Howth: en Dublín también hay acantilados

La esencia marinera a 20 minutos de la capital

Howth, Dublín
Barcos de pesca en el puerto de Howth.

Que el Temple Bar es el templo del folk, la fábrica de Guinness, el parque temático del lúpulo, y que Molly Malone vendía mejillones lo sabe todo aquel que aterrice en Dublín.

Sin embargo, no todos saben que, a las afueras de la capital, una península cercada por acantilados soporta los envites del Mar de Irlanda para guardar con mimo el pueblo pesquero por el que suspiran los dubliners cuando ya escuece el asfalto y se añora el salitre.

Marisco y ‘trekking’. Cuando escuece el asfalto y se añora el salitre

Howth (8.000 habitantes) tiene origen vikingo (siglo IX), acantilados y rutas para explorarlos, el mejor marisco de la isla esmeralda y ese espíritu marinero y auténtico que te traslada muy lejos de la capital. Y solo estamos a 17 kilómetros y 20 minutos en el tren Dart (3 euros). Estos son los imprescindibles para exprimir un día en el capricho de la bahía de Dublín.

El Ojo de Irlanda

La dársena de Howth da la bienvenida al viajero nada más bajarse del vagón, como lo hacen las escandalosas gaviotas que rondan los barcos de pesca que zarpan y amarran sin cesar en las mañanas del pueblo.

El trajín portuario se va calentando a medida que se acerca la hora de comer y locales y foráneos acuden hacia el West Pier, pero de eso hablaremos más tarde. Entre los rompeolas y la colina se acurrucan las casas de colores vistosos por las calles en cuesta del pueblo, que albergan castizas tabernas, tiendas de delicatessen marinos y artículos navales como toda villa pesquera que se precie.

Las rutas de senderismo por sus acantilados atraen miles de visitantes cada año.
Las rutas de senderismo por sus acantilados atraen miles de visitantes cada año.

La iglesia de Santa María (siglo VI) está situada junto al cementerio, el castillo de Howth (siglo XIII) a la entrada del pueblo y la Torre Martello sobre el cerro para guardar las mejores vistas del fondeadero y un museo dedicado a la radio.

Justo en frente del puerto, al norte, se divisa un conjunto de islotes conocido como el Ojo de Irlanda y como el santuario de aves marinas de Dublín.

Desde Howth parten ferris (20 euros) con turistas dispuestos a descubrir esta isla colonizada por alcatraces, cormoranes, frailecillos, fulmares y gaviotas. También se suelen ver focas, aunque no tanto como en el West Pier.

Rutas y acantilados

Ya en tierra firme, no tardará en apreciar que Howth, además de por el marisco y el pescado, es famoso entre los capitalinos por sus rutas de senderismo que bordean sus acantilados. Entre seis y doce kilómetros, una duración de una hora y media o tres y tan sencillas que no valen excusas. Porque Moher puede esperar.

Senderismo por la línea costera de Howth. Al fondo, el faro de Baily.
Senderismo por la línea costera de Howth. Al fondo, el faro de Baily.

Howth es una península redondeada, cuyo contorno lo marcan escarpados de cien metros de altura y playas de arena. Parta desde la estación por cualquiera de las cuatro rutas que bordean la escarpada línea costera hasta el faro de Baily (1814) y atraviesan sus ásperas extensiones de brezo y aulaga hasta la colina Howth Summit (171 metros).

Si lo suyo no es el ­trekking, pruebe con el golf en el campo que se ubica en el corazón de la península con vistas privilegiadas.

West Pier

Desde los fogones del West Pier emana la esencia de los mares de Irlanda. Esta avenida portuaria discurre entre restaurantes, mercados, pescaderías y barcos que descargan los mariscos más preciados de Irlanda. No faltan los músicos callejeros y las hambrientas focas que mendigan a los marineros su parte del botín.

El tradicional estofado 'seafood chowder'.
El tradicional estofado 'seafood chowder'.

Empiece con unas ostras en la barra del mercado gourmet del Beshoffs, con una copa de champán en mano o con un tradicional estofado (seafood chowder) de pescado en el Crabby Jo’s.

Bacalao, salmón, raya o los clásicos fish and chips siempre son una opción en este suculento catálogo marino de restaurantes donde destacan el The Oar House, Aqua o The Brass Monkey.

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