El papel higiénico y el papel moneda no son tan diferentes

La gente no es consciente de los procesos que llevan bienes de consumo a sus casas ni de las relaciones entre bancos

Un hombre cogiendo papel higiénico en Medellín (Colombia), el martes.
Un hombre cogiendo papel higiénico en Medellín (Colombia), el martes. AFP

El papel higiénico impreso para que parezca papel moneda cuesta 6 dólares el rollo en Amazon. A veces no son tan diferentes. Los consumidores acaparan papel higiénico, pero los pánicos financieros tienen raíces similares.

Un pánico bancario irracional -en un banco sin problemas subyacentes- suele tener al menos tres ingredientes. Primero, un evento o rumor que lo precipita. Luego, la visión de clientes impacientes que se apresuran a retirar dinero, que hace que otros los sigan. Y tercero, una comprensión desigual de cómo funciona el sistema. Cuando los depositantes saben que dos bancos no están vinculados, los pánicos tienden a no extenderse, según un estudio para el BCE de 2014.

Con el papel higiénico pasa igual. Al inicio, a los hongkoneses les preocupaba la escasez de suministros chinos, exacerbada por los rumores de que las fábricas podrían pasar a hacer mascarillas. Cuando algunos empezaron a acaparar, otros les copiaron. El tercer elemento el que llevó a escenas similares en lugares tan lejanos como EE UU y Australia. Los consumidores no son conscientes de los procesos que ponen comida en su mesa o papel en sus baños. Incluso cuando no hay mucho de qué preocuparse -P & G, por ejemplo, produce todos sus productos de papel de EE UU a nivel nacional- ven un vídeo de otro lugar, y se preocupan. Es un efecto no deseado de la globalización. La mitad de los estadounidenses rara vez o nunca preguntan de dónde vienen sus alimentos, descubrió la Universidad Estatal de Michigan en 2017.

En banca, hay una solución: la intervención del Gobierno. El seguro de depósito funciona: cinco bancos han quebrado en EE UU en el último año, sin mayores incidentes. La posibilidad de que los Gobiernos respalden los bienes domésticos esenciales es aún remota. Y no debería haber ninguna necesidad: hay suficientes rollos para repartir, si no hoy, mañana. Por contra, los pánicos bancarios pueden tener graves consecuencias muy rápido. Por suerte para los Gobiernos, el dinero es teóricamente infinito y no requiere de almacenes. Y apurando mucho, el de papel siempre puede ser usado como papel higiénico.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías