Ahorrar para tu juventud ahorrando para tu jubilación

Hay métodos sencillos para fomentar una visión a largo plazo en las nuevas generaciones

Ahorrar para tu juventud ahorrando para tu jubilación

La preocupación por tener un futuro asegurado es generalizada. Todos pensamos en ello. Incluso las generaciones más jóvenes lo hacen.

Sin embargo, como seres irracionales que somos, no todos actuamos acorde a nuestros pensamientos. Según el Informe naranja sobre tendencias clave de los españoles ante la jubilación de ING, solo 2 de cada 10 mileniales ahorra para su jubilación a pesar de que 9 de cada 10 sí están preocupados por ella.

Realmente no es un comportamiento extraño. Y nuestro entorno no lo facilita. En primer lugar, ahorrar supone un esfuerzo; cuántas veces hemos dicho: “Ya comenzaré el mes que viene”, prácticamente lo mismo que cuando iniciamos una dieta que siempre empieza en lunes y eso si no tenemos ninguna cena comprometida o alguna celebración.

Además, nos cuesta visualizar nuestro futuro como personas mayores. La subestimación de los propios hábitos de consumo, y cómo estos se incrementan en el tiempo, nos puede llevar a una mala planificación de los ahorros para la jubilación.

Existe un tercer factor que limita nuestra acción de ahorrar: la falta de referencias tangibles en nuestro día a día que nos impiden verlo como una prioridad. Constantemente vemos ofertas de marcas, descuentos, anuncios de nuevos productos y multitud de incentivos para gastar pero no tenemos a un asesor financiero llamándonos a diario para decirnos que nuestro ahorro no es adecuado ni solemos comparar nuestro dinero ahorrado con el de amigos o familiares, ya que no está muy bien visto socialmente. Nuestras principales referencias en relación con el ahorro se limitan a recibir, por lo general, aburridas campañas publicitarias de bancos.

Y no es un tema de falta de recursos que dedicar al ahorro. De hecho, en una encuesta realizada por el mercado online de productos financieros LendEDU se comprobó que aproximadamente la mitad de los mileniales prioriza comer en buenos restaurantes frente a los ahorros para su futuro. Es más, el 49% gasta más en salir a comer fuera de casa que lo que gasta en su jubilación. Y más aún, el 27% gasta más solo en café de lo que ahorra cada mes.

Aunque pueda parecer complicado luchar contra estas barreras que tienen su origen en nuestra propia forma de pensar y tomar decisiones, existen soluciones que muchos bancos y fintech ya están aplicando a sus productos y servicios de ahorro. Cabe destacar tres:

La primera, hacer tangibles los beneficios del ahorro: en vez de ahorrar para la jubilación, que puede parecer un objetivo demasiado lejano, se pueden crear pequeñas metas (en forma de subcuentas) para poder alcanzar otros objetivos más cercanos como unas vacaciones o la compra de una guitarra eléctrica. Algo que podría verse como ahorrar para disfrutar.

Esto tiene también la ventaja de que cuando los objetivos son más cercanos y alcanzables somos más propensos a cumplirlos. Pensemos por ejemplo en tener que correr un maratón en seis meses. Puede parecer una empresa titánica, pero si el objetivo es correr un kilómetro mañana, dos al día siguiente y así sucesivamente, el reto ya se percibe como más viable.

Esta forma de crear pequeños objetivos no solo tiene el efecto de empezar a generar ahorro sino también el de empezar a generar un hábito, lo cual provocará que tendamos a continuar con él.

La segunda solución pasa por facilitar la acción. Facilitarla hasta el extremo. Una forma muy efectiva es introduciendo funcionalidades en las apps o en los productos bancarios que creen reglas de ahorro automático. Estas reglas de ahorro deben ser también fáciles de programar. Por ejemplo, elegir cantidad o porcentaje del salario que destinar a una cuenta de ahorro o activar el redondeo en tu tarjeta de crédito, lo que supone que cada vez que pagues el gasto se redondea al alza y esa diferencia se destina a una cuenta de ahorro.

Finalmente, la tercera solución pasa por recompensar a los ahorradores. Esta recompensa no tiene por qué ser monetaria, un reconocimiento en forma de mensaje o niveles de estatus puede ser un incentivo suficiente. Tripadvisor o Google recompensan, por ejemplo, a los usuarios que escriben reseñas otorgándoles distintos niveles que no aportan ningún beneficio adicional, pero eso es suficiente para que millones de personas en todo el mundo opinen sobre restaurantes, hoteles o sitios turísticos a diario.

En definitiva, existen tres factores psicológicos que ponen en peligro nuestro futuro, pero existen soluciones efectivas que atacan directamente esas barreras mentales y consiguen, casi sin darnos cuenta, que ahorrar para nuestra jubilación se convierta en ahorrar para nuestra juventud.

Manuel Pingarrón Díaz es director de Banking de Simon-Kucher
Rafael López-Sors Ros es manager de Simon-Kucher