoles amplía el apoyo a la mano de obra de la gig economy sin empleo, mientras que el Congreso ya había aprobado la baja por enfermedad para las pequeñas empresas. Pero muchos de los beneficios tienen fecha de caducidad, igual que las medidas centradas en el virus de empresas como Walmart. Es una oportunidad para que los trabajadores y los legisladores den un empujón a las empresas para que proporcionen apoyo a largo plazo, y también tiene sentido desde el punto de vista económico.

 La inflada red de seguridad cubrirá al fin a los trabajadores no tradicionales excluidos de la asistencia federal. Eso significa que las personas que reparten alimentos para DoorDash o conducen para Uber, entre otras, podrán acceder a la prestación por desempleo, que también se incrementa en 600 dólares semanales conforme al proyecto de ley del Senado.

También se suma a las disposiciones de pago urgente por enfermedad que el Congreso aprobó a principios de este mes. Ese plan de 8.000 millones de dólares ayuda a las pequeñas empresas a proveer dos semanas de baja cuando un empleado enferma, pero solo este año. Muchas de las otras provisiones del proyecto del Senado tienen vencimientos similares o están ligadas al virus.

Muchas empresas también han dado un paso adelante, pero solo temporalmente. Walmart está compensando a los trabajadores diagnosticados o en autocuarentena. Uber, Lyft y otras plataformas de la nueva economía han hecho lo mismo. McDonald’s está dando ese beneficio a las personas empleadas en los restaurantes de propiedad corporativa, pero eso cubre menos del 10% de los 14.000 de todo el país.

Los trabajadores de bajos ingresos y los no tradicionales seguirán mereciendo asistencia cuando el virus se desvanezca. Cerca de 30 millones de empleados, casi el 25% de la fuerza laboral de EE UU, no tiene baja por enfermedad. Podría haber ahorrado a los empleadores hasta casi 2.000 millones al año en costes por absentismo relacionados con la gripe entre 2007 y 2014, según un estudio publicado en el Journal of Occupational and Environmental Medicine.

Las empresas también pueden facilitar a los trabajadores no tradicionales la obtención de prestaciones por desem­pleo. Por ejemplo, Uber y su rival Lyft podrían proporcionar información salarial a los estados y contribuir a los fondos de seguro de desempleo. Eso también podría ayudar a aliviar la presión política sobre su tratamiento de los conductores como contratistas independientes y reducir las cargas de otros programas sociales.

Algunos empleadores mayores plantean otros desafíos, como McDonald’s. Sus negocios son en su mayoría franquicias. Pero los legisladores pueden alentar a los restaurantes de comida rápida y a otras pequeñas empresas, similares a los dueños de franquicias, a pagar la baja por enfermedad mediante incentivos fiscales moderados. Una ligera carga para los contribuyentes repartida en varios años podría ahorrarles grandes facturas fiscales en el futuro.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías