Parques eólicos y paneles solares, el paisaje que llena la España vacía

Hasta 2030 se espera un boom de nuevas instalaciones

Núñez de Balboa, planta fotovoltaica de Iberdrola (Badajoz).
Núñez de Balboa, planta fotovoltaica de Iberdrola (Badajoz).

Hablar de ajetreo laboral en los pueblos españoles no es lo habitual. Menos aún si este atañe a colectivos que suelen tener más complicado conseguir un contrato. Que una agrupación de discapacitados de Totana (Murcia) haya estado trabajando en tornillería durante meses o que la Asociación para la Formación y el Empleo de Mujeres en el Ámbito Rural (Femar) se anime a poner placas fotovoltaicas en alguno de los edificios que gestiona en Logrosán (Cáceres), no es fruto de la casualidad. 

Distintos proyectos de energías renovables están detrás. En estos dos casos, las inversiones de Endesa, que a través de su división Enel Green Power España “ha mejorado la empleabilidad de 527 personas en los entornos donde se han conectado a la red los 879 megavatios (MW) de capacidad renovable adjudicados en 2017”, concreta un balance reciente. “De los asistentes a los cursos de montadores de placas para nuestros parques, el 60% ha sido después contratado en los procesos de construcción”, detalla Inmaculada Fiteni, responsable de planes de creación de valor compartido de la dirección de sostenibilidad de Endesa.

“Lo ideal sería que este impacto no fuera tan puntual”, apuntan desde la Confederación de Centros de Desarrollo Rural

“Nuestro enfoque de CVS (creating shared value) es pionero en el sector. Nos ceñimos a una metodología de trabajo muy estructurada, que busca el arraigo con la comunidad local para maximizar el valor del proyecto. Un año antes solemos ya estudiar el ecosistema socioeconómico, y luego, siempre vamos de la mano de los ayuntamientos y corporaciones para diseñar conjuntamente el plan de desarrollo. Además, nuestra vocación es de permanencia, por lo que también damos cursos gratuitos para operación y mantenimiento”, añade Fiteni.

“Cuando los trabajos están en el punto alto ni se da abasto. Nuestra media diaria de servir 60 comidas pasó a superar las 200 mientras duraron los trabajos el año pasado. Siempre hemos vivido así, de las rachas buenas que traen obras cercanas, antes carreteras y ahora esto”, comenta Manuel Torralba, gerente del Hostal Rosa Mari, en Muniesa (Teruel), otro de los destinos eólicos de Endesa.

Para Juan Manuel Polentinos, director de la Confederación de Centros de Desarrollo Rural (Coceder), “lo ideal sería que todo este impacto positivo no fuera tan puntual ni oscilante. Algo imposible si no se reparte el negocio dando acceso a pequeñas productoras locales, pymes, autónomos, particulares, etc. Eso sí generaría una riqueza continua”.

Iberdrola ha construido en Badajoz una de las mayores plantas fotovoltaicas
de Europa

El mismo Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) anticipa para la próxima década una instalación de unos 56.000 MW verdes y señala que “se prestará especial apoyo a la investigación, innovación y competitividad en aquellas tecnologías con mayor potencial de beneficio social y económico en España”. Una llamada bien recibida por las empresas energéticas, que han visto cancha tanto por las horas de sol y viento con que cuenta el país como por las características del medio rural.

Ejemplos de innovación

Iberdrola ha construido en Usagre (Badajoz) la planta fotovoltaica más grande de Europa, un proyecto que se une a otro pionero en Caravaca de la Cruz: “El primer sistema de almacenamiento de energía eléctrica con baterías de ion de litio para redes de distribución en España; un ejemplo de innovación en redes inteligentes y renovables aplicado a zonas rurales”, explican desde la multinacional.

Por su parte, Acciona, de acuerdo con datos del Clúster de Energía Eólica de Navarra (Enercluster), dispone de unos 1.000 megavatios eólicos en operación en la comunidad que tienen asociados unas 84 empresas y alrededor de 13.000 empleos. Sin embargo, fuentes de la compañía proponen la biomasa “como la energía capaz de crear más empleo unitario que otras renovables, de manera duradera y en zonas donde no existen trabajos alternativos”.

Planes que renuevan y dinamizan

Premio Eolo. El municipio de Barásoain (Navarra) ha obtenido el reconocimiento a la Integración Rural de la Eólica en España concedido por la Asociación Empresarial Eólica (AEE). La localidad cuenta con tres instalaciones propiedad de Acciona: una planta de ensamblaje de aerogeneradores, una planta de almacenamiento con baterías y un parque eólico experimental.

Núñez de Balboa. El megaproyecto renovable de Iberdrola, la planta fotovoltaica de Badajoz, recién puesta en marcha, ha llegado a contratar en un año hasta 1.200 trabajadores, “un 70% extremeños”, y generará energía limpia para abastecer a 250.000 personas, lo que evitará emisiones a la atmósfera de 215.000 toneladas de CO2.

Ribeira Sacra. Zona gallega candidata a ser declarada Patrimonio de la Humanidad, le ha servido a Enel Green Power para poner a prueba su modelo Sitio de Construcción Sostenible, basado en técnicas poco invasivas que garantizan la conservación del entorno. La conexión de sus parques eólicos de Paraleda y Serra das Penas así lo ha requerido. “Aplicamos la ingeniería sostenible más allá de lo que exige la normativa, sea realizando trabajos de forma manual, si se precisa, o cubriendo las necesidades energéticas de las obras con soluciones renovables que luego se donan para uso público”, explica su experta Inmaculada Fiteni.

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