Los bonos pandemia son el enfermo de las finanzas

El criterio para activarlos es superestricto y muy complejo, y la ayuda, si llega, lo hace tarde

Un 'trader' en la Bolsa de Nueva York.
Un 'trader' en la Bolsa de Nueva York.

Los bonos pandemia tienen un problema. No es que estos valores, diseñados para canalizar el dinero a los países afectados por una crisis sanitaria, sean malos para sus inversores: al contrario.

Veamos los bonos emitidos en 2017 por el Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo (BIRD) del Banco Mundial, que hace poco cotizaban a menos de la mitad de su valor nominal. Las intenciones eran buenas. El dinero de los inversores va a ayuda sanitaria si el brote de una enfermedad cumple con ciertos criterios, y se les devuelve si no se produce tal evento. Los bonos tienen altos rendimientos –ahora cerca del 13%–. No se esperaba que se correlacionaran con otros activos, así que prometían diversificación.

En la realidad, presentan muchos fallos. El criterio para activarlos es superestricto y muy complejo. Para los de mayor rendimiento, se deben confirmar al menos 250 muertes en un primer país y 20 muertes en otro. Un país debe ser apto para la financiación del BIRD; deben haber pasado al menos 12 semanas desde el inicio del brote; y debe cumplirse una tasa específica de transmisión. Si los bonos se pudieran activar con mayor facilidad, los rendimientos serían prohibitivos.

Por tanto, para cuando los bonos se activen –si es que alguna vez lo hacen – el dinero puede no ser ya de mucha ayuda para detener la enfermedad. Eso los diferencia de muchos otros tipos de bonos catástrofe, en los que la atención se centra en ayudar en las secuelas más que en detener el evento. Y las naciones en desarrollo pueden ser incapaces, o no estar dispuestas, a informar con precisión de las muertes por una pandemia. Véase China.

Es cierto que estos bonos y otros derivados han permitido al Banco Mundial recaudar unos 425 millones de dólares para su mecanismo de emergencia para pandemias. Pero si el dinero vuelve en su mayoría a los inversores –quizás porque no se cumplen los criterios o porque los abogados cuestionan los complejos términos–, no son precisamente una ganga. Los mercados pueden ayudar contra muchos problemas, pero las enfermedades mortales no son uno de ellos.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías