Así va a ayudar el bazuca del BCE a países, empresas y familias

El programa de 750.000 millones de euros evitará que se disparen los costes de financiación

La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde.
La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde.

La política monetaria es tan abstrusa que no se entiende sin metáforas y alegorías. El Banco Central Europeo (BCE) disparó el miércoles un "bazuca" de 750.000 millones de euros. Sacó "la artillería pesada". Va a "regar de liquidez" a todos los países de la eurzona. Algunos economistas piden que saque "el helicóptero del dinero". Muy bien, muy bonito. Pero, ¿esto cómo se come? ¿En qué va a afectar esta política extraordinaria a la vida de los millones de europeos que están en sus casas confinados y asustados?

Vayamos por partes. La principal medida del plan que anunció el BCE en la noche del miércoles es un programa de compra masiva de deuda pública y privada. Esto signfifica que refuerza su papel de comprador último recurso, lo que permitirá que las primas de riesgo no se disparen, como ocurrió con la crisis de deuda de 2012. Es algo básico para evitar el estrangulamiento de la economía europea.

España, por ejemplo, llegó a sufrir entonces una prima de riesgo de más de 600 puntos básicos. Es decir, que el Tesoro, para conseguir financiación a 10 años, tenía que pagar a los inversores más del 7% anual. Con una deuda colosal, la carga financiera se hacía insostenible.

Pero el organismo que dirige Christine Lagarde no solo va ayudar a los Estados. También hay medidas específicas para la deuda de grandes compañías, para el sector bancario, y para mejorar la financiación a corto plazo de las empresas. Los ciudadanos, las familias, también se verán beneficiados, aunque de forma indirecta.

Los Gobiernos

El BCE lleva desde 2015 comprando deuda pública. Esta medida, implantada por el anterior presidente del organismo, Mario Draghi, ha sido fundamental para rebajar las tensiones financieras en la eurozona y permitir que los países se financien a bajos precios. Muchas economias europeas están muy endeudadas y es fundamental que los tipos de interés que pagan sean bajos, para no añadir una carga financiera excesiva a las maltrechas finanzas públicas.

Durante 2018 y 2019, el gran debate era cómo Draghi iba a ir reduciendo el programa masivo de compras. Los economistas más ortodoxos defienden que este tipo de acciones deben ser excepcionales porque acaban "dopando" a la economía. Haciendo a los países "adictos" a la liquidez del BCE. Más metáforas. Argumentan que, si el banco central compra indiscriminadamente, está incurriendo en un riesgo moral porque permite financiarse a países con poca disciplina fiscal, que tendrían que estar pagando mayores tipos de interés por tener mayor riesgo de quiebra.

Sea como sea, la irrupción de la pandemia del coronavirus ha hecho saltar por los aires los planes de retirada. Ahora hay que dar un paso adelante, y así lo hizo el BCE el miércoles por la noche. El organismo gastará 750.000 millones de euros adicionales durante 2020 para comprar todo tipo de deuda. Esta enorme suma se añade a los 120.000 millones anunciados una semana antes. Si suman a los programas previos de recompra de deuda, el BCE gastará mas 1,3 billones de euros para adquirir bonos.

Las últimas balas que podría llegar a utilizar

  • Helicóptero. Lanzar dinero desde el helicóptero. Así se conoce a una medida extrema que algunos economistas defienden que debería utilizar el BCE. Consistiría en que el banco central inyectara dinero directamente en la economía, sin pasar por el sistema bancario, ni apoyando políticas fiscales. Se ha llegado a barajar incluso el transferencias directas a los ciudadanos.
  • Acciones. Algunos economistas también defienden que el BCE podría dar el paso de comprar directamente participaciones en compañías, para estabilizar el mercado bursátil. El Banco de Japón lleva años aplicando esta política, utilizando fondos cotizados (ETF, en inglés), que replican índices.

Que los bonos de Italia a 20 años se están desplomando y los inversores exigen casi un 3% de rentabilidad para comprarlos en los mercados secundarios, pues el BCE empieza a comprar y logra que se estabilicen en el 2,3%.

A diferencia de lo que ocurría previamente, cuando el BCE solo podía comprar en función del tamaño de cada economía (lo que le llevaba a comprar bonos alemanes, sin que fuera necesario), ahora tendrá más flexibilidad para decidir qué tipo de deuda adquirir.

Que la confianza en los bonos de Italia a 20 años se desploma y los inversores exigen casi un 3% de rentabilidad para comprarlos en los mercados secundarios... pues el BCE empieza a comprar y logra que se estabilicen en el 2,3%.

El efecto disuasorio de un programa de compras tan masivo es tal, que unas poca horas después de anunciarse ya se notaban sus efectos. Antes si quiera de accionar el gatillo del bazuca.

Así, el rendimiento que pagaba el bono español a 10 años se había disparado en los últimos días al 1,4%, y ayer, tras conocerse las medidas, cayó casi a la mitad. Estos puntos porcentuales se traducen en millones de euros que no se destinarán a pagar deuda y podrán ir a pagar mascarillas o respiradores.

El programa del BCE es muy especial porque es mucho mayor que todos los programas de compras previas, más flexible, y porque permite comprar algunos bonos que antes estaban vetados, como los de Grecia.


Empresa y banca

El macro programa de compra de activos del BCE no solo va a adquirir deuda pública, sino también bonos emitidos por grandes compañías y bancos. Al igual que pasa con los Gobiernos, esta medida servirá para aliviar las tensiones financieras.

Además, como novedad del Programa de Compras en Emergencia por Pandemia (PEPP, por sus siglas en inglés), el BCE empezará a comprar también deuda corporativa a corto plazo (pagarés), que es la que utilizan las compañías para cubrir las necesidades financieras del día a día. Esta medida trata de evitar que las compañías queden asfixiadas por falta de liquidez.

La entidad también ha flexibilizado el tipo de garantías que tenían que ofrecer los bancos cuando acudían a las subastas de liquidez que organiza el banco central. Ahora los bancos podrán depositar préstamos al sector empresarial como colateral, mientras que antes solo podían llevar deuda pública.

Durante la crisis de 2008 una de las grandes enseñanzas fue que, cuando se tarda demasiado tiempo en proveer de liquidez al sistema financiero, el crédito deja de fluir con normalidad. Si el grifo de la financiación se seca, como ocurrió entonces, son muchas las empresas que quiebran, pero no por problemas de la pérdida de negocio o problemas financieros graves, sino por falta de liquidez. Eso es lo que quiere evitar Lagarde.


Familias

Las medidas adoptadas por el Banco Central Europeo afectarán a los particulares tan solo de un modo indirecto, aunque fundamental. Permitir que las primas de riesgo no se disparan provocará que los Estados tengan más dinero para luchar contra el coronavirus y para pagar, por ejemplo, los subsidios de desempleo de las millones de personas que se van a quedar temporalmente sin trabajo.

Además, al ofrecer mayores fórmulas de financiación al sistema bancario, el BCE también pretende que las familias y las empresas no tengan problemas para conseguir préstamos para sus proyectos. Tal y como explicaba recientemente el economista y miembro de Ciudadanos, Luis Garicano, “se trata de congelar la economía durante unas semanas, para luego descongelarla sin que sufra mucho daño el tejido económico”.

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