La dificultad de encontrar activos refugio en la tormenta

Los asesores recomiendan deuda de emisores muy solventes y fondos selectivos

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Los protocolos de inversión han saltado por los aires con el coronavirus. Los mapas que antes servían para orientarse en mitad de la ventisca son ahora papel mojado. Antes, los malos años de Bolsa solían compensarse con buenos resultados en los bonos. Ya no es así. Antes, cuando había desplomes bursátiles siempre quedaba el recurso de comprar oro, el mejor activo refugio. Ya no es así. Antes, cuando la tormenta arreciaba en el mercado de deuda pública, el inversor podía comprar los imperturbables bonos alemanes. Ya no está tan claro.

La visibilidad de los mercados es mínima. Pero los clientes siguen preguntando a su banquero privado, a su asesor, qué pueden hacer. Los consejos que ofrecen son muy cautos: mover poco la cartera, no tomar decisiones precipitadas, tener paciencia...

Un ejemplo de la volatilidad que ha afectado estos días incluso a los activos refugio es lo sucedido con el bono alemán a 10 años, considerado como el gran activo libre de riesgo en Europa. “El ‘bund’ ha tenido en unas semanas una caída de su valor del 6%, ante las dudas sobre las medidas del BCE”, recuerda Pablo Rodríguez, socio de iAdvise y asesor de grandes patrimonios. Aun con todo, “estos bonos sí que son un refugio de solvencia, algo fundamental en este contexto. Una opción interesante para reducir la volatilidad es comprar bonos de estos países a muy corto plazo y asumir unas rentabilidades negativas pero menores fluctuaciones del precio del activo”, apunta el experto.


El BCE al rescate

Después de los primeros titubeos, los bancos centrales han sacado toda su artillería para comprar deuda pública y privada y evitar así que se disparen los costes financieros de países y empresas. La Reserva Federal de Estados Unidos lanzó un programa de 700.000 millones de dólares, y el Banco Central Europeo (BCE) de 750.000 millones de euros este año (que supera el billón si se tienen en cuenta los planes de compra de activos ya vigentes).

“Los bonos de Alemania o de Estados Unidos van a mantener unas rentabilidades muy bajas debido a las medidas aprobadas por los bancos centrales para comprar bonos. Estos paquetes son los más agresivos de la historia, tanto en el BCE como en la Reserva Federal. Esto generará una demanda artificial que mantendrá los precios altos a pesar de los grandes programas de gasto público que se han aprobado por los Gobiernos”, reflexiona Miguel Ángel García, director de inversiones de Diaphanum.

A pesar de las incertidumbres y los bajos tipos, los expertos recuerdan que las volatilidades de los bonos siempre van a ser más bajas que las de la Bolsa. “Cuando compras deuda, lo que te importa es si el país o la empresa que la emite puede llegar a quebrar y a no devolverte el dinero. La clave es la solvencia. En cambio, con la inversión en Bolsa la clave es la capacidad de generación de beneficios futuros de una compañías. Es importante recordarlo”, reflexiona Rafael Valera, consejero delegado de la firma Buy & Hold y gestor de fondos de inversión.


Fondos de renta fija

La reciente caída de las acciones y el aumento del precio de los bonos del Tesoro a 10 años es un recordatorio oportuno de que los bonos de alta calidad pueden ayudar a estabilizar las carteras de los inversores frente a las pérdidas durante los periodos volátiles. “En tiempos de gran incertidumbre, los inversores deberían ver los fondos de renta fija sobre todo como una forma de diversificar su cartera y preservar el capital”, explica Mike Gitlin, analista de la firma estadounidense Capital Group.

Para Robert Almeida, gestor de carteras y estratega mundial de MFS, la clave en estos momentos de volatilidad es escoger bien las compañías que tienen una capacidad de generar flujos de caja constante. “El inversor tiene que ser ahora más selectivo”.

Oro: una apuesta segura que ha sufrido una caída técnica

Lingotes de oro en una refinería de Suiza.
Lingotes de oro en una refinería de Suiza.

El oro ha tenido un comportamiento relativo razonable durante 2020. Empezó el año con una buena revalorización que, en el caso de inversores en euros, se vio reforzada por el cambio del dólar, aunque a estas alturas está en negativo. “Muy probablemente la depreciación e iliquidez de otros activos han provocado su venta por parte de inversores que necesitaban liquidez”, explica Miguel Ángel García, director de inversiones de la banca privada Diaphanum.

El oro alcanzó su precio máximo de los últimos siete años el 8 de marzo, en 1.700 dólares por onza. Desde entonces, ha corregido con fuerza, con una caída del 11%. “Vemos claro que esta corrección se ha producido porque muchos de los inversores institucionales, sobre todo fondos de inversión libre, tenían apalancadas sus carteras y se han visto obligados a reponer garantías. Lo normal es que lo hagan con activos en los que tenían beneficios, como el oro”, argumenta Pablo Rodríguez, socio de iAdvise Partners.

Ambos expertos están recomendando a sus clientes mantener una posición en oro. “A los precios actuales nos parece un activo atractivo. Sobre todo para dar consistencia a las carteras de inversión, no tanto por ganar rentabilidad”, apunta Rodríguez. “Nosotros lo hemos incorporado a la cartera modelo y consideramos que debe tener un peso razonable, porque ayuda a disversificar”.

En el caso de otros metales preciosos, como la plata o el plantino, las dudas son mucho mayores a la hora de recomendarlos a un inversor minorista. El primero, ha llegado a caer a mínimos de 2009 y el segundo ha tocado mínimos históricos durante la última semana. Los analistas consideran que durante un tiempo se convirtieron en una alternativa al oro, porque se habíar revalorizado mucho, pero han demostrado no ser un activo refugio fiable.

Bonos: reducir duración y buscar los emisores más fiables

La presidena del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, en su última rueda de prensa.
La presidena del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, en su última rueda de prensa.

Marzo ha sido también un mes difícil para los inversores en renta fija. A medida que el mundo iba siendo consciente del parón económico que ha provocado el coronavirus, el valor de casi todos los bonos ha caído. “Se han producido movimientos burscos en renta fija por el esfuerzo económico que tendrán que hacer los Gobiernos para salir de esta crisis y que llevará los déficits de los estados a niveles muy por encima de los previstos y por lo tanto los costes de financiación de estos países es normal que aumenten”, explica Pablo Rodríguez, de iAdvise Partners.

Tras el susto inicial, los bancos centrales han salido al rescate y han anunciado programas masivos de compra de bonos, lo que sostendrá su valor. Todos los analistas consideran que hay que mantener la calma y seguir apostando por la renta fija como estabilizador de las carteras. Aunque ofrecen algunas recetas para tiempos de crisis: buscar bonos de duraciones más cortas (inferiores a dos años) y posicionarse en los emisores más solventes, tanto en deuda pública como corporativa.

“Esta misma semana he tomado varias posiciones en deuda corporativa, porque los precios se habían puesto muy atractivos. He comprado, por ejemplo, bonos de Apple. La rentabilidad que ofrecen es prácticamente nula, pero funcionan muy bien como estabilizador de la cartera”, explica Jorge Ufano, gestor del fondo GPM Alcyon, que está logrando retornos del 6% en marzo, pese a las pérdidas generalizadas en todos los mercados.

Desde MFS recomiendan también buscar los fondos de inversión más selectivos, y dejar de lado aquellos vehículos que se dedican simplemente a replicar la evolución de los grandes índices de renta fija.

Volatilidad: mucho cuidado con los cuchillos que caen

Un operador de la Bolsa de Nueva York.
Un operador de la Bolsa de Nueva York.

Los gestores de fondos nunca habían visto algo así. Ni siquiera en 2008 con la quiebra de Lehman Brothers. El mercado cae a plomo. Los índices bursátiles están registrando las peores de caídas de su historia. Nadie sabe cuánto vale nada. “Llevo 25 años en los mercados financieros y jamás había visto una situación comparable”, explica un gestor de un gran banco español. “Tratamos de vender bonos de alta calidad, y es imposible, nadie nos da precio”, remacha un operador de la mesa de tesorería de una aseguradora española.

El índice VIX mide el grado de volatilidad del S&P 500, que recoge la evolución de las mayores compañías estadounidenses. El conocido como “índice del miedo” nunca había estado en niveles tan altos. “Hay una parte muy técnica para estas oscilaciones. Hay muchas estrategias que tienen límites máximos de caída y que tienen que vender obligatoriamente. Ahora es muy difícil comprar”, recuerda José Ramón Iturriaga, gestor del fondo Okavango Delta, de Abante Asesores.

En momentos así, los inversores utilizan la metáfora del cuchillo cayendo. Puede que una acción o un bono parezca que cotiza a precios muy baratos, pero cuando todo de desploma, invertir es tan arriesgado como tratar de atrapar al vuelo un cuchillo que cae a toda velocidad.

“Creo que lo más razonable es no menear mucho las carteras. El mercado está operando de una forma irracional, dominado por el miedo. Las cotizaciones reflejan una quiebra del mundo, y eso no va a pasar”, argumenta Rafael Valera, consejero delegado de Buy & Hold.

Los asesores recuerdan que tomar decisiones de inversion en caliente nunca es buen consejo, más aún si se trata de vender. Y subrayan la importancia de mantener estrategias con una visión a medio y largo plazo, que no se vean condicionadas por las oscilaciones del mercado.

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